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CARTAS
Una carta abierta a la comunidad
Soy una madre desesperada. Pido ayuda a mi gente
latina. Tengo un problema con un hijo que toma mucho ya tiene
9 años que empezó y cada día se pone peor y ha tenido muchos
problemas con la policia y en la carcel con personas y conmigo.
Ya estoy enferma del corazon y de los nervios. Ha llegado al
colmo que me quiere matar. No quiere trabajar y cuando consigue
un dinero luego se va a comprar cerveza.
Ahora tiene la cara toda raspada de las caidas
y a veces se cae en la carreterra. Hay peligro que lo mata un
carro. Lo he llevado en las iglesias, le he pedido a Dios con
todo mi fe y tambien ha aceptado a Cristo. Han orado por el
pero no veo el milagro. Lo he hecho con todo el corazon, es
por eso pido a mi gente si supiera algun remedio casero para
hacerlo. Muchas veces nosotros los latinos sabemos de remedio,
o puede haber una medicina tambien. Les agradecería mucho. Por
el momento no tengo telefono pero me pueden llamar a mi vecina
658-1063.
Madre Desesperada,
Asheville, NC
COMENTARIO
Refleccion para el ano 2001
By Maria Luisa Argueta
Estimados lectores, ya estamos presente para desearles
un feliz inico de año nuevo, y esperando en algo les podemos
ayudar y al mismo tiempo queremos ser mejor cada día. Porque
sabemos que no somos perfectos. Como tambien les pedimos disculpa
por nuestros errores, pasado y presente.
Cada uno de nosotros ha hecho un momento de reflección
sobre nuestra vidas, en este año lo que podríamos hacer con
la ayuda del Ser que puede hacer algo por nosotros ya que cada
uno tiene su propia creencia. Yo en lo personal la iglesia que
yo asiste es debajo los arboles en donde puedo concentrar mejor
para hablar con Dios. Pero qué podría hacer ante la impotencia
si Dios no ha podido hacer nada ante la injusticia de la humanidad?
En realidad no queda más que pensar y pensar,
porque la sociedad maligna mancha la dignidad de los seres de
buena voluntad los que luchan por la paz en el mundo. Ya que
se ha visto tan deteriorada la vida por la injusticia, la violencia,
los asesinatos, la esclavitud en los trabajos, el vicio del
sexo y las drogas, y las enfermedades incurables. Pensamos en
los que luchan por trabajar honradamente por un pedazo de pan,
y en los gobiernos lejos de solucionar los problemas – solucionan
sus intereses personales. Pensamos en las guerras que causan
los más poderosos en el mundo. También rogemos por los que luchan
por los derechos humanos y la paz en el mundo, y que cesan la
violencia a la mujer, los niños, los ancianos y los incapacitados
que sufren. Pensamos en el hambre, el frio, y que los cientificos
que alcanzan la sabiduría para que permite el ser humano desarollarse
mejor. También pensamos en los religiosos que rezan por las
injusticias de la vida.
Pero también existe los cuestionarios que preguntan,
habrá servido los rezos? Qué ha hecho, y habrá comprobarlo con
hecho para no justificarse con palabras? Todo eso me hizo pensar
porque soy parte de la humanidad. La única diferencia soy sincera,
digo lo que siento. Todo esto me salió del alma, que no se si
llorar o gritar. Gracias.
NOTICIAS INTERNACIONALES
Efectos del Uranio utilizado
en los bombardeos a Kosovo
Por Rosalie Bertell, Ph. D., GNSH
Mi especialidad es en matemáticas, con aplicaciones
en las ciencias de radiobiología y biomédica.
El uranio empobrecido (o Depleted uranium [DU],
en inglés) es una de las más grandes categorías de desechos
radioactivos producidos por las armas nucleares y por los reactores
nucleares industriales. Es altamente tóxico para los humanos,
ya sea químicamente como metal pesado, o radiológicamente como
emisor de partículas alfa que son muy peligrosas cuando se depositan
en el interior del cuerpo.
Recientemente el DU ha sustituido al plomo en
las balas y misiles de los Estados Unidos y del Reino Unido,
y fue por primera vez usado extensivamente por Occidente en
la guerra del Golfo Pérsico.
Es seguramente uno de los mayores causantes del
Síndrome de la Guerra del Golfo, experimentado por los veteranos
y la gente de Iraq.
Cuando es utilizado en la guerra, el DU se inflama
por el impacto cuando da en el blanco. Puede perforar tanques
y carros blindados, soltando dentro de ellos un aerosol mortal
de uranio radioactivo, algo nunca antes visto. Puede matar a
todos los tripulantes del tanque. Este aerosol es mucho mas
liviano que el polvo de uranio. Puede viajar decenas de kilómetros
desde el punto de su uso, o mezclarse en el polvo y resuspenderse
con el viento o con el movimiento humano. Es muy pequeño y puede
ser respirado por todo mundo: bebés, mujeres embarazadas, ancianos,
enfermos. Esta cerámica radioactiva puede depositarse en los
pulmones durante años, irradiando los tejidos con poderosas
partículas alfa dentro de la esfera de las 30 micras, causando
enfisema y/o fibrosis. La cerámica puede también ser tragada
y dañar el tracto gastrointestinal.
Con el tiempo, penetra los tejidos de los pulmones
y entra al torrente sanguíneo. Puede ser guardado en el hígado,
el riñón, los huesos u otros tejidos durante años, irradiando
los tejidos delicados que tenga cerca. Puede afectar la sangre,
que es la base de nuestro sistema inmunológico, y dañar el sistema
renal ya que eventualmente puede ser excretado por la orina.
Puede iniciar cáncer o promover el cáncer originado
por otros carcinógenos.
En octubre de 1998, WHO (Organizacion Mundial
de la Salud, World Health Organization) hizo un estudio de dos
años sobre el incremento de las tasas de cáncer, especialmente
de leucemia en niños pequeños del sur de Iraq, donde la mayor
parte de las acciones bélicas tuvieron lugar. El reporte del
WHO no se ha hecho público aún, pero nuevos datos de Iraq relatan
de todavía más dramáticos incrementos en la tasa de cáncer,
especialmente entre los veteranos iraquíes que participaron
en la guerra.
En Occidente se ha reconocido a miles de veteranos
seriamente enfermos con un síndrome desconocido y hemos podido
encontrar DU en su orina, luego de hasta 7 u 8 años después
de la guerra. No hay una fuente natural de DU para explicar
este fenómeno!
¡Es imperativo que todos denunciemos esta guerra
radioactiva y tóxica!
Ha sido usada por los EE.UU y la Gran Bretaña
contra Iraq y Bosnia. Ahora está siendo usada en Kosovo (según
un anuncio de la OTAN en Europa el 30 de marzo 1999). Ha sido
condenada por el tribunal de derechos humanos de las Naciones
Unidas (sesión de agosto del 96 sobre la comisión de las naciones
unidas sobre derechos humanos, Sub-Comisión sobre la prevención
de la discriminación y protección de minorías). La comisión
de Derechos Humanos solicitó al Secretario General que preparara
un reporte escrito sobre el DU y otras armas de destrucción
masiva. (Resolución 1997/36, que también estableció un relator
de la ONU para hacerse cargo del estudio del DU y de otras armas
parecidas).
El daño que se está haciendo no sólo causará una
pena increíble e interminable para las víctimas de hoy, sino
que el daño genético que puede provocar puede heredarse a sus
descendientes. Semejantes armas y la guerra misma deben ser
condenadas como barbaries absolutas!
Origen: contracorriente: vallseca@arrakis.es
Niños enloquecidos por las
fumigaciones de la “guerra contra la droga” en Colombia
Por Marjon van Royen (NRC Handelsblad, Holanda)
Aponte (Nariño, Colombia, Jueves 28 de Diciembre
de 2000— Desde que los campos
de la coca en el sur de Colombia han sido fumigados con veneno
como parte de la “guerra contra las drogas,” un número de niños
notablemente alto ha caído enfermo.
“Estoy realmente perplejo,” dice el joven médico
sobre sus propias consultas en el Centro de Salud de Aponte.
Su sala de espera está llena de niños gritando. Tienen úlceras
sobre todo su cuerpo.
Un muchacho joven se vuelve loco con la picazón.
Pero el médico José Tordecilla tiene que enviarlo fuera con
su madre. “Tengo solamente medicina para diez por ciento de
los niños. Sólo puedo tratar los casos peores.”
Un poco después, en su consultorio, Tordecilla
dice: “esto es una epidemia. Desde la fumigación de los campos
del Resguardo Indígena de Aponte, el 80 por ciento de los niños
de la comunidad han caído enfermos. Él señala a los pacientes
en su registro: “Esto es un drama médico: erupción, fiebre,
diarrea e infecciones oculares - comenzó después de fumigar,
porque antes de esa época sólo cerca del 10 por ciento de los
niños estaban enfermos con las enfermedades normales como la
gripa o de las paperas.”
El 3 de noviembre la fumigación comenzó en el
resguardo Indígena de Aponte, de 8,000 hectáreas, en el sur
de Colombia. Por diez días sucesivos, las avionetas rociaron
el área con las largas colas azul y blancas del herbicida. Tres
avionetas acompañadas por tres helicópteros de combate aparecieron
repentinamente sobre las montañas altas de los Andes.
El ingeniero agrícola Luis Camoes ha hecho las
grabaciones de video. “Mire, allí ellas fumigan los nacimientos
de agua del páramo,” precisa. El vídeo muestra bien cómo emerge
una avioneta repentinamente y en picada rocía su carga sobre
el bosque verde. Vuelve, no una, sino tres veces. Vacia repetidamente
una y otra vez su veneno sobre la fuente del agua. “Y no una,
sino las tres fuentes en el área fueron tratadas de esa manera,”
declara Camoes.
El programa de fumigación financiado y coordinado
por Estados Unidos, contra el aumento de la producción de coca
y amapola siempre utilizó herbicida Roundup. Existen evidencias
durante los dos últimos años que indican que se está empleando
uno nuevo producto químico de mayor alcance.
Un portavoz del departamento del estado de los
E.E.U.U. confirmó - por primera vez - a este periódico, que
en el programa colombiano de fumigaciones es hecho ahora con
el químico Roundup Ultra, una versión a la cual se le han añadido
nuevas substancias de refuerzo. Tiene que ver con los “revestidores”
también llamados “surfactantes” parecidos a jabón, sustancias
que se encargan de una absorción más rápida y mejor del herbicida
por la planta. El portavoz de los E.E.U.U. también confirmó
que el Cosmoflux, químico colombiano está agregado al Roundup
Ultra.
Existe la hipótesis según la cual especialmente
la adición de estos surfactantes nuevos provoca los síntomas
de la enfermedad.
Washington niega los nuevos productos químicos
están poniendo en peligro salud. La fumigación de cultivos ilegales
es polémica. Colombia es el único país del mundo que se está
haciendo. Según las autoridades de E.E.U.U. las fumigaciones
de herbicidas desde el aire son la única manera de controlar
la cada vez mayor producción de coca y amapola. Los críticos
precisan que no frenan tal incremento, y que se está afectando
el ambiente.
En la Casa Comunal de Aponte, el ingeniero agrícola
Luis Camoes dice, refiriéndose a la fumigación de las fuentes
de agua: “Así, este es el final de nuestro proyecto.” La reforestación
del área de las tres fuentes en las cuales nace el río, era
parte de un programa oficial.
Camoes y los aldeanos habían acarreado los árboles
con los caballos a las fuentes de agua a aproximadamente 3000
metros de altura. El presupuesto vino del Plante, el programa
del gobierno colombiano que financia proyectos alternativos
del desarrollo. 170.000 dólares americanos han sido invertidos
por el Plante en Aponte para estimular a la gente sustituir
su amapola ilegal por las cosechas legales.
El proyecto de Plante era un éxito abrumador.
“Virtualmente ninguna amapola salía de aquí,” dice Camoes. “Ahora,
una rama del gobierno está fumigando lo qué ha sido logrado
por la otra”. El viaje por el área da lugar a un humor melancólico.
A pesar de su pierna lisiada, el gobernador sube
como una cabra montés. Desde que el reloj dio la cinco esta
mañana, el gobernador indígena nos conduce sobre los caminos
estrechos, arriba a la colina y abajo al valle. “Y entonces,
vinieron las avionetas y los helicópteros, y después todo lo
que se fue,” dice el campesino Carlos. Él sostiene una especie
de ramillete seco en sus manos: plantitas de fríjol marchito.
yuca machucada y mazorcas secas. Eso es lo que sacó de su tierra
fumigada. Él es el séptimo campesino que visitamos. Pero la
historia es siempre igual. “Doctora, fumigaron todas nuestras
cosechas. ¿Cómo haremos ahora para vivir?”
Además de maíz y de yuca, Carlos cultivaba un
pequeño lote de amapola. “No me gusta. Pero es la única cosa
que podemos vender,” dice. Él se sienta al lado de su esposa
en el suelo de greda de su choza. Una pareja de cuyes merodea
al rededor. Además, los muebles consisten en un tablón para
dormir, y un crisol de cocinar sobre fuego en la tierra. Tanto
como antes las 700 otras familias campesinas en Aponte, Carlos
cultiva su pequeño lote de amapola solamente para comprar libros
de textos, medicina o ropa. “Producimos nuestro alimento nosotros
mismos, pero para algunas cosas uno necesita el dinero.”
A propósito, la fumigación de comienzos de noviembre
no era la primera para los campesinos-indígenas de Aponte. En
junio, sus cosechas también fueron destruidas, cuentan. Carlos
acababa de contraer un préstamo con Plante, y su amapola fue
substituida por la cebada. “Incluso antes de que brotara la
cebada, había sido fumigada a muerte,” relata. Por lo tanto
él tuvo que mantener otra vez un pequeño campo de amapola.
Plante lo busca para que pague, con uno por ciento
de interés, el préstamo para su cebada fumigada. “¿Cómo puedo
hacer eso, señora? Ahora incluso no tenemos nada que comer.
¿Cómo podemos pagar un préstamo?”
Trepamos la loma, una vez más, con el gobernador.
Otra vez una pequeña choza, otra vez cosechas muertas. La mujer
campesina joven muestra su bebé: los órganos genitales del niño
se cubren con las úlceras. “Desde la fumigación,” dice la mujer
y sacude sus trenzas negras. Ella misma tiene la erupción alrededor
de su boca. Ella tiene dolor de cabeza y ardor en los ojos,
dice. Piensa que es debido al agua envenenada. “Es inhumano
lo qué ellos hacen a mi pueblo,” dice el gobernador, cuando
finalmente llegamos arriba a las fuentes de agua que él ha estado
deseando mostrarnos todo el día. Se marchitan los árboles. El
manantial se secó arriba. Con todo, en un área amplia alrededor,
ningún campo de amapola pudo ser encontrado. “Usted piensa que
¿porqué desean envenenar nuestra agua?” pregunta, como si cualquiera
supiera la respuesta.
Detrás, en la aldea el médico no ha progresado
mucho con sus pacientes. “Soy sólo un simple médico rural.”
Envió a las autoridades departamentales una solicitud de más
medicina. Fue rechazada. Le dijeron que la enfermedad causada
por la fumigación es una “mentira.” “Parece como si todo mundo
estuviera obligado a guardar silencio,” dice el médico mientras
presiona su estetoscopio en el pecho ulcerado de otro niño.
Más tarde, en Bogotá, llega a estar claro lo qué
él quiso decir. “¡Mienten!,” bufó el director de la Policía
antinarcóticos cuando le pedimos el comentario sobre lo que
hemos visto en Aponte.
“Usted no ha visto lo que usted ha visto. Nunca
hemos fumigado allí.” Él no quiere ver el vídeo. Tan solo fotos
de niños enfermos. “¡Es falso! La prueba que usted desea darme
es falsa,” rabia el general Socha antes de que finalmente nos
expulse de su oficina. “No venga aquí a traerme discusiones.
No permito que usted me cuestione.”
Su unidad se adorna con un anuncio iluminado de
talla humana, con avionetas de fumigación. “Traficantes de droga,”
llama él a los pequeños campesinos que cultivan un lotecito
de coca o de amapola además de sus cosechas ordinarias. Y siempre
que una mata de plátano o de maíz se esté fumigando, según el
general ha sido plantada allí especialmente por la “narcoguerrilla”
para engañar a periodistas ingenuos.
“¿Pero nunca comete errores?” quisiéramos saber.
¿Nunca fumiga cosechas legales, un bosque o una fuente del agua?
“No, nunca, absolutamente imposible que incurramos en equivocaciones,”
dice al general. Primero se toman fotografías aéreas de los
campos a fumigar. Después de eso, se toman las coordenadas.
Y luego todo se observa con la ayuda de los americanos. “Han
intentado denunciarnos por estas cosas,” dice Socha. “Pero hay
una convicción, nunca ha ocurrido.” Cuando objetamos que el
sistema judicial colombiano es muy lento, la emoción inunda
al general:
“No sé quién es usted o el que le envió para lanzar
dudas sobre nuestras autoridades. Usted socava nuestro estado
de derecho.”
Según el científico colombiano y experto en fumigaciones
Ricardo Vargas, el general tiene razón en un punto: la construcción
del programa colombiano de fumigaciones hace muy baja la posibilidad
de un error.” “Eso hace muy siniestro el escenario,” reflexiona
Vargas.
“¿La fumigación como estrategia para afectar conscientemente
la supervivencia de las comunidades? Prefiero no pensar en ello.”
Origen: contracorriente: vallseca@arrakis.es
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