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Plan de rescate para cultivadores
Por Jim Lobe
Washington, DC, 18 de septiembre (IPS)— Oxfam/Estados
Unidos lanzó una campaña mundial para salvar el sustento de
25 millones de cultivadores de café de países pobres, amenazados
por la caída en picada del precio de ese producto básico en
los últimos cinco años.
La campaña de la filial estadounidense de Oxfam,
una organización humanitaria con sede principal en Gran Bretaña,
se llama “Qué es eso en su café” y tiende a ajustar la creciente
oferta mundial del grano a la demanda.
Entre otras medidas, la organización propuso que
las principales empresas procesadoras (Proctor&Gamble, Kraft,
Sara Lee, Nestlé, Starbucks y Tchibo), que en conjunto compran
más de la mitad de todo el café producido en el mundo, se comprometan
a pagar precios más altos por el grano.
Además, instó a esas compañías a convertir al
menos dos por ciento de sus compras totales el próximo año en
café derivado del “Comercio Justo” y a incrementar ese porcentaje
en los años siguientes.
Fairtrade Labeling Organization, un grupo internacional
que lucha por hacer más justas las condiciones del comercio
mundial, otorga la certificación de Comercio Justo al café producido
por trabajadores que reciben un salario digno y comprado por
empresas que otorguen préstamos a los agricultores sin acceso
al crédito, entre otras formas de apoyo.
El precio mundial del café cayó en picada en los
últimos cinco años y esto provocó una gran crisis para los pequeños
productores, en especial en América Central, partes de América
Latina y el Caribe, el este y oeste de Africa y el sudeste de
Asia.
En promedio, el café se cotiza actualmente a 1,10
dólares por kilogramo, aunque el costo de producción asciende
a 1,76 dólares por kilogramo.
Como resultado, miles de familias fueron expulsadas
de sus tierras y otras miles abandonan sus hogares para buscar
trabajo en otra parte.
Sólo en América Central, casi 600.000 empleos
temporarios y permanentes desaparecieron en los últimos años.
En algunas áreas de cultivo de café de América
central y Africa oriental, muchos niños padecen desnutrición
grave, según un informe publicado el martes por Oxfam, bajo
el título “Mugged: Poverty in your coffee cup” (“Pobreza en
su taza de café”).
“Hay un retrogusto amargo en el café que se bebe
en este país”, dijo Liam Brody, coordinador del programa de
café de Oxfam/Estados Unidos.
Esa amargura se debe a “la miseria que enfrentan
a diario millones de cultivadores de café desesperados y sus
familias”, agregó.
Numerosos comerciantes locales de café también
se arruinaron, al igual que algunos bancos incapaces de recuperar
sus créditos, en especial en América Central.
La situación de los bancos presiona a sus gobiernos
a rescatarlos con fondos previamente asignados para áreas sociales,
como la salud y la educación, o para el reembolso de su propia
deuda externa.
De este modo, “la crisis del café se ha transformado
en un desastre del desarrollo, cuyos efectos se harán sentir
por largo tiempo”, advierte el informe de Oxfam.
Mientras la situación de los pequeños agricultores
se vuelve cada vez más desesperada, la de las empresas multinacionales
procesadoras de café es cada vez más próspera.
Starbucks, que adquiere cantidades limitadas de
café del Comercio Justo, triplicó sus ganancias entre 1997 y
2000, mientras Nestlé obtuvo un margen de ganancia de 26 por
ciento del café instantáneo, por ejemplo. “Mientras los agricultores
reciben un precio inferior al costo de producción, esas empresas
realizan grandes negocios”, lucrando con la situación de algunas
de las comunidades más pobres del mundo, denunció Oxfam.
Las multinacionales se beneficiaron del aumento
de la oferta de café como resultado de la entrada de Vietnam
al mercado mundial y el incremento de la producción en Brasil.
Mientras la oferta mundial aumentó más de dos
por ciento al año en el último quinquenio, la demanda sólo subió
entre uno y 1,5 por ciento al año.
Además, gracias a las políticas promovidas por
el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, el mercado
es el que fija los precios de los productos básicos, y los gobiernos
ya no pueden intervenir para regularlos.
Para revertir esta situación, los países productores
de café, con los auspicios de la Organización Internacional
del Café, acordaron un plan para reducir la demanda.
Sin embargo, ese plan sólo funcionará con el respaldo
de las empresas procesadoras y los países consumidores, advirtió
Oxfam.
Diez millones de votos contra el ALCA en Brasil
Por Mario Osava
Rio De Janeiro, Brasil, 17 de septiembre (IPS)—
Casi 10 millones de brasileños se manifestaron contrarios a
la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA),
en una consulta popular promovida por más de 60 organizaciones
y cuyos resultados fueron divulgados este martes en Brasilia.
Alrededor de 98 por ciento de las 10,1 millones
de personas que respondieron a la encuesta realizada del 1 al
7 de este mes en 3.894 municipios de los 27 estados de Brasil
dijeron “no” a la pregunta “¿El gobierno brasileño debe firmar
el tratado del ALCA?”.
En tanto, 95 por ciento de los votantes manifestaron
que Brasil no debería siquiera “seguir participando en las negociaciones
del ALCA”, al contestar la segunda pregunta de la encuesta llamada
“plebiscito” por sus organizadores.
También recibió 98 por ciento de rechazos la pregunta
sobre un acuerdo que supuestamente permitiría a Estados Unidos
lanzar cohetes y satélites desde una base en el norte de Brasil.
La pregunta fue formulada de la siguiente forma:
“¿El gobierno brasileño debe entregar una parte de nuestro territorio,
la Base de Alcántara, al control militar de Estados Unidos?”
La redacción tiene su exageración, pero refiere
a un convenio bilateral con condiciones que despertaron resistencias
entre militares e, incluso, entre parlamentarios de sectores
que apoyan al presidente Fernando Henrique Cardoso en el Congreso.
Según este acuerdo aún a estudio del Congreso
para su ratificación, las autoridades estadounidenses podrían
actuar con autonomía para proteger secretos tecnológicos e,
incluso, ingresar equipos sin control de la aduana. Brasil renunciaría
así a la soberanía nacional, según legisladores de la oposición.
Los ministros Ronaldo Sardenberg, de Ciencia y
Tecnología, y Geraldo Quintao, de Defensa, señalaron que el
acuerdo con Estados Unidos permitirá obtener ingresos y la experiencia
indispensables para el desarrollo de la Base de Alcántara, importante
para el avance del país en un área estratégica, como es la aeroespacial.
La divulgación de los resultados del “plebiscito”
este martes en el centro de Brasilia fue realzada por una manifestación
de miles de activistas, en especial campesinos del Movimiento
de los Sin Tierra.
Los datos aún no están completos, pues “faltan
algunas urnas” del interior de Brasil, informó a IPS el sacerdote
católico Alfredo Gonçalves, responsable del Sector Social de
la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNOB) y uno de
los coordinadores de la consulta.
Sin embargo, el resultado superó las expectativas,
apuntó Gonçalves.
La CNOB, la Central Unica de Trabajadores, el
Movimiento de los sin Tierra (MST) y otros promotores esperaban
“superar ligeramente” los seis millones de votantes alcanzados
en una consulta parecida realizada en 2000, cuando 95,6 por
ciento respondieron que Brasil no debería seguir pagando la
deuda externa.
Eso “comprueba que la población comprendió que
el ALCA puede liquidar una economía debilitada”, como la brasileña,
al dejarla sin defensa ante la mayor potencia mundial, provocando
quiebras de empresas y desempleo, evaluó Gonçalves.
“Sin Brasil no hay ALCA”, respondió el sacerdote
a quienes sostienen que el país perdería mercados si se negara
a participar en la integración comercial hemisférica deseada
por muchos países de América Latina. Una firme oposición brasileña
“cambiaría el rumbo” de la negociación, sostuvo.
Este segundo “plebiscito” promovido por la izquierda
no contó esta vez con la participación del Partido de los Trabajadores
(PT), fuerza importante en la consulta de 2000 sobre la deuda
externa.
“Comprendemos las razones electorales de la dirección
del PT”, señaló el sacerdote, en referencia a la necesidad de
Luiz Inacio Lula da Silva de moderar su discurso y su programa
para ganar los comicios presidenciales de octubre como candidato
de ese partido de izquierda.
Lula buscó alianzas y apoyos centristas para asegurar
su triunfo, tras ser derrotado en las tres últimas elecciones
presidenciales. Sin embargo, una declaración suya, de que “no
es hora de jugar a plebiscitos”, provocó protestas en el movimiento
social y críticas formales de la CNOB.
De todas formas, “los militantes de base del
PT” formaron parte de los 150.000 activistas que se movilizaron
para recoger respuestas de los electores en este país con 170
millones de habitantes.
Naturalmente, la consulta no refleja de hecho
la opinión de los brasileños, ya que la consulta se dirigió
básicamente a los que tienen una posición formada contra el
ALCA.
Pero son pocos los sectores que defienden abiertamente
el bloque continental en negociación y que fuera propuesto por
Estados Unidos.
Brasil no deberá adherir, si el acuerdo no atiende
sus intereses y afecta su comercio, dijo el candidato oficialista
a la presidencia, el socialdemócrata José Serra.
El mismo gobierno de Cardoso trata en estos días
de neutralizar una maniobra de Canadá y Estados Unidos, que
proponen una nueva cumbre continental para el primer semestre
del año próximo en busca de acelerar las negociaciones.
Brasil rechaza cualquier adelanto en el cronograma,
que prevé la cumbre y el fin de las negociaciones para 2005.
A Brasil no le interesa participar en esa integración
comercial americana si antes no se concreta la apertura del
mercado agrícola y el fin de los subsidios en Estados Unidos,
señala cada vez que se le presenta la oportunidad el ministro
de Agricultura, Marcus Pratini de Moraes.
Uno de los pocos sectores favorables al ALCA es
la industria textil brasileña, que se considera suficientemente
competitiva para conquistar buena parte del mercado estadounidense
y del resto de América una vez que se ponga en marcha el acuerdo.
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