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Soldados de EEUU dicen no a la guerra
al artículo
Aumenta presencia militar
de EEUU en America Latina
Por Jeremy Bigwood
Washington, DC, 18 de abril (IPS) Estados Unidos aumentó
su presencia militar en Colombia como parte de una estrategia tendiente
a afianzar su control sobre América Latina mientras la atención
mundial se concentra en Medio Oriente, según observadores.
Las operaciones militares abiertas y encubiertas de Estados Unidos se
han expandido en la región andina. Sólo en Colombia, la
presencia de uniformados estadounidenses, limitada a 300 por el Congreso
legislativo en Washington, se acerca ya a 400.
Y esta cifra no incluye los contratistas civiles que, según
activistas, participan en las acciones militares. Los últimos soldados
que ingresaron en territorio colombiano tienen, supuestamente, la misión
de rescatar a contratistas civiles secuestrados por insurgentes de izquierda.
El plan del gobierno de George W. Bush consiste en eliminar económica
y militarmente a los movimientos sociales e indígenas para obtener
sus recursos y territorios, dijo a IPS el legislador boliviano Evo
Morales, segundo candidato más votado en las elecciones presidenciales
de su país el año pasado.
El aumento de la presencia militar estadounidense en América Latina
es considerada por expertos una renovación de la Doctrina Monroe,
dictada en 1823 por el entonces presidente James Monroe (1758-1831).
La Doctrina Monroe reivindicaba a comienzos del siglo XIX el continente
americano como esfera de influencia exclusiva de Estados Unidos. Sus lineamientos
no pudieron implementarse, debido a la debilidad militar de este país,
hasta la guerra con España de 1898.
A través de su Doctrina, el gobierno de Monroe advertía
a las potencias europeas que cualquier intervención en los asuntos
de América sería considerada por Washington una amenaza
a la paz y felicidad de Estados Unidos.
Eso implica que Washington puede intervenir militarmente en otros países
América. En algún modo, la Doctrina Monroe puede ser
interpretada para justificar el imperialismo yanqui en la región,
dijo a IPS el portavoz del Comando Sur de Estados Unidos, Steve Lucas.
América del Sur y Central con excepción de las islas
Malvinas y Georgias del Sur, bajo control de Gran Bretaña
son el área de responsabilidad del Comando Sur.
El programa Nuevo Horizonte consiste en ejercicios en
toda el área de responsabilidad: América Central, parte
del Caribe, y América del Sur, dijo Lucas desde su oficina
en Miami. El programa involucra a reservistas estadounidenses y a la Fuerza
Aérea, y se concentra en acciones cívicas, explicó.
Estas tareas incluyen la construcción de carreteras, escuelas,
pozos de agua y otras obras de infraestructura, agregó Lucas.
Para Morales, en cambio, bajo la cubierta de la acción
cívica, un grupo de militares estadounidenses vinieron a
Bolivia, pero no a hacer trabajos sociales sino estudios de inteligencia.
La investigadora GeorgeAnn Potter, de la Universidad Católica de
Bolivia, consideró que nadie en América Latina y en
el Caribe cree que los programas de acción cívica estadounidenses
son más que una intervención.
Con la caída del muro de Berlín en 1989, Estados Unidos
perdió el pretexto del comunismo para intervenir en
América Latina y en el Caribe fuera de Cuba y asumió
la guerra contra las drogas como excusa para su presencia
militar. Luego del 11 de septiembre de 2001, el pretexto fue la guerra
contra el terrorismo, dijo Potter.
El programa Tres más Uno del Departamento de Estado
(cancillería) estadounidense se instaló para vigilar actividades
de financistas de (el islámico Partido de Dios) Hizbolá
y de (el Movimiento de Resistencia Islámica) Hamás en la
triple frontera entre Argentina, Brasil, y Paraguay, según
el coordinador de acciones antiterroristas de la cartera, Cofer Black.
Poco más se conoce del programa. Hasta donde yo sé,
no hay actividades del ejército estadounidense en la triple frontera,
al menos abiertas, dijo Lucas a IPS.
Pero, según Morales, la guerra contra el terrorismo es un
mero pretexto inventado por Estados Unidos para intervenir y controlar.
No creo que haya una amenaza terrorista allí, agregó.
Mientras, se establecen más bases militares estadounidenses en
la región, algunas de gran porte en Aruba, Curaçao, Ecudor,
y El Salvador, hasta pequeños centros de vigilancia por radar para
control del narcotráfico.
Otras actividades incluyen los ejercicios de entrenamiento conjunto como
los programas Cabañas, para los ejércitos, Unitas para las
armadas, y Aguila para las fuerzas aéreas.
Si podemos entrenar y equipar a otros países para actuar
en beneficio de lo que consideramos los intereses nacionales de Estados
Unidos, bueno, ese es nuestro trabajo, por supuesto, dijo Lucas.
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Soldados de EEUU dicen no a la guerra
Por Gabriel Packard
Nueva York, Nueva York, 16 de abril (IPS) Cientos de soldados de
Estados Unidos pidieron que las Fuerzas Armadas los reconozcan como objetores
de conciencia a la guerra contra Iraq, según la organización
Centro sobre Conciencia y Guerra (CCW).
Desde inicios de año, muchos soldados estadounidenses se dieron
cuenta de que tendrían que luchar en la guerra contra Iraq. Y aumentó
considerablemente la cantidad de efectivos que quieren ser considerados
objetores, según CCW, que brinda asesoramiento a personal militar
en la materia.
Como mínimo son unos cientos, y esa cifra sólo incluye
a aquellos que acuden a mi grupo y a otros similares con los que estamos
relacionados. Unos cuantas más habrán optado por diferentes
vías, y algunos lo hicieron por su cuenta, dijo a IPS J.E.
McNeil, de CCW.
El enrolamiento militar es voluntario en Estados Unidos, pero para muchos
un contrato con las Fuerzas Armadas es un trabajo y un salario seguros,
o un respaldo económico para cursar estudios superiores.
Para los inmigrantes, la carrera militar es un camino directo a la residencia
legal.
Existen tres grupos de soldados que tuvieron este cambio de opinión,
señaló McNeil.
El mayor lo integran jóvenes que se alistaron a los 18 o 19 años,
con escas experiencia y que suelen ser pobres, con pocas oportunidades
de empleo, o que buscan una manera de pagar sus estudios universitarios.
Son sobre todo anglosajones pobres, hispanos o negros.
Como las Fuerzas Armadas estadounidenses procuran reclutar primordialmente
a los jóvenes pobres de los centros urbanos, éste es el
grupo de objetores más numeroso y de más rápido crecimiento,
según Mc Neil.
El segundo grupo incluye a aquellos que buscaron un crecimiento
espiritual y llegaron a creer que Dios no quiere que participen en la
guerra, agregó McNeil.
El tercero lo integran quienes ingresan al ejército comprendiendo
la guerra y dispuestos a aceptarla. Pero algo sucede durante su servicio
que les hace cambiar de opinión, explicó.
Los principios del objetor de conciencia típico le prohíben
tomar parte en la muerte organizada. Esta objeción se aplica a
todos o algunos aspectos de la guerra.
Sólo un pequeño porcentaje de soldados que lo solicitan
son licenciados como objetores de conciencia.
El número de objetores en la guerra contra Iraq no se conoce aún,
ya que las estadísticas militares tardan un año en publicarse
y las solicitudes de los objetores se responden entre seis meses y un
año después de presentadas, en promedio.
Las estadísticas militares tampoco cuentan las solicitudes de los
soldados ausentes sin permiso, como Stephen Funk, un reservista de la
armada que se declaró públicamente como objetor de conciencia
antes de volver a reportarse a su base militar en San José, California,
el 1 de este mes.
Funk, de 20 años, se percató de su rechazo a todo tipo de
guerra durante su entrenamiento, que incluía el ataque con bayonetas
a muñecos con forma humana al grito de matar, matar.
Funk se convirtió en un símbolo de resistencia en Estados
Unidos y el mundo desde que declaró su rechazo a la guerra.
Aimee Allison es una objetora de conciencia de la primera guerra del Golfo
(1991) que respalda a Funk. Personas de Yesh Gvul (grupo de soldados
israelíes que se niegan a combatir en los territorios ocupados
en Palestina) se comunicaron conmigo para ofrecer su apoyo y solidaridad
a Stephen, dijo.
La gente de otros países está orgullosa de que un
estadounidense se oponga a la hegemonía y la violencia de la guerra
en Iraq, agregó.
Soldados de otros países, como Turquía, se negaron a combatir
en la guerra contra Iraq. Tres soldados británicos fueron enviados
a casa desde el Golfo luego de oponerse a la invasión del territorio
iraquí.
Un legislador del Parlamento inglés, George Galloway, llamó
a las fuerzas británicas a negarse a obedecer las órdenes
ilegales de la guerra.
La licencia por objeción de conciencia es una vieja práctica
de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y siempre aumenta en épocas
de guerra.
CCW señaló que hubo unos 200.000 objetores hasta el fin
de la guerra de Vietnam en 1975, 4.300 en la de Corea (1950-53), 37.000
en la segunda guerra mundial (1939-45), y 3.500 en la primera guerra mundial
(1914-18).
En la primera guerra del Golfo, el ejército reconoció a
111 objetores antes de poner fin a la práctica, lo cual llevó
a que 2.500 soldados fueran enviados a la cárcel, precisó
Bill Gavlin, del CCW, citando un artículo del diario Boston Globe.
Varios objetores de esa guerra fueron golpeados, acosados, y horriblemente
maltratados en la base LeJeune, en Carolina del Norte, aseguró
Gavlin.
Algunos fueron enviados a combatir a Kuwait, a otros se les dijo que no
podían solicitar el reconocimiento como objetores o que no podían
hacerlo una vez que estaban en guerra.
Ese tipo de tratamiento no ha sucedido esta vez, según Gavlin,
aunque algunos soldados fueron acosados por sus superiores. Una mujer
fue amenazada con la corte marcial si solicitaba la calidad de objetora
de conciencia, lo cual no es delito, explicó Gavlin.
Funk permanece en su campamento, con tareas restringidas, pero pronto
será transferido a un campamento remoto, un procedimiento
normal para los objetores, según Gavlin.
Allison recibió apoyo y condenas cuando se convirtió en
objetora. En privado recibí enorme apoyo personal de los
demás miembros de mi unidad. Pero públicamente fui aislada
de la unidad, contó.
Funk, como muchos más, tuvo dificultades para hallar información
acerca de la objeción de conciencia en las Fuerzas Armadas. Le
llevó seis o siete meses. Finalmente, en Internet, encontró
el sitio G.I. Rights (derechos del soldado), señaló
Allison.
G.I. Rights es una red de organizaciones no gubernamentales (ONG), a la
cual pertenece CCW, que ayudan a los soldados a determinar si cumplen
los requisitos necesarios para presentar una solicitud de objeción
de conciencia.
El proceso incluye llenar un formulario de 22 preguntas, una entrevista
con un capellán militar, un psicólogo y un oficial investigador.
Para conseguir el reconocimiento oficial, los soldados deben demostrar
que modificaron sus creencias sobre la guerra desde que se alistaron.
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