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Pobreza y degradación amenazan
estabilidad mundial
al artículo
Berlusconi entre el poder y la cárcel
Por Leonardo Sacchetti
Roma, Italia, 21 de mayo (IPS) Motivos políticos
y personales se mezclan en el enfrentamiento con la justicia del primer
ministro y magnate italiano Silvio Berlusconi, quien podría perder
la libertad si pierde el poder, como otros políticos en América
Latina.
El gobernante italiano acusa a jueces y fiscales de actuar con motivaciones
políticas, y los opositores de Berlusconi alegan que él
y su coalición de gobierno, que tiene mayoría parlamentaria
absoluta, usan las posiciones de gobierno para lograr impunidad.
La situación tiene puntos de contacto con las planteadas en por
lo menos dos países latinoamericanos.
En Nicaragua, el ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2002), tuvo
que ser despojado de sus fueros parlamentarios para que afrontara un juicio
por lavado de dinero, corrupción, enriquecimiento ilícito
y malversación de fondos públicos.
En la Corte Suprema de Argentina aún prevalecen jueces nombrados
por el ex presidente Carlos Menem (1989-1999), y los críticos aseguran
que sólo eso lo ha salvado de condenas por su involucramiento en
casos de corrupción, contrabando, lavado de dinero y tráfico
de armas y drogas durante su gobierno.
Menem intentó este año ser elegido para un nuevo mandato,
pero desistió de competir en segunda vuelta contra Néstor
Kirchner, que lo superaba con amplio margen en todas las encuestas. Muchos
observadores piensan que el ocaso político del ex presidente puede
llevarlo a la cárcel.
La conflictiva relación entre el primer ministro italiano y el
Poder Judicial tiene una historia larga de más de 50 juicios, cuyo
punto más crítico hasta ahora fue la condena a 11 años
de cárcel, por soborno a jueces, de Cesare Previti.
Previti fue abogado de Berlusconi cuando éste aún no actuaba
en política, ministro de Defensa en su primer periodo de gobierno
(de siete meses, en 1994) y ahora diputado del gobernante y centroderechista
partido Forza Italia.
El abogado fue condenado el 29 de abril por soborno, en la septentrional
ciudad de Milán, y aguarda el desenlace de otros dos juicios semejantes.
En todos los casos fue acusado de sobornar a jueces para que favorecieran
intereses económicos de Berlusconi.
El tribunal de Milán concluyó que el actual diputado corrompió
en 1991 a jueces de Roma, para facilitar la compra por parte de Berlusconi
de la editorial Mondadori, la más grande del país.
El propio primer ministro fue acusado en ese juicio, pero la Corte de
Casación (máximo nivel de apelación de la justicia
italiana) decidió que sus eventuales delitos ya prescribieron.
El juicio sobre el caso Mondadori duró muchos años, entre
otras cosas por obstrucciones de los imputados.
No sé cuantas personas hubieran podido resistir cinco años
en estas condiciones, comentó Ilda Bocassini, fiscal en ese
proceso.
No quiero, por amor a la Patria, hablar de los que prefirieron esconderse,
añadió, en clara alusión a Berlusconi.
El primer ministro expresó su solidaridad con Previti,
y alegó que su ex ministro fue víctima de una persecución
político- judicial, pero no se detuvo allí sino que
atacó a todo el Poder Judicial.
El juicio a Previti no fue para hacer justicia, sino para golpear
a quien recibió de los electores el mandato de gobernar,
sostuvo Berlusconi en una carta al diario Il Foglio, propiedad de su esposa.
Hay que subir el tono de nuestra democracia y bloquear
ese tipo de acciones, para evitar que nos roben el valor de nuestra
soberanía, añadió.
El primer ministro alega que el Poder Judicial es criminal,
porque busca derrocar el resultado del voto popular.
Durante su primer gobierno, Berlusconi recibió un aviso de
garantía (notificación judicial a quien empieza a
ser investigado). Fue el 22 de enero de 1994, cuando asistía en
la meridional ciudad de Nápoles a un encuentro internacional sobre
criminalidad convocado por la Organización de las Naciones Unidas.
Desde entonces, el político y empresario sostiene que los jueces
que lo investigan son togas rojas, y actúan por intereses
políticos.
Tras su segunda victoria electoral en 2001, Berlusconi volvió a
atacar a los jueces de Milán y sobre todo a Bocassini, llamada
Ilda la roja, por continuar la investigación del caso
Mondadori y los otros dos de soborno, en los cuales Previti es acusado
de la ejecución y el primer ministro de la autoría intelectual.
En el verano (boreal) de ese año, el oficialismo aprobó
dos leyes que la oposición consideró herramientas para bloquear
los juicios de Milán: una sobre pedidos de colaboración
judicial entre Italia y Suiza, y otra que despenalizó la falsificación
de contabilidad de empresas.
En verano de 2002 se aprobó otra ley, llamada de legítima
sospecha, que permite impugnar la realización de un juicio
y encomendar a otro tribunal que juzgue si existen posibilidades
de imparcialidad.
La oposición y grupos de la sociedad civil se movilizan contra
esa norma, hecha a la medida de Berlusconi según el
director cinematográfico Nanni Moretti, uno de los principales
convocantes de esas protestas.
Previti buscó ampararse en la ley de legítima sospecha
apenas ésta entró en vigor, pero el Tribunal de Casación
no aceptó esa demanda.
Por otra parte, el oficialismo busca restaurar la plena inmunidad de parlamentarios
y otros gobernantes en ejercicio, anulada a comienzos de los años
90 en el marco de grandes escándalos de corrupción, cuando
los fiscales de Milán encabezaron la llamada Operación
Manos Limpias.
Está previsto concluir en el segundo semestre de este año
el juicio en que se acusa a Previti y Berlusconi de sobornar a jueces
romanos en los años 80, para ganar la privatización de la
empresa alimentaria SME.
En ese semestre, Italia ocupará la presidencia rotativa de la Unión
Europea, y Berlusconi teme un episodio bochornoso como el de 1994.
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Pobreza y degradación amenazan
estabilidad mundial
Por Jim Lobe
Washington, DC, 23 de mayo (IPS) La persistente brecha entre
países ricos y pobres, así como el aumento del deterioro
ambiental y del gasto militar, socavan la estabilidad mundial, advirtió
la organización no gubernamental WorldWatch Institute.
La pobreza mundial está directamente vinculada con la degradación
ambiental y la propagación de enfermedades como el sida y probablemente
la neumonía atípica o síndrome respiratorio agudo
severo (SRAS), afirmó WorldWatch en la última edición
de su informe anual Signos Vitales.
Este año, el informe fue producido en cooperación con el
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
El fracaso mundial en la reducción de la pobreza contribuye
a la inestabilidad mundial bajo la forma de terrorismo, guerras y enfermedades
contagiosas, sostuvo el jueves Michael Renner, coautor del informe.
Un mundo inestable no sólo perpetúa la pobreza, sino
que en definitiva amenaza la prosperidad de una minoría,
agregó.
Casi la mitad de los más de 6.000 millones de habitantes del planeta
sobreviven con menos de dos dólares al día, mientras la
brecha entre el ingreso per capita de los 20 países más
ricos y los 20 más pobres se duplicó con creces en los últimos
40 años, al compás de la integración económica
mundial, dice el informe.
No se debe perder de vista el hecho de que gran parte de la población
humana se ha quedado atrás, destacó el director de
WorldWatch, Christopher Flavin.
De hecho, el mundo está dividido entre una minoría que disfruta
de alimentos abundantes, movilidad casi ilimitada, acceso a tecnología
de vanguardia y otras facilidades y una mayoría con
escasas oportunidades de superar las preocupaciones de la supervivencia
cotidiana, dice el informe.
En estas circunstancias, tienen lugar dos tipos de destrucción
ambiental.
Los ricos son los que más castigan al planeta con su estilo
de vida contaminante, con consumo intensivo de materiales, mientras los
pobres sobreviven en las peores condiciones ambientales, explotando al
máximo sus tierras, bosques y recursos hídricos, observa
Signos Vitales.
El patrón de consumo de los ricos inevitablemente golpea más
a los pobres y hace su vida muy difícil.
Mientras Estados Unidos genera un cuarto de todas las emisiones de dióxido
de carbono por la quema de combustibles fósiles, los países
pobres son los que más sufren las consecuencias del resultante
cambio climático.
El año pasado, por ejemplo, las lluvias torrenciales obligaron
a más de 150.000 personas a abandonar sus hogares en Kenia, mientras
casi un millón de chinos resultaron afectados por la sequía
más severa en más de un siglo.
Las inundaciones y otros desastres climáticos forzaron a cerca
de 10 millones de personas a emigrar desde Bangladesh a India en las últimas
dos décadas, en tanto los residentes de al menos siete pequeños
estados insulares pronto tendrán que abandonar sus islas debido
al creciente aumento del nivel del mar.
Es casi imposible asegurar paz y estabilidad duraderas mientras
existe una desigualdad tan grande y los sistemas naturales que nos sustentan
están amenazados, señaló el director ejecutivo
del PNUMA, Klaus Toepfer.
La gente está dejando de creer en la posibilidad de un futuro
mejor, afirmó Renner, quien agregó que los jóvenes
desempleados o sin oportunidades de educación constituyen
buenos candidatos para las organizaciones terroristas.
Desafortunadamente, señaló, la respuesta de Estados Unidos
y otros gobiernos involucrados en la guerra contra el terrorismo
ha sido recurrir a la fuerza militar sin abordar los problemas económicos,
sociales y ambientales subyacentes.
El mensaje de estos gobiernos es que la violencia paga, sostuvo
Renner.
De hecho, el aumento del gasto militar agrava la pobreza, la desigualdad
social y la degradación ambiental, por la simple razón de
que los fondos invertidos en armas y soldados no pueden utilizarse para
combatir esos males.
El gasto en defensa, que había disminuido en los años 90
tras el fin de la guerra fría, está en aumento nuevamente,
en particular en Estados Unidos, que representa casi 40 por ciento del
total, según el informe.
Y aunque los 51 países más pobres representan apenas siete
por ciento del gasto total en armas, el monto aun representa el doble
de su proporción del producto interno bruto mundial.
En algunos países en desarrollo, como Eritrea, Burundi y Pakistán,
el gasto militar es igual o mayor que el presupuesto combinado de educación
y salud, destaca el informe.
Además, existe un vínculo entre guerra, pobreza y brecha
de desarrollo, porque la mayoría de los conflictos actuales en
los países pobres son por el control de recursos naturales que
luego se venden a países ricos.
Tales conflictos han desplazado a millones de personas, en especial en
Africa, que deben sobrevivir por sí mismas en ciudades superpobladas
o en áreas silvestres donde deben ganarse el sustento a expensas
del ambiente.
Otra presión sobre los pobres del mundo es el de las enfermedades
infecciosas, que matan cada año al doble de personas que el cáncer.
Como los que mueren de esas enfermedades suelen estar en sus años
más productivos, sus familias luego tienen dificultades para sostenerse
económicamente, y esto aumenta la brecha entre ricos y pobres,
dentro de los países y entre éstos.
Para 2010, unos 25 millones de niños habrán perdido a uno
o ambos padres por el sida, según el informe.
Otra amenaza para el ambiente y la estabilidad es el sistema internacional
de comercio, que según WorldWatch está sesgado contra
los intereses de los pobres.
Por ejemplo, subsidios agrícolas por más de 300.000 millones
de dólares al año permiten que agricultores de países
ricos exporten alimentos a precios entre 20 y 50 por ciento por debajo
del costo de producción.
Las tragedias humanas detrás de estas estadísticas
recuerdan que el progreso social y ambiental no es un lujo que puede dejarse
de lado cuando el mundo experimenta problemas económicos y políticos,
dijo Flavin.
Flavin expresó profunda preocupación porque
los problemas económicos mundiales y la atención concentrada
en Medio Oriente desvíen los recursos necesarios para reducir la
pobreza.
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