No. 104, Jan. 11-17, 2001

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CARTAS

Una carta abierta a la comunidad

Soy una madre desesperada. Pido ayuda a mi gente latina. Tengo un problema con un hijo que toma mucho ya tiene 9 años que empezó y cada día se pone peor y ha tenido muchos problemas con la policia y en la carcel con personas y conmigo. Ya estoy enferma del corazon y de los nervios. Ha llegado al colmo que me quiere matar. No quiere trabajar y cuando consigue un dinero luego se va a comprar cerveza.

Ahora tiene la cara toda raspada de las caidas y a veces se cae en la carreterra. Hay peligro que lo mata un carro. Lo he llevado en las iglesias, le he pedido a Dios con todo mi fe y tambien ha aceptado a Cristo. Han orado por el pero no veo el milagro. Lo he hecho con todo el corazon, es por eso pido a mi gente si supiera algun remedio casero para hacerlo. Muchas veces nosotros los latinos sabemos de remedio, o puede haber una medicina tambien. Les agradecería mucho. Por el momento no tengo telefono pero me pueden llamar a mi vecina 658-1063.

Madre Desesperada,
Asheville, NC

COMENTARIO

Refleccion para el ano 2001

By Maria Luisa Argueta

Estimados lectores, ya estamos presente para desearles un feliz inico de año nuevo, y esperando en algo les podemos ayudar y al mismo tiempo queremos ser mejor cada día. Porque sabemos que no somos perfectos. Como tambien les pedimos disculpa por nuestros errores, pasado y presente.

Cada uno de nosotros ha hecho un momento de reflección sobre nuestra vidas, en este año lo que podríamos hacer con la ayuda del Ser que puede hacer algo por nosotros ya que cada uno tiene su propia creencia. Yo en lo personal la iglesia que yo asiste es debajo los arboles en donde puedo concentrar mejor para hablar con Dios. Pero qué podría hacer ante la impotencia si Dios no ha podido hacer nada ante la injusticia de la humanidad?

En realidad no queda más que pensar y pensar, porque la sociedad maligna mancha la dignidad de los seres de buena voluntad los que luchan por la paz en el mundo. Ya que se ha visto tan deteriorada la vida por la injusticia, la violencia, los asesinatos, la esclavitud en los trabajos, el vicio del sexo y las drogas, y las enfermedades incurables. Pensamos en los que luchan por trabajar honradamente por un pedazo de pan, y en los gobiernos lejos de solucionar los problemas – solucionan sus intereses personales. Pensamos en las guerras que causan los más poderosos en el mundo. También rogemos por los que luchan por los derechos humanos y la paz en el mundo, y que cesan la violencia a la mujer, los niños, los ancianos y los incapacitados que sufren. Pensamos en el hambre, el frio, y que los cientificos que alcanzan la sabiduría para que permite el ser humano desarollarse mejor. También pensamos en los religiosos que rezan por las injusticias de la vida.

Pero también existe los cuestionarios que preguntan, habrá servido los rezos? Qué ha hecho, y habrá comprobarlo con hecho para no justificarse con palabras? Todo eso me hizo pensar porque soy parte de la humanidad. La única diferencia soy sincera, digo lo que siento. Todo esto me salió del alma, que no se si llorar o gritar. Gracias.

NOTICIAS INTERNACIONALES

Efectos del Uranio utilizado en los bombardeos a Kosovo

Por Rosalie Bertell, Ph. D., GNSH

Mi especialidad es en matemáticas, con aplicaciones en las ciencias de radiobiología y biomédica.

El uranio empobrecido (o Depleted uranium [DU], en inglés) es una de las más grandes categorías de desechos radioactivos producidos por las armas nucleares y por los reactores nucleares industriales. Es altamente tóxico para los humanos, ya sea químicamente como metal pesado, o radiológicamente como emisor de partículas alfa que son muy peligrosas cuando se depositan en el interior del cuerpo.

Recientemente el DU ha sustituido al plomo en las balas y misiles de los Estados Unidos y del Reino Unido, y fue por primera vez usado extensivamente por Occidente en la guerra del Golfo Pérsico.

Es seguramente uno de los mayores causantes del Síndrome de la Guerra del Golfo, experimentado por los veteranos y la gente de Iraq.

Cuando es utilizado en la guerra, el DU se inflama por el impacto cuando da en el blanco. Puede perforar tanques y carros blindados, soltando dentro de ellos un aerosol mortal de uranio radioactivo, algo nunca antes visto. Puede matar a todos los tripulantes del tanque. Este aerosol es mucho mas liviano que el polvo de uranio. Puede viajar decenas de kilómetros desde el punto de su uso, o mezclarse en el polvo y resuspenderse con el viento o con el movimiento humano. Es muy pequeño y puede ser respirado por todo mundo: bebés, mujeres embarazadas, ancianos, enfermos. Esta cerámica radioactiva puede depositarse en los pulmones durante años, irradiando los tejidos con poderosas partículas alfa dentro de la esfera de las 30 micras, causando enfisema y/o fibrosis. La cerámica puede también ser tragada y dañar el tracto gastrointestinal.

Con el tiempo, penetra los tejidos de los pulmones y entra al torrente sanguíneo. Puede ser guardado en el hígado, el riñón, los huesos u otros tejidos durante años, irradiando los tejidos delicados que tenga cerca. Puede afectar la sangre, que es la base de nuestro sistema inmunológico, y dañar el sistema renal ya que eventualmente puede ser excretado por la orina.

Puede iniciar cáncer o promover el cáncer originado por otros carcinógenos.

En octubre de 1998, WHO (Organizacion Mundial de la Salud, World Health Organization) hizo un estudio de dos años sobre el incremento de las tasas de cáncer, especialmente de leucemia en niños pequeños del sur de Iraq, donde la mayor parte de las acciones bélicas tuvieron lugar. El reporte del WHO no se ha hecho público aún, pero nuevos datos de Iraq relatan de todavía más dramáticos incrementos en la tasa de cáncer, especialmente entre los veteranos iraquíes que participaron en la guerra.

En Occidente se ha reconocido a miles de veteranos seriamente enfermos con un síndrome desconocido y hemos podido encontrar DU en su orina, luego de hasta 7 u 8 años después de la guerra. No hay una fuente natural de DU para explicar este fenómeno!

¡Es imperativo que todos denunciemos esta guerra radioactiva y tóxica!

Ha sido usada por los EE.UU y la Gran Bretaña contra Iraq y Bosnia. Ahora está siendo usada en Kosovo (según un anuncio de la OTAN en Europa el 30 de marzo 1999). Ha sido condenada por el tribunal de derechos humanos de las Naciones Unidas (sesión de agosto del 96 sobre la comisión de las naciones unidas sobre derechos humanos, Sub-Comisión sobre la prevención de la discriminación y protección de minorías). La comisión de Derechos Humanos solicitó al Secretario General que preparara un reporte escrito sobre el DU y otras armas de destrucción masiva. (Resolución 1997/36, que también estableció un relator de la ONU para hacerse cargo del estudio del DU y de otras armas parecidas).

El daño que se está haciendo no sólo causará una pena increíble e interminable para las víctimas de hoy, sino que el daño genético que puede provocar puede heredarse a sus descendientes. Semejantes armas y la guerra misma deben ser condenadas como barbaries absolutas!

Origen: contracorriente: vallseca@arrakis.es

Niños enloquecidos por las fumigaciones de la “guerra contra la droga” en Colombia

Por Marjon van Royen (NRC Handelsblad, Holanda)

Aponte (Nariño, Colombia, Jueves 28 de Diciembre de 2000— Desde que los campos de la coca en el sur de Colombia han sido fumigados con veneno como parte de la “guerra contra las drogas,” un número de niños notablemente alto ha caído enfermo.

“Estoy realmente perplejo,” dice el joven médico sobre sus propias consultas en el Centro de Salud de Aponte. Su sala de espera está llena de niños gritando. Tienen úlceras sobre todo su cuerpo.

Un muchacho joven se vuelve loco con la picazón. Pero el médico José Tordecilla tiene que enviarlo fuera con su madre. “Tengo solamente medicina para diez por ciento de los niños. Sólo puedo tratar los casos peores.”

Un poco después, en su consultorio, Tordecilla dice: “esto es una epidemia. Desde la fumigación de los campos del Resguardo Indígena de Aponte, el 80 por ciento de los niños de la comunidad han caído enfermos. Él señala a los pacientes en su registro: “Esto es un drama médico: erupción, fiebre, diarrea e infecciones oculares - comenzó después de fumigar, porque antes de esa época sólo cerca del 10 por ciento de los niños estaban enfermos con las enfermedades normales como la gripa o de las paperas.”

El 3 de noviembre la fumigación comenzó en el resguardo Indígena de Aponte, de 8,000 hectáreas, en el sur de Colombia. Por diez días sucesivos, las avionetas rociaron el área con las largas colas azul y blancas del herbicida. Tres avionetas acompañadas por tres helicópteros de combate aparecieron repentinamente sobre las montañas altas de los Andes.

El ingeniero agrícola Luis Camoes ha hecho las grabaciones de video. “Mire, allí ellas fumigan los nacimientos de agua del páramo,” precisa. El vídeo muestra bien cómo emerge una avioneta repentinamente y en picada rocía su carga sobre el bosque verde. Vuelve, no una, sino tres veces. Vacia repetidamente una y otra vez su veneno sobre la fuente del agua. “Y no una, sino las tres fuentes en el área fueron tratadas de esa manera,” declara Camoes.

El programa de fumigación financiado y coordinado por Estados Unidos, contra el aumento de la producción de coca y amapola siempre utilizó herbicida Roundup. Existen evidencias durante los dos últimos años que indican que se está empleando uno nuevo producto químico de mayor alcance.

Un portavoz del departamento del estado de los E.E.U.U. confirmó - por primera vez - a este periódico, que en el programa colombiano de fumigaciones es hecho ahora con el químico Roundup Ultra, una versión a la cual se le han añadido nuevas substancias de refuerzo. Tiene que ver con los “revestidores” también llamados “surfactantes” parecidos a jabón, sustancias que se encargan de una absorción más rápida y mejor del herbicida por la planta. El portavoz de los E.E.U.U. también confirmó que el Cosmoflux, químico colombiano está agregado al Roundup Ultra.

Existe la hipótesis según la cual especialmente la adición de estos surfactantes nuevos provoca los síntomas de la enfermedad.

Washington niega los nuevos productos químicos están poniendo en peligro salud. La fumigación de cultivos ilegales es polémica. Colombia es el único país del mundo que se está haciendo. Según las autoridades de E.E.U.U. las fumigaciones de herbicidas desde el aire son la única manera de controlar la cada vez mayor producción de coca y amapola. Los críticos precisan que no frenan tal incremento, y que se está afectando el ambiente.

En la Casa Comunal de Aponte, el ingeniero agrícola Luis Camoes dice, refiriéndose a la fumigación de las fuentes de agua: “Así, este es el final de nuestro proyecto.” La reforestación del área de las tres fuentes en las cuales nace el río, era parte de un programa oficial.

Camoes y los aldeanos habían acarreado los árboles con los caballos a las fuentes de agua a aproximadamente 3000 metros de altura. El presupuesto vino del Plante, el programa del gobierno colombiano que financia proyectos alternativos del desarrollo. 170.000 dólares americanos han sido invertidos por el Plante en Aponte para estimular a la gente sustituir su amapola ilegal por las cosechas legales.

El proyecto de Plante era un éxito abrumador. “Virtualmente ninguna amapola salía de aquí,” dice Camoes. “Ahora, una rama del gobierno está fumigando lo qué ha sido logrado por la otra”. El viaje por el área da lugar a un humor melancólico.

A pesar de su pierna lisiada, el gobernador sube como una cabra montés. Desde que el reloj dio la cinco esta mañana, el gobernador indígena nos conduce sobre los caminos estrechos, arriba a la colina y abajo al valle. “Y entonces, vinieron las avionetas y los helicópteros, y después todo lo que se fue,” dice el campesino Carlos. Él sostiene una especie de ramillete seco en sus manos: plantitas de fríjol marchito. yuca machucada y mazorcas secas. Eso es lo que sacó de su tierra fumigada. Él es el séptimo campesino que visitamos. Pero la historia es siempre igual. “Doctora, fumigaron todas nuestras cosechas. ¿Cómo haremos ahora para vivir?”

Además de maíz y de yuca, Carlos cultivaba un pequeño lote de amapola. “No me gusta. Pero es la única cosa que podemos vender,” dice. Él se sienta al lado de su esposa en el suelo de greda de su choza. Una pareja de cuyes merodea al rededor. Además, los muebles consisten en un tablón para dormir, y un crisol de cocinar sobre fuego en la tierra. Tanto como antes las 700 otras familias campesinas en Aponte, Carlos cultiva su pequeño lote de amapola solamente para comprar libros de textos, medicina o ropa. “Producimos nuestro alimento nosotros mismos, pero para algunas cosas uno necesita el dinero.”

A propósito, la fumigación de comienzos de noviembre no era la primera para los campesinos-indígenas de Aponte. En junio, sus cosechas también fueron destruidas, cuentan. Carlos acababa de contraer un préstamo con Plante, y su amapola fue substituida por la cebada. “Incluso antes de que brotara la cebada, había sido fumigada a muerte,” relata. Por lo tanto él tuvo que mantener otra vez un pequeño campo de amapola.

Plante lo busca para que pague, con uno por ciento de interés, el préstamo para su cebada fumigada. “¿Cómo puedo hacer eso, señora? Ahora incluso no tenemos nada que comer. ¿Cómo podemos pagar un préstamo?”

Trepamos la loma, una vez más, con el gobernador. Otra vez una pequeña choza, otra vez cosechas muertas. La mujer campesina joven muestra su bebé: los órganos genitales del niño se cubren con las úlceras. “Desde la fumigación,” dice la mujer y sacude sus trenzas negras. Ella misma tiene la erupción alrededor de su boca. Ella tiene dolor de cabeza y ardor en los ojos, dice. Piensa que es debido al agua envenenada. “Es inhumano lo qué ellos hacen a mi pueblo,” dice el gobernador, cuando finalmente llegamos arriba a las fuentes de agua que él ha estado deseando mostrarnos todo el día. Se marchitan los árboles. El manantial se secó arriba. Con todo, en un área amplia alrededor, ningún campo de amapola pudo ser encontrado. “Usted piensa que ¿porqué desean envenenar nuestra agua?” pregunta, como si cualquiera supiera la respuesta.

Detrás, en la aldea el médico no ha progresado mucho con sus pacientes. “Soy sólo un simple médico rural.” Envió a las autoridades departamentales una solicitud de más medicina. Fue rechazada. Le dijeron que la enfermedad causada por la fumigación es una “mentira.” “Parece como si todo mundo estuviera obligado a guardar silencio,” dice el médico mientras presiona su estetoscopio en el pecho ulcerado de otro niño.

Más tarde, en Bogotá, llega a estar claro lo qué él quiso decir. “¡Mienten!,” bufó el director de la Policía antinarcóticos cuando le pedimos el comentario sobre lo que hemos visto en Aponte.

“Usted no ha visto lo que usted ha visto. Nunca hemos fumigado allí.” Él no quiere ver el vídeo. Tan solo fotos de niños enfermos. “¡Es falso! La prueba que usted desea darme es falsa,” rabia el general Socha antes de que finalmente nos expulse de su oficina. “No venga aquí a traerme discusiones. No permito que usted me cuestione.”

Su unidad se adorna con un anuncio iluminado de talla humana, con avionetas de fumigación. “Traficantes de droga,” llama él a los pequeños campesinos que cultivan un lotecito de coca o de amapola además de sus cosechas ordinarias. Y siempre que una mata de plátano o de maíz se esté fumigando, según el general ha sido plantada allí especialmente por la “narcoguerrilla” para engañar a periodistas ingenuos.

“¿Pero nunca comete errores?” quisiéramos saber. ¿Nunca fumiga cosechas legales, un bosque o una fuente del agua? “No, nunca, absolutamente imposible que incurramos en equivocaciones,” dice al general. Primero se toman fotografías aéreas de los campos a fumigar. Después de eso, se toman las coordenadas. Y luego todo se observa con la ayuda de los americanos. “Han intentado denunciarnos por estas cosas,” dice Socha. “Pero hay una convicción, nunca ha ocurrido.” Cuando objetamos que el sistema judicial colombiano es muy lento, la emoción inunda al general:

“No sé quién es usted o el que le envió para lanzar dudas sobre nuestras autoridades. Usted socava nuestro estado de derecho.”

Según el científico colombiano y experto en fumigaciones Ricardo Vargas, el general tiene razón en un punto: la construcción del programa colombiano de fumigaciones hace muy baja la posibilidad de un error.” “Eso hace muy siniestro el escenario,” reflexiona Vargas.

“¿La fumigación como estrategia para afectar conscientemente la supervivencia de las comunidades? Prefiero no pensar en ello.”

Origen: contracorriente: vallseca@arrakis.es

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