|
Pobreza frena progreso de las mujeres
al artículo
Alternativa al neoliberalismo se busca
Por Marcela Valente
Buenos Aires, Argentina, 2 de mayo (IPS) Líderes
de iglesias cristianas evangélicas de América Latina, cansados
de paliar males sociales que atribuyen a las políticas económicas
neoliberales, decidieron sugerir sus propuestas de cambio a gobiernos
y organismos financieros internacionales.
Ese fue el propósito del encuentro Globalización de
la vida plena, celebrado entre el 28 de abril y el 1 de mayo en
Buenos Aires con la presencia de varios centenares de delegados religiosos,
convocado por el Consejo Latinoemaricano de Iglesias (CLAI) y con el auspicio
del Consejo Mundial de Iglesias.
Representantes de la región y varios delegados de Estados Unidos,
Africa y Asia discutieron el documento Las iglesias evangélicas
dicen basta, con severas críticas al modelo económico
imperante en muchos países de América Latina.
Ese texto es una propuesta en transformación, pues recibirá
aportes y modificaciones en los próximos meses.
Las iglesias, que dicen representar entre 15 y 20 por ciento de la población
latinoamericana, sugieren la creación de instituciones públicas
globales para fiscalizar el rumbo de la globalización, y
mejorar la regulación bancaria y el flujo de capitales.
También plantean reactualizar la misión de (la Organización
de) las Naciones Unidas y propiciar un cambio en los organismos
multilaterales de crédito, como el Fondo Monetario Internacional,
el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo, cuyas recomendaciones
son determinantes en las políticas económicas de los países
endeudados.
Los organismos no cumplen con sus cometidos originales y más
bien colaboran para instaurar un modelo económico injusto,
remarcaron.
A modo de agenda mínima para un proyecto de país,
los representantes evangélicos se atrevieron a proponer que el
Estado no debería ser paternalista, burocrático, ni desertor.
En todo caso, un Estado social de derecho en el que participen
actores de la sociedad civil.
En diálogo con IPS, el pastor puertorriqueño Angel Rivera,
coordinador del Programa Fe, Economía y Sociedad del CLAI, señaló
que las iglesias tienen una total presencia junto a los más pobres
y están permanentemente paliando la pobreza mediante comedores,
hogares para niños y jubilados, o centros educativos.
Las iglesias ponen al servicio de la labor comunitaria con los sectores
más pobres los saberes de profesionales laicos, como ingenieros,
sociólogos, educadores o psicólogos, añadió.
No podemos seguir siendo la mano de obra barata del sistema o poniendo
vendas a un esquema que fomenta la injusticia, remarcó Rivera.
Y añadió: La idea en cambio es que nosotros podamos
transformar el sistema, es decir, ser elementos de cambio a través
de una tarea que tenga otra intencionalidad.
En su labor junto a comunidades que viven grandes necesidades, muchas
veces los religiosos caen en el asistencialismo, que no soluciona los
problemas.
Estamos discutiendo una nueva teoría acerca de qué
hemos estado haciendo, cómo lo hicimos y qué errores cometimos,
admitió el pastor.
En los últimos años, estas iglesias han acompañado
protestas y reclamos de movimientos sociales.
En ese contexto, la elaboración del documento persigue el propósito
de convertirlo en un instrumento de denuncia y de diálogo
con gobiernos y organismos financieros multilaterales.
Las críticas a la globalización neoliberal comenzaron a
expresarse en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, Brasil, pero, advierte
el documento, los grupos que se oponen a ese proceso tienen que
llevar propuestas bien fundadas que no repitan aquellas que correspondieron
a luchas sociales en períodos anteriores.
Hay que dotarse de instrumentos políticos que no son exclusivamente
partidarios, recomiendan los religiosos.
Cuando concluya la elaboración colectiva de la propuesta, en la
segunda mitad de este año, un grupo de delegados de las iglesias
se reunirá con el primer ministro de Canadá, Jean Chrétien,
con legisladores estadounidenses y con funcionarios de entidades financieras
internacionales.
La versión actual del documento asevera que los religiosos admiten
sentirse en ocasiones cómplices del modelo económico
neoliberal que genera pobreza, desigualdad y violencia, y reconocen que
su tarea fundamental como iglesia debería ser la de ayudar
al ser humano a transformar su existencia.
Es como dice el conocido proverbio: no demos el pescado, enseñemos
a pescar, sintetizó para IPS el premio Nobel de la Paz argentino
Adolfo Pérez Esquivel, tras una exposición muy crítica
sobre los efectos que tendría, a su juicio, el avance del proyecto
del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El proceso de integración regional más criticado fue el
ALCA, que Estados Unidos negocia con 34 países del continente,
excepto Cuba, y que debería entrar en vigor en 2005.
No estamos contra los procesos en sí, sino contra los proyectos
de integración que no favorecen a las mayorías sino a las
grandes transnacionales, generando acuerdos de competencia entre desiguales
y mayor sometimiento, afirma el texto.
El documento de más de 20 páginas, elaborado por un grupo
de sociólogos evangélicos religiosos y laicos,
señala además que el modelo de ajuste económico con
alto endeudamiento, privatizaciones y apertura comercial y de capitales
causó una profunda crisis humana.
Más de la mitad de la población latinoamericana es
pobre, hay desempleo, inestabilidad laboral y las pequeñas empresas
quebraron, describe.
Las iglesias admiten que no se deben ignorar las contribuciones del liberalismo,
como el apego a las libertades individuales o la oposición a un
Estado burocrático e ineficiente.
Pero al mismo tiempo señalan que si se quiere ser fiel al
Evangelio debemos denunciar este proyecto económico mundial.
El documento asegura que en períodos de crecimiento económico
la pobreza declina levemente, pero no la desigualdad, dicen. La
teoría del derrame fracasó, debemos llamar a nuestros gobiernos
a la desobediencia económica respecto de las recomendaciones de
los organismos multilaterales de crédito.
En materia de deuda externa, las iglesias evangélicas plantean
un postura inflexible.
América Latina pagó 1,4 billones de dólares
en los últimos 20 años, que es cinco veces su deuda original.
Pedimos la condonación de esa deuda y que los gobiernos de la región
unidos tengan el coraje y la voluntad política de no pagarla,
concluye el documento.
subier al principio
Pobreza frena progreso de las mujeres
Por Thalif Deen
Naciones Unidas, 30 de abril (IPS) Argentina, Costa Rica y Sudáfrica
fueron los únicos países en desarrollo donde se registraron
avances significativos hacia la equidad de género en 2002, advirtió
el Unifem en su último informe.
Los autores de El Progreso del Mundo de las Mujeres 2002 atribuyeron
la falta de avances a la pobreza, el proceso de globalización económica,
el analfabetismo y el no cumplimiento del compromiso asumido por la comunidad
internacional de asistir a los países en desarrollo.
La pobreza es un obstáculo crítico al acceso de las
mujeres a la educación, al fortalecimiento económico y a
la participación política, dijo a IPS la directora
ejecutiva de Unifem (Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la
Mujer), Noeleen Heyzer.
La feminización de la pobreza en el mundo globalizado impide continuamente
el avance de los 133 países en desarrollo en todos los aspectos,
incluida la equidad de género, afirmó Heyzer.
A medida que los gobiernos se ven obligados a recortar gastos en
servicios como la educación, la salud y el transporte, en pro del
ajuste estructural y de la liberalización de mercado, son las mujeres
las que llevan la carga como trabajadoras del hogar sin salario,
agregó.
Jefes de Estado y de gobierno que asistieron a la Asamblea General de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en septiembre de 2000
se comprometieron a eliminar la disparidad de género en la
educación primaria y secundaria, preferiblemente para 2005, y a
todos los niveles para 2015.
Pero para alcanzar esta meta, entre otras referidas a la equidad de género,
todas las naciones deben hacerse responsables, y no solo los países
en desarrollo, dijo Heyzer.
Es claro que en los países más pobres las mujeres
necesitarán el respaldo de un sistema internacional más
justo para alcanzar la equidad de género, indica el informe
de Unifem.
La globalización económica, la fragmentación de los
países, los conflictos militares y problemas sanitarios como el
sida tienen grandes consecuencias en la vida de las mujeres,
advirtió Heyzer.
Siete países de Europa septentrional fueron, tanto en 2000 como
este año, los que alcanzaron mayores logros en materia de equidad
de género: Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Islandia, Holanda
y Alemania.
La buena situación de estas siete naciones es atribuida, en primer
término, a la fuerte voluntad política manifestada por sucesivos
gobiernos por la paridad de género, así como al gran desarrollo
educativo y económico.
Argentina y Costa Rica se unieron a Sudáfrica, el país en
desarrollo que gozaba de mejor situación en 2000, debido, en gran
parte, al gran aumento de la proporción de mujeres en el parlamento
en esas dos naciones.
Doce por ciento de los parlamentarios de Estados Unidos y 11,8 por ciento
de los de Francia son mujeres. Pero 38 de los 133 países en desarrollo
tienen una mayor proporción de escaños femeninos, entre
ellos Ruanda, con 25,7 por ciento, y Nicaragua, con 20,7.
Pero la crisis financiera de Argentina afectó especialmente a las
mujeres, indica el estudio de Unifem. Sus salarios cayeron, su desempleo
aumentó y su pobreza se profundizó, según el
informe.
A pesar de los numerosos compromisos asumidos por los países en
varias conferencias de la ONU desde 1992, las mujeres avanzaron poco en
los países más pobres, advirtieron los autores del estudio.
Las mayores mejoras ocurrieron en la proporción de mujeres
en los parlamentos, pues eso puede cambiar con rapidez, explicaron.
En cuanto a la alfabetización, la educación y el empleo,
las mejoras raramente son tan notorias en el mismo lapso de tiempo, pues
requieren grandes cambios en las estructuras económicas y sociales,
agregaron.
A partir de la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro
en 1992, los gobiernos se comprometieron a erradicar la pobreza y la degradación
del ambiente, frenar el avance del sida, asegurar la educación
universal y promover los derechos humanos y reproductivos.
Pero los progresos fueron lentos e inconstantes, especialmente
en los sectores más pobres y marginalizados de la sociedad,
agrega el estudio.
En el mundo hay 146 millones de analfabetos jóvenes, y entre ellos
86 millones son mujeres.
El reconocimiento por parte de los gobiernos del valor del trabajo
femenino es esencial para la eliminación de la pobreza femenina
y para el avance de la equidad de género, dijo Heyzer.
La buena noticia es que la mayoría de los países alcanzaron
la equidad de género en la enseñanza secundaria, e incluso
en muchos las niñas son mayoría en las aulas.
subier al principio
|