No. 157, Jan. 17-23, 2001

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Jefe militar de India desafia a Pakistan a la guerra nuclear

Por Ranjit Devraj

Nueva Delhi, India, 11 ene (IPS)— El jefe del ejército de India, Sunderajan Padmanabhan, desafió este viernes al presidente militar de Pakistán, Pervez Musharraf, a lanzar un ataque nuclear contra este país, agravando el clima del conflicto bilateral.

“Si [Musharraf] es lo suficientemente hombre, o mejor dicho, lo suficientemente loco como para ignorar la opinión internacional sobre esta escalada, entonces debe hacerlo [lanzar un ataque nuclear]”, afirmó Padmanabhan en una conferencia de prensa.

El jefe militar admitió que un intercambio nuclear sería “desastroso”, pero se mostró confiado en que India sobrevivirá para infligir un daño devastador a su enemigo.

“Permítanme decirles algo de lo que estoy tan seguro como que estoy vivo. Si un arma nuclear es usada contra India, nuestras fuerzas o posiciones en el mar, objetivos económicos, humanos o de otro tipo, los perpetradores serán castigados tan gravemente que la continuidad de cualquier lucha será dudosa,”,afirmó Padmanabhan.

Musharraf dirigirá este sábado un discurso televisado a la población, explicando la política de su gobierno hacia las organizaciones militantes islámicas que operan desde su territorio, a las cuales India acusa del ataque del 13 de diciembre contra la sede de su parlamento.

Luego de la visita que el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, efectuó esta semana a Islamabad y Nueva Delhi, con el fin de amortiguar la tensión entre los vecinos nucleares de Asia meridional, se incrementó la presión internacional para que Musharraf aclare su posición ante el terrorismo.

“Estamos esperando el discurso [que Musharraf] dará este fin de semana, que considero será una poderosa señal a su nación, a India y al resto del mundo”, dijo el jueves el secretario de Estado [canciller] de Estados Unidos, Colin Powell, tras reunirse en Washington con el ministro del Interior de India, Lal Krishna Advani.

Powell instó al gobernante Pakistaní a incluir “una condena al terrorismo de todo tipo, pues ya no es aceptable que las naciones vivan bajo esa amenaza en el siglo XXI”.

Para Musharraf, este pronunciamento sería una renuncia a la posición que sostuvo en la cumbre de la Asociación de Asia Meridional para la Cooperación Regional, celebrada la semana pasada en Katmandú, donde reiteró que “las luchas de liberación” deben diferenciarse del terrorismo.'

El gobernante se refería a la región islámica de Cachemira, cuya posesión es disputada por India y Pakistán desde el nacimiento de ambas naciones, en 1947, tras independizarse del imperio británico.

La creación de los dos países se basó en diferencias religiosas. India se convirtió en un estado laico con población hindú, mientras Pakistán adoptó la forma de un estado islámico.

Islamabad consideró que el territorio de población musulmana y riquezas petroleras le correspondía, pero una partición efectuada por la Organización de Naciones Unidas le otorgó sólo un tercio, mientras el resto pasó a formar parte del estado indio de Jammu y Cachemira.

Desde entonces los ejércitos de las dos partes se enfrentaron en tres guerras a través de la línea de control, la frontera provisoria de Cachemira, donde el fuego de artillería es constante y se suma a los ataques continuos de grupos separatistas.

Nueva Delhi arguye que Pakistán arma y entrena a estas organizaciones para fomentar la violencia separatista del lado indio, pero Islamabad asegura que se trata de grupos locales que luchan por la independencia.

Tras el ataque del 13 de diciembre, el primer ministro de India, Atal Bihari Vajpayee retiró a su embajador en Pakistán, prohibió el transporte terrestre transfronterizo y los vuelos comerciales pakistaníes en el espacio aéreo indio.

Pero lo que encendió la alarma internacional fue el despliegue indio de tropas, tanques y misiles en la frontera común, muy cerca de donde están estacionadas las fuerzas estadounidenses que combaten en Afganistán.

El diario estadounidense New York Times aseguró este viernes que Estados Unidos intensificó la vigilancia en la región en busca de evidencias que indiquen algún tipo de despliegue de los arsenales nucleares de ambos estados.

“Estamos mucho más preocupados hoy que hace unos días”, admitió al diario un integrante del Consejo de Seguridad Nacional del presidente George W. Bush.

Padmanabhan, el jefe militar indio, puso en duda las medidas adoptadas por Islamabad contra los grupos extremistas cachemires.

Pakistán ilegalizó a dos organizaciones y arrestó a decenas de sus dirigentes. “Los cuadros terroristas se han dispersado, algunos a las aldeas vecinas, otros a las unidades del ejército pakistaní, para no ser notados por las fuerzas estadounidenses”, aseguró el militar.

India reclama la extradición de 20 supuestos terroristas. Pero el gobierno pakistaní, presionado internamente para no ceder a las exigencias indias, rechazó el pedido, asegurando que los detenidos serán juzgados en su territorio.

Nueva Delhi inició una ofensiva diplomática buscando que Estados Unidos coloque a Pakistán entre los objetivos de su campaña internacional contra el terrorismo.

Pero el secretario estadounidense Powell — quien viajará a la región la semana próxima — ya advirtió al ministro indio Advani que su país tiene la esperanza de afrontar la situación por medios políticos y diplomáticos.

Colombia: se renueva la esperanza

Por Yadira Ferrer

Santafe de Bogota, Colombia, 14 ene (IPS)— El gobierno de Colombia y las insurgentes FARC anunciaron este lunes su decisión de regresar a la mesa de negociaciones, informaron los mediadores internacionales poco antes de que expirara el último plazo para su gestión.

El grupo de 10 países facilitadores del diálogo de paz y el representante en Colombia del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), James Lemoyne, aseguraron que el gobierno y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) reconocieron que hay garantías para reanudar las negociaciones.

La declaración que los mediadores divulgaron en la sudoriental ciudad de San Vicente del Caguán fue aprobada tanto por el presidente Andrés Pastrana como el jefe de las FARC, Manuel Marulanda, dijo el embajador de Francia, Daniel Perfait, portavoz del grupo.

Perfait destacó los esfuerzos de las partes para mantener el proceso de paz y reiteró el apoyo de los países facilitadores -- Canadá, Cuba, España, Francia, Italia, México, Noruega, Suecia, Suiza y Venezuela -- a la búsqueda a “una salida política negociada al conflicto colombiano”.

El gobierno y las FARC manifestaron su decisión de poner en marcha “en breve plazo” el acuerdo de San Francisco, de octubre, que propone el cese al fuego y de hostilidades (secuestros, ataque a poblaciones y hostigamientos a la población civil).

La declaración se produjo cuatro horas antes de vencerse el plazo que Pastrana concedió hasta las 9:30 del martes a las FARC para abandonar la zona desmilitarizada de 42.000 kilómetros, en el sudeste, que ha sido la sede del diálogo bilateral.

Pastrana suspendió el diálogo el 9 de este mes ante la exigencia de los guerrilleros de levantamiento de los controles que el ejército impuso en la periferia del área desmilitarizada.

Las FARC rechazaban reclamaban también el fin de la prohibición de ingreso de extranjeros en la misma zona y de los sobrevuelos de la fuerza aérea.

El presidente condicionó la reanudación de las negociaciones -- que las FARC mantenían congeladas desde el 17 de octubre- al retiro de las exigencias de los rebeldes y al compromiso de éstos de buscar un acuerdo de cese al fuego y de hostilidades.

Este lunes, el mandatario se reunió con representantes de la Contraloría, la Fiscalía y la Procuraduría del Estado, para considerar medidas de normalización de las actividades en los cinco municipios de la zona de distensión, que estuvieron bajo control de los insurgentes desde la retirada del ejército el 7 de noviembre de 1998.

El diputado Antonio Navarro, líderl del ex guerrillero M-19, señaló que sólo mediante la negociación será posible poner fin al conflicto armado. La ruptura del diálogo entre el gobierno y las FARC habría sido “una mala noticia para todos los colombianos”, agregó.

Navarro destacó la mediación de la comunidad internacional, que hizo posible la reactivación de un proceso que parecía moribundo.

El secretario general de la ONU, Kofi Annan, dio a conocer este lunes un comunicado en el que instó nuevamente a las partes a realizar, pese a la profundidad de la crisis, todos los esfuerzos a su alcance para avanzar en las negociaciones.

Annan apuntó que “deben tomarse todas las medidas para proteger a la población civil en la zona desmilitarizada, y demandó “un acuerdo que asegure el respeto del derecho internacional humanitario” en el país.

Carlos Lozano, miembro de la Comisión de Notables, que presentó propuestas a fines de 2001 para revitalizar el diálogo, dijo a IPS que se debe reivindicar el proceso de paz “porque es la única salida que tiene el conflicto” armado interno.

El proceso “ha demostrado que es posible y ha producido acuerdos importantes, como el de la agenda común sobre los temas de la negociación”, comentó Lozano, director del semanario Voz, del Partido Comunista.

El gobierno y las FARC iniciaron las conversaciones en enero de 1999, dos meses después de crear la zona desmilitarizada, logrando en su primera etapa acordar una agenda de trabajo de 12 puntos y la realización de audiencias públicas para recoger las opiniones de las organizaciones de la sociedad civil.

No obstante, el congelamiento del diálogo en distintas oportunidades, la mayoría de las veces por decisión unilateral de la guerrilla, impidió avanzar en las tratativas del primer bloque de cuestiones, que abarca asuntos económicos.

Lozano indicó que en esta nueva etapa el gobierno de Pastrana tendrá que volver a legitimar su relación con la sociedad, ya que hoy existe “un sistema excluyente que retroalimenta la situación de violencia”.

Añadió que “el presidente Pastrana no deberá consultar tanto con Washington y retomar el proceso de negociaciones atendiendo directamente las necesidades del pueblo colombiano.”

Para las FARC, el primer asunto que debería tratarse a partir de ahora es problema del desempleo en el país, que en diciembre fue de 17 por ciento de la población económicamente activa.

Por su parte, las organizaciones de derechos humanos entienden que la prioridad es alcanzar un acuerdo humanitario y de acatamiento de las normas del derecho internacional en la materia para resguardar a la población civil de las consecuencias de la guerra civil.

El diputado Roberto Camacho, del gobernante Partido Conservador, comentó que las partes deberán revisar “la metodología del proceso, que desde el inicio se llevó de manera equivocada”.

La metodología de negociar en medio de la guerra era equivocada y llevó a la profundización de los enfrentamientos armados entre las fuerzas de seguridad y la guerrilla, opinó.

 

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