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Sur sigue bajo amenaza de hueco de ozono
Por Marcela Valente
Buenos Aires, Argentina, 12 de septiembre (IPS)—
La dimensión del hueco de la capa de ozono se ha estabilizado,
pero científicos y ambientalistas señalan la persistencia de
los riesgos de ese fenómeno, que amenazó el miércoles y este
jueves a los 100.000 habitantes de Tierra del Fuego, en el extremo
sur de Argentina.
En vísperas del Día Internacional de la Preservación
de la Capa de Ozono, fijado para el 16 de este mes, los fueguinos
fueron los habitantes del planeta más expuestos a los dañinos
rayos solares ultravioletas, pues el hueco de ese escudo atmosférico
se ubicó sobre su provincia.
La capa de ozono está situada entre 15 y 50 kilómetros
sobre la superficie del planeta y es una protección natural
contra los rayos ultravioletas, perjudiciales para la vida.
La exposición a esos rayos puede causar quemaduras, cáncer de
piel y pérdida de la visión a seres humanos, además de afectar
cosechas.
“Hace tiempo que los habitantes de Tierra del
Fuego sabemos que debemos extremar los cuidados, pero vivimos
en una zona donde el sol es un gran ausente, y cuando aparece,
es difícil tener conciencia del peligro y no salir” a la intemperie,
explicó a IPS Graciela Fuchs, maestra de la ciudad fueguina
de Rio Grande.
El invierno (austral) en esa provincia es muy
crudo, con promedio de temperatura de un grado y pocas horas
diarias de sol.
La Estación de Vigilancia Atmosférica Global de
la Fuerza Aérea Argentina informó que durante los dos días de
extremo riesgo, la medición sobre Tierra del Fuego de unidades
Dobson, que indican la densidad de la capa de ozono, descendió
del normal nivel de 300 a menos de 200.
Las autoridades sanitarias pidieron a los fueguinos
que permanecieran en sus casas de las 11 a las 15 horas, y que
usaran gorros con visera y sustancias protectoras de la piel
cuando estuvieran al aire libre.
Desde 1980 se observa un importante adelgazamiento
estacional de la capa de ozono sobre la Antártida, de agosto
a diciembre de cada año, equivalente por sus consecuencias a
un hueco de millones de kilómetros de diámetro.
El fenómeno se debe a la fabricación y el consumo
de productos que contienen gases clorofluocarbonados, conocidos
por la sigla CFC, y halones.
Los CFC y los halones se empleaban en la producción
mundial de aerosoles, espumas, refrigeradoras, equipos de aire
acondicionado, extintores de incendios y limpiadores de equipos
electrónicos, pero los países industrializados ya dejaron de
casi por completo de usarlos.
El Protocolo de Montreal, firmado en 1987, fijó
la meta de eliminar el uso de esos gases en 2010. El mundo industrializado
avanzó con rapidez en la materia, pero los progresos de países
en desarrollo han sido muy lentos, y los expertos dudan de que
se alcance el objetivo mundial dentro de ocho años.
“En los últimos años, la situación del agujero
sobre la Antártida y el cono Sudamericano se mantuvo en un promedio
razonablemente constante”, dijo a IPS el físico argentino Rubén
Piacentini, integrante de un equipo latinoamericano de monitoreo
del hueco en la capa de ozono.
“Hubo algunas fluctuaciones significativas del
máximo de extensión del agujero y su prolongación sobre el Mar
Argentino y el sur del país, que llegó a 29 millones de kilómetros
en octubre de 2000, dos millones más que el año anterior, pero
dentro de una situación general sin grandes fluctuaciones”,
explicó.
Este mes, al comienzo de la agudización anual
del fenómeno, el agujero se estabilizó con rapidez, y “ahora
tiene un tamaño menor que el de 2001”, con evolución similar
a la de ese año, señaló el experto.
Una interpretación similar de los datos hizo el
doctor Pablo Canziani, director del Grupo Atmósfera Media de
la Universidad de Buenos Aires. “Lo que ha ocurrido en estos
días es un evento normal que ocurre desde hace 10 o 12 años
sobre Tierra del Fuego y el sur del continente”, aclaró a IPS.
Sin embargo, Canziani indicó que el fenómeno se
agudiza mucho sobre esa región poblada, con extremos de 145
unidades Dobson, y requiere que los fueguinos adopten en plenop
invierno las mismas precauciones y cuidados que las personas
que se bañan en playas más al norte del país, en pleno verano.
En definitiva, el problema no parece aumentar
con el ritmo observado hace algunos años, y en la actualidad
existen instrumentos legales internacionales para neutralizar
los factores que lo provocan, pero aún es muy temprano para
cantar victoria.
El activista por el ambiente Emiliano Ezcurra,
de la filial argentina de la organización no gubernamental Greenpeace,
dijo a IPS que el problema es que muchos piensan que el peligro
cesó con la firma del Protocolo de Montreal.
“La tarea aún no culminó, y corremos el riesgo
de que se debilite ese instrumento (el protocolo), que fue muy
valioso y tuvo sus logros”, advirtió.
Personas y las plantas seguirán en grave peligro
por muchos años, y aunque hoy se eliminara por completo el uso
de CFC y halones, pasaría medio siglo hasta que la capa de ozono
recuperara un estado óptima para la protección de la vida terrestre,
explicó Ezcurra.
Además, “grandes países en desarrollo como Brasil,
China, India, y naciones de Europa Oriental, aumentarán su emisión
de esos gases en vez de reducirla, si no reciben ayuda financiera
adecuada para reconvertir sus industrias”, pronosticó.
Fuchs relató que hace cuanto puede en su escuela
para que niñas y niños tomen conciencia de la importancia de
cuidarse de los rayos solares, que sin embargo necesitan para
fortificar sus huesos y evitar el raquitismo.
Inmigrantes estrictamente controlados en el
Norte
Por Kintto Lucas
Quito, Ecuador, 11 de septiembre (IPS)— La
cruzada contra el terrorismo desatada tras los atentados de
hace un año en Nueva York y Washington incrementó la persecución
contra emigrantes latinoamericanos en Estados Unidos y Europa,
advirtieron organizaciones humanitarias.
“Hace un año, decenas de latinoamericanos que
trabajaban en el World Trade Center de Nueva York murieron bajo
los escombros y hoy otros emigrantes son víctimas de la deportación
por no poseer papeles o por intentar radicarse en el Norte”,
señaló en un comunicado la Asociación de Emigrantes Ecuador
Llactacaru.
Datos de la policía indican que en lo que va del
año ya fueron detenidos en América Central o en México unos
12.000 ecuatorianos que pretendían llegar a Estados Unidos,
mientras que el año pasado habían sido 7.000 los apresados.
Para muchos ecuatorianos lograr el “sueño americano”
implica un viaje de seis meses, en condiciones muy precarias
y sometidos a vejaciones, extorsiones y explotaciones, aseguró
el embajador de Quito en México, Gustavo Vega Delgado, ex rector
de la Universidad de Cuenca.
Los traficantes de personas, llamados “coyotes”,
cobran hasta 8.000 dólares por guiar a los emigrantes sin los
documentos necesarios para radicarse en Estados Unidos, con
el agravante que desde el 11 de septiembre de 2001 las posibilidades
de pasar la frontera méxico-estadounidense se han reducido de
modo drástico.
Pero la situación que afrontan los emigrantes
latinoamericanos en Europa occidental tampoco difiere demasiado
de los que ocurre en Estados Unidos, como lo indica la deportación
en los últimos dos meses de más de 150 ecuatorianos desde España
e Italia.
Llactacaru y otras organizaciones de inmigrantes
de Ecuador y Colombia denunciaron la puesta en marcha de la
llamada Operación Ludeco, un plan de seguridad vigente desde
octubre de 2001 para controlar a los inmigrantes en esos dos
países europeos.
El delegado del gobierno español para la Inmigración
y Extranjería, Enrique Fernández Miranda, señaló hace tres meses
a Radio Televisión Española que era necesario incrementar la
lucha contra la inmigración ilegal, porque estaba causando daño
a su país.
Fernández Miranda arguyó que la presencia de “células
dormidas del terrorismo fundamentalista”, la creciente ola de
delincuencia “protagonizada por ciudadanos extranjeros” y el
“cada vez más acuciante” problema de la prostitución eran lo
nuevos frentes de la lucha contra la inmigración ilegal.
La Operación Ludeco persigue frenar el incremento
de actos delictivos perpetrados por ”grupos criminales o individuos
procedentes de Ecuador y Colombia, agregó.
Las actuaciones en el marco de ese operativo implican,
entre otras, la identificación, detención provisional y “fichado
policial” de los inmigrantes ecuatorianos y colombianos en España
e Italia que sean considerados sospechosos de ser delincuentes.
“Este proceder indiscriminado supone la persecución
y el hostigamiento de un amplio colectivo social solamente en
función de su aspecto físico y su país de procedencia, lo cual
constituye un clarísimo caso de xenofobia y racismo, a la par
que vulnera derechos humanos fundamentales como la ‘presunción
de inocencia’ y el derecho a la libertad”, apuntó Ecuador Llactacaru.
Esa organización de emigrantes también apuntó
que, en principio, “ese tipo de hostigamiento está dirigido
contra colombianos y ecuatorianos, aunque nada hace pensar que
dicha práctica no se haga extensible en el futuro” a cualquier
persona o colectivo “diferente” o considerado “problemático”.
El plan ha creado gran preocupación en especial
entre los trabajadores ecuatorianos y colombianos que se desempeñan
en áreas agrícolas de España, ya que los furgones en que son
trasladados a sus tareas son frecuentemente interceptados.
En tanto en Italia, bares, mercados, parques y
hasta escuelas son blanco de policías uniformados y de civil
que se han dado a la “caza” de quienes tienen aspecto latinoamericano,
según comentaron varios emigrantes a una radio de Quito.
“Tenemos miedo hasta de salir a la calle a comprar
cualquier cosa’, dijo Rosa Cárdenas, una emigrante de la meridional
provincia ecuatoriana de Azuay.
Estudios realizados en Ecuador calculan que unos
600.000 ciudadanos de este país se han radicado en Nueva York,
60.000 en Washington, 100.000 en Chicago y otros 100.000 en
Los Angeles, mientras que en España viven más de 350.000.
En Estados Unidos, más de 150 organizaciones de
la sociedad civil comenzaron una movilización para proteger
las libertades de estadounidenses y de residentes extranjeros
de eventuales excesos de la “guerra antiterrorista” iniciada
por el gobierno de George W. Bush tras los atentados en Nueva
York y Washington.
La alianza estadounidense “En defensa de la libertad”,
que reúne grupos de tendencia izquierdista y derechista y hasta
una asociación de defensa del derecho a la posesión y porte
de armas, criticó un proyecto de ley que endurece la política
relativa a los inmigrantes.
Mientras, en la III Conferencia Sudamericana de
Migraciones, realizada en agosto en Quito, se presentó un plan
regional para afrontar el fenómeno del flujo de emigraciones
en la región y hacia el Norte industrializado y lanzó una campaña
contra el tráfico de personas en América del Sur.
El canadiense Brunson McKinley, director general
de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM),
organizadora del evento, reclamó el respeto a los derechos humanos
de los inmigrantes más desprotegidos luego de los ataques del
11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.
El director de la OIM aseguró que esa protección
“sólo se puede lograr con políticas consensuadas” entre los
gobiernos de los países de origen de los inmigrantes y de las
naciones receptoras.
McKinley se quejó de las trabas que muchas veces
interponen los países industrializados para el libre flujo de
personas desde el mundo en desarrollo, que se vieron aumentadas
después de los atentados que destruyeron las Torres Gemelas
de Nueva York y el Pentágono, la sede del Departamento de Estado,
en Washington.
“Aún queda mucho camino para lograr que los seres
humanos disfruten de la libre movilidad, que el mundo globalizado
parece haber concedido a los productos comerciales”, puntualizó.
Agregó que es necesario cambiar la percepción
de las inmigraciones como un problema o “peor aún como una amenaza
de una parte del mundo hacia otra”.
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