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Indonesia: aumenta la represion
militar
Por Bob Burton
Canberra, 30 sep (IPS)— Las violaciones
de derechos humanos cometidas por fuerzas de seguridad de Indonesia
en las provincias de Aceh y Papúa Occidental, donde operan milicias
separatistas, se agravaron desde que Megawati Sukarnoputri asumió
la presidencia el mes pasado, según activistas.
John Rumbiak, supervisir del Instituto para el
Estudio y Defensa de los Derechos Humanos (ELSHAM) de Indonesia,
afirmó en Australia que las víctimas de la represión en Papúa
Occidental no son sólo guerrilleros separatistas, sino dirigentes
políticos, activistas y periodistas.
Las violaciones de derechos humanos aumentaron
desde que Megawati sucedió a Abduraham Wahid, destituido por
el parlamento en julio por “corrupción e incompetencia”.
“En Aceh y Papúa Occidental es cada vez difícil
distinguir entre el actual gobierno y el del presidente (Alí)
Suharto”, entre 1966 y 1998, dada la falta de respeto por los
derechos humanos, dijo Damien Spry, portavoz de la organización
Amnistía Internacional.
“Los agentes del gobierno aplican las mismas tácticas
de intimidación, detención, tortura y asesinatos contra supuestos
opositores”, añadió.
La presión internacional para que la presidenta
Megawati haga una profunda reforma del ejército amainó luego
de que Estados Unidos le solicitara integrar su coalición mundial
contra el terrorismo, tras los ataques contra sitios emblemáticos
de Nueva York y Washington el día 11.
El presidente estadounidense George W. Bush busca
el apoyo de los países musulmanes, de los cuales Indonesia,
con 288 millones de habitantes, es el más populoso.
Bush y Megawati acordaron el jueves 20 en Washington
un paquete de apoyo económico, la reanudación de los vínculos
militares y el levantamiento del embargo de armas impuesto a
Indonesia luego de los choques entre independentistas de Timor
Oriental y el ejército, junto con paramilitares, a fines de
1999.
Megawati fue uno de los primeros líderes mundiales
en apoyar la campaña de Estados Unidos contra el saudita Osama
Bin Laden, acusado por los ataques cometidos mediante aviones
secuestrados estrellados contra las torres gemelas del World
Trade Center en Nueva York y el Pentágono, sede en Washington
del Departamento de Defensa.
Este cambio en la política internacional alarmó
a Amnistía Internacional, para la cual militares indonesios
continúan cometiendo graves violaciones de derechos humanos
en Aceh y Papúa Occidental, donde actúan movimientos separatistas.
“Cualquier asistencia militar a Indonesia debe
estar dirigida a asuntos de fondo, como la reforma institucional,
la responsabilidad de los gobernantes y la transparencia. En
estas circunstancias, exportar armas y realizar entrenamientos
con Indonesia darían el mensaje erróneo”, sostuvo Spry.
Rumbiak aseguró que las violaciones cometidas
por militares y policías en Papúa Occidental van más allá de
los grupos armados separatistas.
“Editores de periódicos fueron citados la semana
pasada por haber informado sobre una conferencia de prensa que
dimos. Los militares no sólo apuntan a los activistas políticos,
sino también a los de derechos humanos y a los periodistas”,
afirmó.
Integrantes del ELSHAM fueron interrogados por
la policía por investigar violaciones de derechos humanos cometidss
por los propios interrogadores.
La provincia de Papúa Occidental, de mayoría
cristiana de ascendencia melanesia, desafía cada vez más al
gobierno de Megawati, respaldado por los militares.
La situación se agravó cuando algunos grupos separatistas
reanudaron sus acciones violentas. La reacción militar fue brutal.
Es de particular preocupación para Rumbiak el
creciente tráfico de armas a través de la frontera con Papúa
Nueva Guinea. “El comercio de armas está activo en la zona.
Lo hemos investigado. Se necesitan acciones inmediatas para
detenerlo”, dijo.
“La represión debe parar. Instamos a las fuerzas
policiales y a los independentistas de línea dura a acordar
un cese del fuego. Las balas, las flechas y las lanzas no reducirán
el problema. Sólo crearán uno mayor”, añadió.
En 1999, el entonces presidente Abdurrahmad Wahid
aprobó y proveyó fondos para la creación al año siguiente de
un Congreso de Papúa, que reuniría 500 delegados de toda la
provincia.
El Congreso se pronunció por la independencia,
pero se inició una campaña contra el movimiento independentista
que terminó con la mayoría de sus líderes políticos presos.
En su discurso inaugural, el 16 de agosto, Megawati
pidió perdón por las violaciones de derechos humanos en Aceh
y en Papúa Occidental, y prometió una acción firme contra los
soldados responsables.
“Necesitamos una fuerza de seguridad que sea efectiva,
altamente disciplinada y bajo control del gobierno”, señaló
Mugawati, aunque también advirtió que no toleraría las acciones
de los separatistas.
Australia respalda la intención de Yakarta de
mantener el control sobre Papúa Occidental, pero insta al gobierno
a evitar choques con el movimiento independenteista.
“Es la lección de Timor Oriental: si quieren
a Papúa Occidental deben ganar su apoyo a mediante un proceso
pacífico, en lugar de restaurar las antiguas tácticas”, dijo
un portavoz gubernamental.
Activistas recriminan liberalismo
de paises ricos
Por Gustavo Capdevila
Ginebra, 30 sep (IPS)— Ambientalistas
criticaron a los países más ricos por entender que demostraron
cortedad de miras a la hora de fijar sus objetivos de desarrollo
sustentable en el mundo.
La reunión ministerial de América del Norte, Asia
central y Europa, realizada esta semana en Ginebra, prefirió
otorgar prioridad al comercio antes que a los pueblos y al planeta,
advirtió Daniel Mittler, de la organización no gubernamental
Amigos de la Tierra.
Los representantes de los 55 estados miembros
de la Comisión Económica de la ONU para Europa (CEE) discutieron
la posición a llevar a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable
(CMDS), que sesionará en septiembre de 2002 en Johannesburgo.
El concepto de desarrollo sustentable se funda
en la convicción de que las generaciones actuales no deben perseguir
sus objetivos económicos, sociales y ambientales en detrimento
de las posibilidades de desarrollo de las futuras generaciones.
Los ministros de Ambiente de Europa habían preparado
un proyecto de Pacto Mundial para presentar en nombre de la
región a la cumbre de Johannesburgo.
Sin embargo, este borrador de Pacto Mundial, que
Amigos de la Tierra dijo que contenía elementos positivos, no
obtuvo consenso en esta reunión de Ginebra.
Estados Unidos impidió la aprobación al hacer
reserva de su posición, en espera de obtener mayor información
sobre el Pacto Mundial, explicó el presidente de la conferencia,
Joseph Deiss, ministro de Relaciones Exteriores de Suiza.
La CEE, una de las cinco comisiones económicas
regionales de la ONU (Organización de las Naciones Unidas),
promovió la reunión para evaluar los progresos alcanzados en
el desarrollo sustentable del área desde la Cumbre de la Tierra,
celebrada en 1992 en Río de Janeiro.
Ese mismo proceso de valoración, que en la jerga
técnica de la ONU se conoce como “Río más 10”, abarcará también
a las demás regiones y culminará en la Cumbre de Johannesburgo.
La idea del Pacto Mundial surgió de la constatación
de que numerosos problemas permanecen insolubles en el planeta,
en especial la pobreza, las violaciones de los derechos fundamentales
y el número creciente de conflictos.
El pacto global toma en cuenta esos múltiples
problemas de los países y de las regiones y compromete a cada
estado a asumir compromisos, adecuados a su potencial, para
enfrentar el desafío común del desarrollo sustentable, precisó
Deiss.
La iniciativa europea de Pacto Mundial comprendía
el alivio de la deuda externa y el acceso a los mercados para
los países en desarrollo. También incluía el compromiso de acabar
con el vínculo existente entre el crecimiento económico y la
degradación ambiental.
Otros puntos de la propuesta demandaban un aumento
de la ayuda oficial al desarrollo y una reafirmación de adhesión
a la declaración de Río de Janeiro y a otros acuerdos ambientales
internacionales, como el Protocolo de Kyoto, que regulará la
emisión de gases que provocan el recalentamieno de la atmósfera.
Mittler lamentó que los gobiernos no prestaran
aprobación a la iniciativa del Pacto Mundial presentada por
Europa, “la única idea substantiva novedosa en las negociaciones”.
Por el contrario, las discusiones se prolongaron
sobre el antiguo compromiso asumido por los países industrializados
de elevar su ayuda para el desarrollo a siete por ciento de
su producto interno bruto (PIB).
Tampoco fueron aprobadas, las metas para la energía
renovable y el principio de precaución, que desecha la ausencia
de certidumbre científica como pretexto para demorar la adopción
de medidas ante amenazas graves o irreversibles contra el ambiente.
Amigos de la Tierra objetó que la declaración
aprobada por los ministros expusiera “una posición corporativa
de liberalismo extremo”, que reclama a la Cumbre de Johannesburgo
un apoyo al actual sistema de comercio internacional.
Esa actitud de los gobiernos resta credibilidad
a los temas positivos que la región pretende discutir en Johannesburgo,
como la pobreza y el perfeccionamiento de los procesos democráticos,
observó Mittler.
La organización ambientalista opinó que los gobiernos
deben aprovechar la Cumbre de Johannesburgo para establecer
normas de responsabilidad ambiental de las empresas, derechos
ambientales y un sistema comercial justo.
También reclama la aplicación de políticas ambientales
eficaces y una acción concertada de los países consumidores
en exceso de energía sobre su deuda ecológica con las naciones
del Sur.
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