|
Bolivia:Aumentan tensión social
y bloqueo de rutas
Por Alejandro Campos
La Paz, 23 sep (IPS) - El gobierno de Bolivia se apresta a afrontar creciente
tensión social de imprevisibles consecuencias en los próximos
días, mientras los bloqueos de carreteras se multiplican en la
occidental región del altiplano, y la oposición política
se une contra el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.
Las movilizaciones se realizan en especial contra el negocio de exportación
de gas a América del Norte que planea el gobierno, incluyendo el
probable acuerdo para utilizar un puerto chileno.
Este martes, la ruta de La Paz a Oruro y Cochabamba, principales enlaces
hacia el interior del país, y la que va a las poblaciones ribereñas
del Lago Titicaca continuaban bloqueadas, y todos los mercados populares
de La Paz cerraron sus puertas en apoyo a las protestas.
El transporte terrestre desde y hacia La Paz también fue suspendido
por tercer día consecutivo, como consecuencia de los bloqueos de
rutas.
La paz boliviana se volvió a romper el sábado, cuando fuerzas
policiales y militares se preparaban para escoltar a una columna militar
que rescató a turistas y bolivianos retenidos en la altiplánica
Sorata, y esa escolta fue atacada desde las montañas por campesinos
armados en Warisata, 148 kilómetros al oeste de La Paz.
El enfrentamiento causó la muerte de tres campesinos y dos soldados,
así como heridos de ambos bandos.
Cuatro días después de aquella jornada violenta, están
bloqueadas las rutas desde La Paz al interior del país y hacia
las occidentales fronteras con Perú y Chile.
Por las noches, los campesinos alfombran con piedras las rutas, y en el
día las fuerzas del orden las limpian, pero el temor y la situación
inestable determinan que pasajeros y propietarios de autobuses de transporte
público suspendan sus viajes.
Evo Morales, líder de los productores de coca y del opositor Movimiento
al Socialismo (MAS), aparentemente ajeno a los enfrentamientos de Warisata,
está también al frente de la oposición a la venta
del gas en las actuales condiciones, y para reforzar su posición
conformó este lunes una Coordinadora por la Defensa del Gas.
Morales alega, entre otras cosas, que las leyes vigentes para la explotación
de hidrocarburos dejan al Estado una porción muy exigua de los
beneficios.
La Coordinadora, que agrupa a cocaleros, trabajadores fabriles de la centrooccidental
ciudad de Cochabamba, la Central Obrera Boliviana y otras organizaciones
sindicales, expresó respaldo la lucha de los campesinos del altiplano
y declaró su oposición a la venta del gas natural.
Exigimos una solución inmediata, a la brevedad posible, caso
contrario tomaremos acciones concretas, dijo Morales, quien anunció
que si el gobierno continúa con la masacre de campesinos
del altiplano o impone un estado de sitio, se declarará una huelga
general por tiempo indefinido, con bloqueo de caminos en todo el país.
En tanto, la coalición de gobierno ha salido a dar una señal
de unidad, mediante una reunión de Sánchez de Lozada con
los líderes de los partidos que lo apoyan, el ex presidente Jaime
Paz Zamora (1989-1993), Manfred Reyes Villa, de Nueva Fuerza Republicana,
y Johnny Fernández, de Unidad Cívica Solidaridad.
Los cuatro firmaron el documento Reencuentro Nacional, que
la Iglesia Católica boliviana preparó y para el cual buscó
apoyo de todos los partidos con representación parlamentaria, pero
que al final fue rechazado por el MAS.
Ese documento contiene varios compromisos gubernamentales respecto de
los principales temas de interés nacional, como la venta del gas,
para la cual el Ejecutivo se compromete a diseñar en 90 días
una estrategia energética que busque generar valor agregado y esté
basada en consultas a los ciudadanos.
Tal preocupación surgió porque muchos movimientos sociales
coinciden tras la consigna: No a la venta del gas natural por Chile,
y los más radicales dicen No a la venta del gas, en
general, además de plantear diversas demandas sectoriales, que
en algunos casos suman hasta 80.
Las consignas hacen referencia al proyecto boliviano de exportación
de gas natural comprimido a los mercados de México y del sudoccidental
estado estadounidense de California, utilizando un puerto en el Pacífico.
Por su condición de nación sin salida al mar, Bolivia debe
elegir entre un puerto de Chile o uno de Perú, y las ventajas de
costo, factibilidad técnica, voluntad de las empresas y estabilidad
política parecen apuntar a la opción chilena.
Chile estaría dispuesto a conceder por 99 años un territorio
costero en el cual regirían las leyes bolivianas para asuntos laborales,
impositivos y de seguridad social.
Eso ha reabierto en muchos sectores sociales de Bolivia una vieja herida
histórica por la guerra en que el país, aliado con Perú,
perdió en 1879 su territorio con costas sobre el océano
Pacífico, que quedó bajo soberanía chilena, sin que
desde entonces haya sido posible acordar con Santiago una recuperación
del acceso al mar.
Por esa razón el gobierno de Sánchez de Lozada se resiste
a someter a referendo la decisión de vender el gas y la elección
del puerto para exportarlo, como exigen organizaciones sociales y partidos
opositores.
Crece ayuda militar de EEUU, cae ayuda
económica
Por Jim Lobe
Washington, 22 sep (IPS) - La ayuda militar de Estados Unidos a América
Latina se ha más que triplicado en los últimos cinco años,
según un informe publicado este lunes por tres organizaciones de
la sociedad civil especializadas en política internacional.
Washington intensificó sus actividades de entrenamiento de fuerzas
de seguridad de Asia central y sudoriental y de Medio Oriente, pero los
soldados y policías latinoamericanos constituyeron la porción
mayor de esos programas: 13.000 en un total de 34.000, según el
estudio.
Los uniformados de Colombia fueron en 2002 la mitad de los latinoamericanos
en programas estadounidenses de entrenamiento militar, agrega el informe
del Fondo de Educación del Grupo de Trabajo sobre América
Latina (LAWGEF), el Centro para la Política Internacional (CIP)
y la Oficina de Washington para América Latina (WOLA).
En momentos de estancamiento y aun de caída económica, con
millones de personas arrastradas a condiciones de pobreza, el dinero que
Estados Unidos destina a los militares de América Latina equivale
al dedicado para el desarrollo económico y social.
A pesar de los constantes problemas de pobreza en América
Latina, aumenta el énfasis de Estados Unidos en la ayuda militar
ante la asistencia económica, dijo la directora ejecutiva
de LAWGEF, Lisa Haugaard.
Colombia es el principal receptor de asistencia estadounidense de todo
el mundo detrás de Israel y de Egipto. Algunos de los criterios
aplicados a Colombia pueden traspolarse a toda la región, según
el informe Lo pintan los números: tendencias en los programas
militares estadounidenses hacia América Latina.
El estudio también manifiesta preocupación por los crecientes
obstáculos impuestos a quienes pretendan obtener información
confiable sobre los programas militares de Estados Unidos en América
Latina.
El gobierno de George W. Bush ha rechazado sistemáticamente las
solicitudes del Congreso legislativo de información sobre entrenamiento
militar, ejercicios conjuntos y equipamiento suministrado a países
latinoamericanos porque recopilar esos datos sería demasiado
trabajoso o de utilidad mínima.
En varios casos, el gobierno trasladó los programas de entrenamiento
del Departamento de Estado (cancillería) al Departamento (ministerio)
de Defensa, cuyo presupuesto, de 400.000 millones de dólares anuales,
es mucho más difícil de controlar.
Por otra parte, el control ejercido por el Departamento de Defensareduce
efectivamente la información difundida y transfiere la supervisión
a comités del Congreso menos especializadas en las prioridades
de política exterior, en derechos humanos y en control civil de
las actividades militares, según el informe.
Otra de las bajas es la jerarquía del Departamento de Estado, agrega.
La tendencia del Congreso a financiar los programas de asistencia
en seguridad a través del Departamento de defensa está restándole
relevancia al Departamento de Estado, dijo la directora de WOLA,
Joy Olson. El control civil de las fuerzas armadas latinoamericanas siempre
ha sido débil, agregó.
La militarización de la asistencia estadounidense a América
Latina comenzó bajo la presidencia de Bill Clinton (1993-2001),
particularmente por el lanzamiento del Plan Colombia contra la guerrilla
y el narcotráfico en 2000, pero la tendencia se agudizó
con el gobierno de Bush, según el informe.
Para el año fiscal 2004, que comienza el 1 de octubre, el gobierno
solicitó un total de 874 millones de dólares en asistencia
militar y policial para América Latina frente a los 946 millones
destinados a programas económicos y sociales.
Durante la guerra fría, la asistencia militar y policial a América
Latina era menos de la mitad de la social y económica. Pero el
aumento actual se registra en momentos en que 40 por ciento de la población
está sumergida en la pobreza.
En cuanto a Colombia, de los 553 millones de dólares de asistencia
total para 2004 corresponden a ayuda social y económica apenas
136 millones, un millón menos que en 2003, cuando el monto global
ascendió a 605 millones.
Brasil recibió 21 millones de dólares en asistencia militar
y de seguridad en el año fiscal 2002-2003, cifra ligeramente menor
a la de ayuda social y económica. En Ecuador, la relación
se revirtió: de 46 millones en asistencia económica y 30
millones en ayuda militar este año a 40 y 49 millones.
Incluso Costa Rica, país que carece de ejército, recibirá
el año próximo más ayuda militar que económica.
|