|
Venezuela: Al fin acuerdo
al artículo
Peru: Toledo vira hacia la derecha
Por Abraham Lama
Lima, Peru, 30 de mayo (IPS) La dura represión militar
en Perú, en el marco de un estado de emergencia, parece el comienzo
de una derechización del presidente Alejandro Toledo, que lo llevaría
a la ruptura con algunos miembros de su partido, Perú Posible,
y a ganar nuevos aliados, según expertos.
No está claro si eso implicará debilitamiento del gobierno.
Toledo llegó a 22 meses de mandato con sólo 14 por ciento
de apoyo en encuestas, y ese respaldo aumentó de uno a cuatro puntos
porcentuales entre los consultados el jueves, día siguiente del
decreto de estado de emergencia.
Sin embargo, tal incremento se registró antes de que se informara
sobre víctimas de la represión militar, que causó
hasta ahora heridas a unas 70 personas, la desaparición de otras
nueve y por lo menos una muerte, la del estudiante Edi Quilca, de 22 años.
Quilca murió cuando participaba en una manifestación de
respaldo a profesores de enseñanza pública en huelga en
la sudoriental ciudad de Puno, y compañeros suyos aseguran que
soldados dieron muerte a por los menos otros tres jóvenes, y llevaron
sus cadáveres a cuarteles.
Educadores, trabajadores de Salud Pública y empleados administrativos
del Poder Judicial se declararon en huelga para demandar un aumento de
salarios que el gobierno dice no estar en condiciones de otorgar, por
problemas fiscales.
Las autoridades concedieron a los maestros un incremento que implica un
desembolso adicional anual del orden de los 120 millones de dólares,
pero los sindicatos mantienen su reclamo original de aumento, que implicaría
un aumento del gasto de casi el doble.
Satisfacer los pedidos de los trabajadores de la salud costaría
unos 174 millones de dólares anuales, y en el caso de los empleados
judiciales, otros tres millones.
Un problema político aun más grave se cierne en el horizonte
fiscal: la demanda de aumento y pagos atrasados de los 70 mil policías
en actividad.
El Ministerio del Interior negó este viernes en un comunicado que
esté en gestación una huelga de sus funcionarios, pero en
círculos políticos se insiste sobre la presunta formación
de comités clandestinos formados por suboficiales de policía
en actividad.
El ministro de Economía, Javier Silva Ruete, aseguró que
no hay recursos para satisfacer las demandas sindicales, y que no incurrirá
en una la emisión de moneda porque el país se ha comprometido
ante el Fondo Monetario y el Banco Mundial a tener disciplina fiscal.
Según analistas, es probable que cambie la composición política
del gobierno, con alejamiento de actuales integrantes del partido de Toledo,
y nuevos apoyos desde otras fuerzas políticas.
Quiéralo o no, la decisión del presidente Alejandro
Toledo de emplear a las Fuerzas Armadas para conjurar una crisis social
y sindical lo conduce a un espacio político distinto al que ocupaba
y lo acerca a los sectores conservadores, según el analista
político Humberto Panessi, sociólogo vinculado con la Universidad
Católica de Lima.
Los cruentos incidentes y sus previsibles repercusiones afectarán
a todo el escenario político del país, al empujar a la socialdemocracia
a un papel opositor más radical, pronosticó.
Toledo dispuso el miércoles, en uso de potestades que le otorga
la Constitución, que las Fuerzas Armadas tomaran el control de
17 regiones del país, para conjurar una ola de huelgas y de actos
violentos que incluían bloqueo de carreteras y saqueos.
Los sindicatos del Poder Judicial y de Salud Pública levantaron
sus huelgas tras ese decreto, pero los 130.000 maestros no sólo
mantienen la suya, sino que desafían expresamente el estado de
emergencia al realizar protestas callejeras en las principales ciudades
del país.
La mayor parte de las organizaciones regionales campesinas acataron la
orden de sus dirigentes de suspender la huelga mientras rija el
estado de emergencia, pero un sector mantiene movilizaciones callejeras
en algunas ciudades, con conatos de saqueo, aunque dejó de intentar
bloquear las carreteras.
El Ejército impidió saqueos en la pequeña ciudad
de Barranca, ubicada a unos 100 kilómetros de Lima, pero esa intervención
militar dejó heridas de bala a 27 personas de las cuales
seis han desaparecido y podrían estar muertas, según
Miguel Angel Mufarech, integrante de la autoridad regional.
El ministro de Defensa Aurelio Loret, convocado por el Congreso para explicar
la situación, afirmó que las Fuerzas Armadas sólo
dispararon sobre manifestantes en Puno, donde dijo que actuaron así
para defender sus vidas.
Según Loret, militantes del partido insurgente maoísta Sendero
Luminoso se han infiltrado como provocadores en las marchas callejeras
de profesores en huelga, portando armas contundentes, cuchillos
y bombas molotov.
Testimonios de autoridades locales e informes divulgados por televisión
contradijeron luego al ministro, al indicar la existencia de heridos de
bala por lo menos en Barranca y en Supe, otra ciudad de la costa norte
próxima a Lima.
En Puno, el informativo de Cable Canal de Noticias mostró el instante
en que un solitario manifestante, que arrojaba piedras a soldados a unos
80 metros de distancia, fue herido de bala en una pierna.
El presidente de la región de Lima, Miguel Angel Mufarech, del
socialdemócrata partido Aprista, mostró a la prensa fotografías
de 17 heridos de bala que son atendidos en el hospital de Barranca, e
insistió en que han desaparido por lo menos cinco personas heridas.
Toledo apeló como primer recurso al que debió ser
el último, el empleo de la Fuerza Armada en una crisis social,
y la gobernabilidad del país ha quedado gravemente afectada,
alegó el ex senador socialista Enrique Bernales, integrante de
la Comisión Andina de Juristas.
El Estado tiene a su disposición a la Policía Nacional
y al sistema judicial para enfrentar la violencia civil desarmada,
afirmó Bernales, quien invitó al gobierno a evaluar
el levantamiento inmediato del estado de emergencia, para no agravar la
situación política.
El impacto de la decisión presidencial también afectó
al partido de gobierno, en el cual han surgido dos posturas discrepantes.
El periodista Gustavo Gorriti abogó por el manejo civil directo
de la crisis para restaurar la paz social, pero el consejero presidencial
Juan Sheput opinó que la reacción popular contra el estado
de emergencia es emocional y variará en la medida en que
la mayoría se dé cuenta de que se busca proteger y salvaguardar
los intereses ciudadanos.
subier al principio
Venezuela: Al fin acuerdo
Por Humberto Márquez
Caracas, Venezuela, 29 de mayo (IPS) El gobierno
de Venezuela y la oposición firmaron este jueves un pacto para
dirimir la crisis política mediante consultas populares sobre el
mandato presidencial y de otras autoridades, que podrían celebrarse
a fin de año.
El acuerdo puso fin a la Mesa de Negociación, que desde noviembre
de 2002 guió el secretario general de la Organización de
Estados Americanos (OEA), el colombiano César Gaviria, con respaldo
del estadounidense Centro Carter, el Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo (PNUD) y el Grupo de Países Amigos.
Este grupo, conformado especialmente por Brasil, Chile, España,
Estados Unidos, México y Portugal, emitió desde su coordinación,
en la cancillería brasileña, un comunicado para destacar
la relevancia del acuerdo para fortalecer un clima de paz y entendimiento
en Venezuela.
Estamos satisfechos. El acuerdo constituye el tipo de solución
que hemos estado buscando: pacífica, democrática, constitucional
y electoral, según la resolución 833 de la OEA, dijo
Gaviria (presidente de Colombia entre 1990 y 1994) tras presidir la firma
del texto, de 19 puntos.
El acto contó con la presencia de seis representantes del oficialismo
y otros tantos de la opositora Coordinadora Democrática.
Sin embargo, en el país hay una acumulación de conflictos
económicos, sociales y políticos que avanzan hacia un cuadro
de crisis pre-revolucionaria, y difícilmente los bandos que contienden
por el poder van a resolver con un referendo el tipo de sistema en que
quieren vivir, advirtió a IPS el analista Alberto Garrido,
quien se manifiesta opositor al gobierno.
Apenas se firmó el documento, el presidente Hugo Chávez
se dirigió al país por cadena de radio y televisión
y se declaró feliz, ante este cuadro de optimismo. Ratifico
nuestra más grande disposición de trabajar día tras
día para que el acuerdo no sea en vano. La tolerancia ha sido la
triunfadora.
Las firmas de la oposición en el acuerdo fueron casi a regañadientes,
porque el texto apenas desarrolla preceptos establecidos en la Constitución
de 1999, impulsada por Chávez, y no fija fecha para el referendo
sobre el mandato presidencial, que será materia del Consejo Nacional
Electoral.
Ese árbitro electoral ni siquiera está elegido, porque sus
cinco miembros deben ser elegidos por al menos 110 de los 165 diputados
de la Asamblea Nacional legislativa.
En un parlamento con 86 legisladores oficialistas y 79 opositores no hay
acuerdo sobre qué sector logrará la mayoría del consejo
electoral, de tres miembros.
Las bancadas de la oposición no se ponen de acuerdo sobre cómo
escoger al Consejo Electoral junto al oficialismo, y la cuestión
podría quedar en manos del Tribunal Supremo de Justicia.
La OEA, el Grupo de Amigos y el ex presidente estadounidense y premio
Nobel de la Paz Jimmy Carter -quien envió un mensaje d leído
durante los actos de este jueves- instaron a lograr una rápida
selección del organismo electoral.
El principal logro del acuerdo es el punto número 12, que
remite al artículo 72 de la Constitución para que gobierno
y oposición diriman sus diferencias, sostuvo Gaviria.
Según ese artículo de la carta magna el mandato de todo
funcionario electo es revocable una vez vencida la mitad de su período
(tres de los seis años de Chávez se completan el 19 de agosto)
si así lo decide un referendo solicitado por 20 por ciento del
padrón electoral y convocado por el Consejo Nacional Electoral.
En el punto 12, las partes coincidimos en que la solución
se logra con la aplicación del artículo 72 (...) que prevé
la eventual celebración de referendos revocatorios del mandato
de todos los cargos y magistraturas de elección popular.
El acuerdo no satisface todas las aspiraciones de la oposición,
pero es un avance en la consecución del objetivo de lograr una
salida electoral, pacífica y democrática a la crisis de
gobernabilidad en Venezuela, dijo a IPS el opositor socialdemócrata
Timoteo Zambrano, primer representante de la Coordinadora Democrática
en la Mesa.
Si se cumplen los requisitos y se apura la elección del Consejo
Nacional Electoral, el referendo presidencial o los referendos sobre otros
cargos electivos podrían convocarse para fines de este año,
según Gaviria.
Dirigentes de varios partidos tradicionales y líderes de sindicatos
empresariales opositores advirtieron que esa cláusula permitiría
al oficialismo impulsar una serie de consultas municipales y regionales
antes del referendo presidencial.
El gobierno va a empastelar (confundir) el proceso, sostuvo
Carlos Fernández, titular de la confederación empresarial
Fedecámaras.
Por su parte, los gobernadores Eduardo Lapi y Henrique Salas, contrarios
al gobierno central, aseguraron que apoyan el acuerdo sólo
para no romper la unidad opositora.
Edgar Paredes, dirigente de Gente del Petróleo (la asociación
de gerentes de la estatal Petróleos de Venezuela que condujo la
fallida huelga contra Chávez de diciembre y enero), se manifestó
contra el convenio porque elimina la Mesa antes de que negocien
soluciones a otros problemas, como el despido de 18.000 empleados petroleros.
Gaviria advirtió que el acuerdo no resuelve los problemas
del país, no satisface totalmente los puntos de vista de las partes
y depende de la buena fe de unos y otros. Pero así son los acuerdos
políticos, abren una vía para dirimir las diferencias.
Afortunadamente en la Coordinadora privó la sensatez. Los
que juegan a la carta del caos y no pierden la esperanza del golpe militar
no querían un acuerdo sino la renuncia de Chávez,
sostuvo por su parte el analista Teodoro Petkoff, director del diario
Tal Cual.
Garrido considera que la Coordinadora firmó desde una posición
de debilidad. Hace un año tenía ríos de gente en
las calles, la gerencia de la industria petrolera y militares disidentes.
Ya no tiene nada de eso, explicó en referencia al notorio
reflujo opositor.
Pero la situación no es predecible. No se ha resuelto si
tenemos unas fuerzas armadas revolucionarias o institucionales desde el
punto de la democracia representativa. Hay una crisis económica
vasta (el producto bruto cayó 29 por ciento en el primer trimestre
de 2003) y un desempleo inmenso (19,7 por ciento) y hay agitación
en el campo, añadió.
Esa crisis puede llevar a definiciones antes de que se concrete
un referendo. Un esquema revolucionario como el de Chávez difícilmente
se juegue a sobrevivir en una sola consulta electoral, concluyó.
subier al principio
|