|

Asamblea de indígenas rechaza el ALCA
Por Kintto Lucas
Quito, Ecuador, 1 de noviembre (IPS)-- La Asamblea Continental
de los Pueblos de las Américas, reunida este viernes
en la capital ecuatoriana, exhortó a los gobiernos de
la región a rechazar el ALCA, por considerar que afectará
el ambiente y depredará los recursos naturales.
En la declaración final del encuentro, denominada Mandato
desde los pueblos, se establecieron nuevas jornadas de
resistencia y afirmación cultural-territorial
para luchar contra el ALCA (Area de Libre Comercio de las América).
Los indígenas entienden que la propuesta económica
que está detrás del acuerdo es la misma que empezó
a aplicarse en 1492, cuando se dio inició al saqueo de
nuestra riqueza y de nuestros recursos naturales, dijo
a IPS el líder indígena Evo Morales, ex candidato
a la presidencia de Bolivia en las elecciones de junio.
Lo que ahora pretenden es simplemente profundizar ese
modelo, que está basado en la libre importación,
y es una política encaminada a la concentración
de la riqueza en pocas manos, argumentó.
La Asamblea Continental de los Pueblos de las Américas
se realizó en Quito, en forma paralela a la VII Reunión
Ministerial de Comercio, que reunió a los cancilleres
y ministros de Comercio de los 34 países que negocian
la creación de un área de libre comercio en América,
todos excepto Cuba.
Los encuentros preparatorios realizados esta semana estuvieron
enmarcados en grandes protestas callejeras, algunas de las cuales
fueron dispersadas con violencia por la policía.
Morales, uno de los asistentes a la Asamblea de los Pueblos,
aseguró que a los impulsores del ALCA no les interesa
la conservación ambiental, en la que basan su convivencia
los pueblos nativos del continente.
La economía debe estar subordinada a la preservación
del planeta, un valor fundamental para los movimientos
indígenas, seamos quichuas, aymaras, guaraníes,
aztecas, quiches o mapuches, pues vivimos en directa relación
con la madre tierra, apuntó.
En el mundo de los pueblos indígenas nos proponemos
producir para el bien común, en el marco de la reciprocidad
y la solidaridad, cosa que el ALCA anula totalmente, añadió.
Las propuestas semejantes al ALCA son las que han llevado a
la crisis a América Latina y la que ha provocado la resistencia
indígena y de los movimientos sociales y el crecimiento
de esos movimientos, puntualizó el ex candidato
presidencial boliviano, que perdió las elecciones por
sólo 1,5 por ciento de los votos.
También afirmó que, pese al rechazo del ALCA,
los indígenas mantienen una apertura al diálogo
para buscar la integración de los países de América
Latina, como siempre han propuesto los movimientos étnicos
y sociales.
El documento final de la Asamblea, firmado por organizaciones
indígenas, ambientalistas, campesinas y sindicales de
más de 20 países, interroga a los gobiernos de
qué integración están hablando, pues con
la ejecución de las políticas económicas
están desintegrando y eliminando a los pueblos
originarios.
Qué integración proponen si en la base
de la propuesta están la competencia, el afán
de acumulación y de conseguir ganancias a cualquier precio,
la iniquidad, el irrespeto de los pueblos y culturas y la intención
de unificarnos a todos en el mercado y el consumismo,
indicaron los indígenas reunidos en Quito.
Qué integración pregonan si la primera
y fundamental interrelación de todo ser humano es con
la madre tierra y ustedes no la realizan, se aseguró
en la declaración.
Por su parte, el presidente de la Confederación de Nacionalidades
Indígenas de Ecuador (Conaie), Leonidas Iza, advirtió
que la puesta en marcha del ALCA puede implicar la privatización
del agua y la invasión de productos agrícolas
transgénicos.
La iniquidad traerá la destrucción de las
culturas ancestrales y de los valores éticos que aún
subsisten, y hasta terminarán por desmantelar los estados
nacionales y los convertirán en colonias incorporadas,
afirmó Iza.
Los indígenas que participaron en la asamblea reafirmaron
su autonomía y libre determinación territorial,
cultural, política y gubernativa, reivindicando
sus territorios y el derecho colectivo a la biodiversidad.
Los pueblos indígenas no admitimos las patentes
y otros derechos de propiedad privada sobre la vida y los conocimientos
tradicionales porque para nosotros son de carácter colectivo,
inalienable e intergeneracional y se hallan vinculados a la
noción de nuestros territorios ancestrales, explicaron.
Por lo tanto, los pueblos indígenas hemos decidido
no competir en el sistema de mercado globalizado, aseguró
el boliviano Felipe Quishpe.
Hacemos y mantenemos terrazas, cultivamos sin químicos,
enriquecemos los suelos al realizar cultivos asociados, con
esto a la vez garantizamos el mantenimiento de la diversidad
genética y fortalecemos el sistema agrícola frente
a las plagas y a los imponderables de la Naturaleza, indicó.
Quishpe agregó que también adoptan formas
renovables y no contaminantes de generación de energía
y exploramos la posibilidad de adoptar tecnologías energéticas
renovables y no contaminantes, como el biogas, la energía
solar.
El documento de la Asamblea de los Pueblos finalizó
con la propuesta de una consulta popular en América para
que los ciudadanos decidan mediante plebiscito si están
de acuerdo con crear el ALCA.
El sociólogo estadounidense James Petras, presente como
observador en la Asamblea, aseguró a IPS que su país
impulsa el ALCA porque aún quedan áreas de la
economía de América Latina que no puede controlar
por completo, como el petróleo en Venezuela y sectores
de la economía ecuatoriana o de la brasileña.
La gran ilusión del ALCA para América Latina
es poder acceder a un mercado de 800 millones de personas, pero
esa ilusión se basa en que Estados Unidos favorece el
libre comercio, lo cual es falso, comentó.
Campesinos en Mexico aguardan otro golpe del
TLCAN
Por Diego Cevallos
Ciudad de Mexico, Mexico, 1 de noviembre (IPS) Unos
25 millones de campesinos mexicanos, la mayoría pobres,
recibirán un severo golpe con la nueva ola de apertura
comercial para productos agropecuarios que se iniciará
en 2003 en el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte (TLCAN).
El gobierno de Vicente Fox, con muy poco tiempo por delante
y la presión de grupos campesinos, informó que
prepara un blindaje para resguardar el sector rural de los efectos
de la apertura, pero expertos creen que eso servirá de
poco frente a la política de subsidios y competitividad
que aplican los países vecinos.
La apertura comercial agrícola para 2003, que incluye
la eliminación total de aranceles para 21 productos,
entre ellos papa, trigo, manzana, cebolla, café y carnes
de pollo y becerro, forma parte del cronograma pautado en el
TLCAN, al que pertenecen Canadá, Estados Unidos y México.
El instrumento definió tres olas de apertura para el
sector agrícola y pecuario. La primera se dio en 1994,
cuando entró en vigor el TLCAN, la segunda se iniciará
en enero y la tercera en 2008.
Sin excepción, portavoces de las organizaciones campesinas
y de las de productores advirtieron que la nueva apertura los
golpeará con fuerza y vaticinan la pérdida de
miles de empleos, pues no podrán competir con sus colegas
de Canadá y Estados Unidos.
Estudios del Grupo de Economistas y Asociados, entidad no gubernamental
que se dedica a realizar investigaciones en temas económicos,
indican que la puesta en marcha del nuevo tramo de apertura
agropecuaria impactará de forma directa sobre 500.000
productores mexicanos.
El presunto brillo que dio a la economía de México
el TLCAN, vigente desde 1994, palidece al observar la situación
en las zonas rurales, donde se concentra 75 por ciento de la
pobreza extrema del país.
En los ocho años de vigencia del TLCAN, México
perdió más de 10 millones de hectáreas
de cultivos y vio como 15 millones de campesinos, especialmente
jóvenes, emigraron a las ciudades del país o a
Estados Unidos, indicó un estudio de la Universidad Nacional
Autónoma de México.
El Centro de Investigación y Docencia Económicas
de esa universidad informó que en los últimos
10 años la participación del sector agrícola
en el empleo mexicano disminuyó casi 10 por ciento. Además,
los salarios en el campo son hoy hasta 30 por ciento más
bajos que en las ciudades, como en la construcción.
Más que al TLCAN, la difícil situación
del campo se debe a que no hubo en los últimos 10 años
políticas públicas adecuadas para hacerlo competitivo,
dijo el secretario (ministro) de Agricultura, Javier Usabiaga.
Fox anunció a mediados de año que, frente a la
nueva apertura, definirá una política de blindaje
para el sector agropecuario.
Sólo faltan dos meses y aún no se conoce que
medidas incluirá el blindaje, aunque autoridades adelantaron
que incluirá una disminución de las tarifas del
servicio de energía eléctrica para los campesinos
y apoyos crediticios especiales.
Para Mariano Ruiz, analista del Grupo de Economistas y Asociados,
el gobierno llega tarde con sus pretensiones de ayudar al campo.
Además, poco se puede hacer frente al poder y los subsidios
de sus socios y vecinos, Canadá y Estados Unidos, advirtió.
Una ley en vigor desde mayo en Estados Unidos, el primer socio
comercial de México, estableció un aumento de
los subsidios a su producción agrícola, que llega
a los 190.000 millones de dólares en los próximos
10 años.
El gobierno mexicano protestó por esa medida y anunció
acciones legales para enfrentarla, pero en los hechos todo sigue
igual y el cronograma continúa en marcha como estaba
previsto. El TLCAN promueve la apertura comercial, pero no dice
nada sobre los subsidios.
En Estados Unidos, el presupuesto anual de la secretaría
de Agricultura supera los 118.000 millones de dólares,
35 veces más del que se destina en México.
La actividad agropecuaria mexicana necesita para evitar su
quiebra un presupuesto mínimo de 7.000 millones de dólares
anuales, advirtió Guadalupe Martínez, presidente
del Consejo Agrario Permanente, una organización que
afirma representar a 13 millones de productores rurales.
La cifra estimada dista mucho de los 3.800 millones de dólares
que planea destinar Fox en 2003 para el sector agropecuario.
Los plazos de apertura estaban claros hace 10 años,
cuando se terminó de negociar el TLCAN, pero recién
ahora, cuando todo está en marcha, el país quiere
prepararse, defenderse y hasta protestar por las políticas
de subsidios, dijo Ruiz. Quizá ya sea demasiado
tarde, sentenció.
En 2008 se completará la desgravación arancelaria
agrícola entre los tres países de América
del Norte con productos como el maíz y fríjol,
granos en cuyo cultivo participan 2,8 millones de productores
mexicanos.
El golpe más fuerte por la apertura agrícola
será en 2008, aseguró Ruiz. Hay tiempo para
prepararse, ojalá ahora sí se tomen acciones,
añadió.
México no pedirá revisar el TLCAN en materia
agrícola, pero sí buscará definir acuerdos
para exportar e importar por cuotas los productos desgravados,
gestionará el fin de los subsidios en Estados Unidos
y adoptará medidas de protección para sus agricultores,
informó el secretario (ministro) de Economía,
Luis Derbez.
El subsecretario de Comercio para Acceso a Mercados y Fiscalización
de Estados Unidos, William H. Lash, dijo esperar que México
cumpla sin reparos con la apertura prevista en el TLCAN.
No debe haber ninguna sorpresa bajo el tratado, (pues)
todo el mundo sabía cuáles eran las fases y cuáles
los requerimientos, expresó.
En cambio, Martínez entiende que el TLCAN debe revisarse,
pues un acuerdo no puede significar la muerte del campo mexicano
con todos los problemas sociales que ello conlleva, como la
emigración y la violencia.
Aunque en el campo vive una cuarta parte de los 100 millones
de mexicanos, su producción hoy no llega a representar
ni el cinco por ciento del producto interno bruto del país,
y esa realidad ya no cambiará a dos meses de la llegada
de la nueva ola de apertura comercial en el TLCAN.
Lo que viene es un nuevo golpe contra el campo y eso nadie
lo puede negar, opinó el politólogo Alfonso Zárate.
x
|