No. 137, Aug. 30- Sept. 5, 2001

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Juicio a obreros con represion sindical de fondo

Por David Bacon

Charleston, Carolina del Sur, 22 ago (IPS)— Cinco obreros portuarios serán sometidos a juicio en esta ciudad de Carolina del Sur, Estados Unidos, y podrían ser condenados a cinco años de prisión como consecuencia de lo que fuentes sindicales consideran una guerra de funcionarios locales contra los sindicatos.

Los estibadores Elijah Ford, Ricky Simmons, Peter Washington, Jason Edgerton y Kenneth Jefferson están acusados de provocar disturbios a raíz de una manifestación sindical en el puerto de Charleston, uno de los mayores de este país, el 20 de enero de 2000.

Los cinco, cuatro de ellos negros y uno blanco, irán a juicio el próximo mes, pero mientras permanecen en detención domiciliaria, no pueden abandonar sus casas después de las 19 horas, salvo para trabajar, y deben utilizar sensores electrónicos en los tobillos para que las autoridades puedan rastrear su paradero.

“El estado de Carolina del Sur declaró la guerra a los sindicatos y a los obreros negros en especial”, dijo Bill Fletcher, del instituto George Meany Centre, dependiente de la AFL- CIO, la principal confederación sindical del país.

Carolina del Sur tiene el menor porcentaje de trabajadores sindicalizados de Estados Unidos, pero los estibadores de Charleston, todos de ellos negros salvo dos, pertenecen en su totalidad a la filial Local 1422 de la Asocación Internacional de Estibadores.

El año pasado, la compañía naviera danesa Nordana anunció que contrataría trabajadores no sindicalizados para la carga y descarga de sus barcos.

“Cuando nos enteramos (de lo que haría Nordana), sabíamos que no podíamos tolerarlo. Pasamos 40 años luchando por salarios dignos para que los trabajadores pudieran enviar a sus hijos a la universidad”, recordó el presidente del Local 1422, Ken Riley.

La policía cooperó con los estibadores cuando procedieron a realizar la protesta contra Nordana, pero el procurador general del estado, Charles Condon, envió a 600 soldados de caballería a escoltar el ingreso de los trabajadores no sindicalizados al puerto, con la ayuda de helicópteros y vehículos blindados.

El sindicalista Riley fue golpeado por un soldado en la protesta y llevado en ambulancia, lo cual generó una trifulca generalizada, tras lo cual fueron detenidos los cinco obreros que ahora esperan su juicio.

Cuando un juez rechazó las acusaciones contra los trabajadores arrestados, Condon condenó el fallo, convocó a un gran jurado y procesó a los cinco. Entonces reveló su “plan para lidiar con la violencia sindical de los portuarios: cárcel, cárcel y más cárcel.

“Carolina del Sur es un estado con gran respeto por el derecho al trabajo. El derecho de los ciudadanos a no sumarse a un sindicato es absoluto y será protegido plenamente”, dijo Condon.

Condon es candidato a gobernador del estado y presidió la campaña electoral local del presidente George W. Bush. “Utilizó nuestra situación en su propaganda política, al anunciar que Carolina del Sur debía elegir a Bush para aplastar a los sindicatos”, sostuvo Riley.

“Cuando (Condon) anunció que se postularía al cargo de gobernador, la razón que dio fue que Carolina del Sur debía liberarse de los sindicatos”, agregó Riley.

No es una amenaza gratuita. La oficina pública de desarrollo económico de Carolina del Sur procura atraer la inversión internacional mediante una campaña de información que destaca que la productividad estatal es una de las más elevadas del país, mientras los salarios son 20 por ciento inferiores a los más altos.

Por eso las empresas europeas construyen fábricas en el estado y en otros vecinos, pero sus obreros no están sindicalizados.

“Es un área con grandes posibilidades de sindicalización, si el movimiento sindical se alía a los afroestadounidenses”, explicó Fletcher.

A contrapelo de lo que ocurría en todo el país, Carolina del Sur aprobó una ley que prohíbe que las empresas fijen salarios mínimos superiores al salario mínimo fijado por el gobierno federal.

Y cuando el gobernador propuso que Riley integrara la comisión portuaria del estado, Condon se opuso al nombramiento y presentó un proyecto de ley que hubiera prohibido la presencia de sindicalistas en comisiones públicas.

La hostilidad legislativa ha sido una reacción a la capacidad del Local 1422 de unir a los trabajadores negros y blancos, y a los sindicatos con la comunidad negra, lo cual podría cambiar la representación política del sur estadounidense, según observadores.

Durante la manifestación contra Nordana, los sindicalistas del Local 1422 tuvieron el apoyo del sindicato de empleados portuarios, Local 1771, integrado en su totalidad por blancos.

La Red Progresista, un conjunto de 38 organizaciones de base de Charleston, también se reúne en la sede del Local 1422. Como reacción a la amenaza del juicio, la AFL-CIO convocó una campaña nacional encabezada por Fletcher para liberar a los estibadores.

A principios de julio miles de sindicalistas se congregaron en Charleston para exigir la liberación de los cinco.

Pero Condon calificó las críticas de la Red Progresista de “truco propagandístico producto de simpatizantes sindicalistas” cuyo único fin era “desviar la atención de las graves acusaciones penales de disturbio y conspiración para provocar disturbios”, sostuvo.

Pero los sindicalistas negros, como Fletcher y Riley, están convencidos de que el próximo juicio contra los cinco trabajadores portuarios es parte de una campaña más amplia contra el movimiento sindical y los negros.

Senador viejo del Norte Carolina conocido para racismo deja su oficina

Análisis de Jim Lobe

Washington, DC, 23 ago (IPS)— El senador anticomunista Jesse Helms se retirará del Senado de Estados Unidos después de 30 años de presencia ininterrumpida y seguramente satisfecho de que el gobierno de George W. Bush adoptara elementos clave de su unilateralismo en materia internacional.

El senador fue uno de los redactores de la ley Helms-Burton, de 1996, que reforzó el embargo comercial impuesto hace 40 años a Cuba, pero cuyas disposiciones extraterritoriales contra la inversión extranjera en la isla son tan radicales que hasta el gobierno de Bush se niega a aplicarlas.

Helms, de 79 años, anunció el miércoles de noche que no se postulará a la reelección el año próximo.

En los años 80 y 90, al frente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, fortaleció la inclinación conservadora del Partido Republicano, aun cuando su anticuado racismo era un factor cada vez más incómodo para la Nueva Derecha que ayudó a forjar.

Mientras Helms se retira de la vida pública, “las ideas y valores que representa ganan terreno, en vez de perderlo, en la política estadounidense”, comentó Walter Russell Mead, del centro de investigación Consejo de Relaciones Exteriores.

“Opiniones suyas que fueran consideradas excéntricas en el pasado ahora se han afianzado en la política exterior” de Washington, escribió Mead este jueves en el diario Wall Street Journal.

“Lo que dice ahora el gobierno de Bush, (Helms) lo ha dicho durante años: ‘Los tratados no son todo en la política exterior. La guerra fría habrá terminado, pero aún no confiamos en esa gente (extranjera), y tampoco hace falta el apoyo de otros países”, señaló Chris Madison, ex colaborador del senador demócrata Joseph Biden y crítico de Helms.

Helms no estaba dispuesto a transigir, algo raro entre los senadores, muchos de los cuales aspiran a la presidencia. Pero él “no tenía interés en ser presidente o secretario de Estado, lo cual lo habría obligado a moderarse para acceder a un público nacional”, agregó Madison.

“Sin contar (al ex presidente) Ronald Reagan, el republicano de 79 años y senador por cinco períodos del estado de Carolina del Norte fue el político conservador más importante de las últimas tres décadas”, escribió el columnista Albert Hunt en el Wall Street Journal.

Helms, a quien el ex senador republicano Robert Dole llamó el “Rambo de la pandilla del Geritol” -en referencia a un tónico que toman los ancianos en Estados Unidos-, siempre tuvo una visión en blanco y negro del mundo, sin tonalidades de gris.

La zona en negro estaba representado por los comunistas, sobre todo el presidente cubano Fidel Castro, los centroizquierdistas, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y el mártir de los derechos civiles Martin Luther King, entre otros.

El senador reservaba el color blanco para los anticomunistas como el ex dictador chileno Augusto Pinochet y para el líder nacionalista chino y fundador de Taiwan Chang Kai-shek, el rebelde angoleño Jonas Savimbi y las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

Helms pareció dar pasos hacia el centro del espectro político en los últimos años, cuando apoyó aspectos de la política que Bush califica de “conservadurismo compasivo."

El año pasado, por ejemplo, apoyó iniciativas para otorgarle más dinero a la lucha contra el sida en Africa y a la reducción de la deuda externa en ese continente.

También trabajó con la ex secretaria de Estado Madeleine Albright para que Estados Unidos entregara a la ONU cientos de millones de dólares en obligaciones adeudadas, a cambio de la reforma del foro mundial, aunque muchos creen que la misma terminará debilitando a la organización.

Pero teniendo en cuenta sus 30 años como político, esos pasos tardíos no pueden considerarse “una parte fundamental de su historia”, según I.M. Destler, experto en política exterior de la Universidad de Maryland.

“Para el mundo se convirtió en un ogro, algo que seguramente lo complacía”, dijo Madison, que ahora integra el grupo de desarme Council for a Livable World (Consejo para un mundo habitable).

Helms “no tiene interés en reconocer las cualidades de otras culturas. Es profundamente nacionalista y etnocéntrico”, observó Michael Hunt, historiador de la Universidad de Carolina del Norte.

Sus trucos políticos lo alejaron con frecuencia de sus colegas, sobre todo de los senadores más moderados, pero eso no impidió que Helms vetara a los aspirantes a cargos públicos propuestos por el gobierno que el considerara moralmente ineptos y que dependían del respaldo del Comité de Relaciones Exteriores.

Entre los ineptos Helms incluía a los homosexuales, los progresistas, quienes lo hubieran criticado en público, o incluso republicanos que apoyaran al aborto, como el ex gobernador de Massachusetts, William Weld, que fue propuesto por el gobierno de Bill Clinton (1993-enero 2001) como embajador en México.

Por eso, uno de sus apodos era el “senador No”. “Se deleitaba con el vilipendio personal”, según Hunt, quien recordó que Helms advirtió a Clinton que llevara un guardaespaldas si alguna vez visitaba alguna base militar en Carolina del Norte, el estado al que Helms representaba.

Su personalidad pendenciera e irritable agradaba a su base electoral, integrada por la población rural y blanca de Carolina del Norte, que siempre le otorgó entre 52 y 56 por ciento de los votos.

Su desconfianza hacia el poder del gobierno y su cerrada obstinación reflejaban un populismo tradicional en Carolina del Norte, según el profesor Hunt.

Esa desconfianza hacia el poder también se reflejó en su postura contraria a las organizaciones multilaterales u otras instituciones que representaran una amenaza a la soberanía nacional o a los “derechos de los estados”, según sus palabras.

Helms, nacido en Carolina del Norte, se dedicó al periodismo radial tras combatir en la segunda guerra mundial. Luego se dio conocer en los años 60 como comentarista de televisión por sus opiniones anticomunistas y contrarias a los derechos de los negros.

Como muchos blancos del sur del país que se retiraron del Partido Demócrata cuando éste defendió los derechos de los negros, Helms se adhirió al Partido Demócrata en 1970 y fue elegido al Senado por primera vez en 1972.

 

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