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Bolivia: Muertes, renuncias y convulsión
social
Por Alejandro Campos
La Paz, Bolivia, 13 de octubre (IPS) El presidente de Bolivia,
Gonzalo Sánchez de Lozada, debió apelar este lunes a la
televisión para asegurar que no piensa renunciar, tras tres días
de protestas sociales con al menos 35 muertos y la ruptura con el vicepresidente,
Carlos Mesa.
Sánchez de Lozada apareció en la pantalla chica para denunciar
un supuesto plan subversivo en su contra, financiado
desde el exterior, sorprendiendo a observadores que esperaban anunciara
su alejamiento del gobierno, como piden partidos de oposición y
organizaciones sociales desde hace un mes y ahora hasta propios aliados.
El mensaje del mandatario se produjo en el primer día de paro general
en La Paz, en una jornada pautada por los choques de fuerzas combinadas
de policías y militares con manifestantes, que dejaron al menos
ocho personas muertas, y nuevos enfrentamientos en la vecina ciudad de
El Alto.
Entre los muertos se cuentan ahora también al menos dos soldados,
en el marco de una manifestación en el sur de la ciudad sede del
gobierno de Bolivia, donde además fue quemado un camión
militar.
El conflicto estalló hace alrededor de un mes, convocado por sindicatos,
organizaciones de campesinos y partidos de izquierda que cuestionan el
proyecto gubernamental de exportación de gas natural a Estados
Unidos y México, por entender que las condiciones contractuales
con firmas privadas son perjudiciales al país.
También rechazan la posibilidad de que el gobierno elija un puerto
chileno para embarcar el combustible, una vez que se construya un gasoducto
al respecto, dado que Bolivia no tiene acceso directo al cercano océano
Pacífico.
Chile es considerado por todas las capas de la sociedad boliviana como
un usurpador del país, en particular tras apropiarse
del litoral boliviano en la guerra de 1879, en la que también saliera
perjudicado Perú.
No es posible que se reemplace la democracia con una dictadura sindical...
No van a poder tomar el gobierno en un golpe. Esta es una sedición
financiada desde los intereses más bajos del mundo para destituir
nuestra democracia, dijo Sánchez de Lozada en su mensaje
televisivo de este lunes.
Sin embargo, no aclaró qué país podría financiar
al opositor Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por el diputado y
dirigente campesino Evo Morales, quien según el gobierno es el
impulsor de la mayoría de las movilizaciones en El Alto y La Paz.
Es que Sánchez de Lozada no logró conjurar las protestas
en su contra con el anuncio que divulgó a la 02.00 de la madrugada
hora local de este lunes, cuando garantizó con un decreto que no
habrá exportación de gas hasta que la población lo
apruebe a través de una consulta popular, a concretarse antes del
31 de diciembre.
Con ese anuncio el gobierno intentó frenar el descontento, con
bloqueos de calles, pedreas y saqueos de comercios, luego de que la sangrienta
represión militar de las protestas del domingo en El Alto dejara
al menos 25 manifestantes muertos.
El sábado, en la misma ciudad, ya habían muerto dos personas
a manos de las fuerzas combinadas de seguridad, que dispararon armas de
fuego contra los manifestantes.
Este lunes el escenario central de las protestas fue La Paz, donde no
se movió ni un solo vehículo del transporte público,
mientras los comercios, la banca privada y todo tipo de comercios cerraron
sus puertas a primeras horas de la mañana.
En las calles, miles de manifestantes organizados en grupos dispersos
ocuparon calles y avenidas desiertas, dejaron piedras a su paso e intentaron
tomar algunas propiedades privadas, entre ellas la del ex presidente Jaime
Paz Zamora (1989-1993), aunque sus intentos fueron anulados por la acción
represiva de policías y militares.
La violenta represión del fin de semana provocó la primera
gran crisis del gobierno, al decidir este lunes el vicepresidente Carlos
Mesa romper con el gobierno por discrepar con ese uso de la fuerza pública.
No puedo aceptar al punto en que hemos llegado y no puedo aceptar
que no haya una sola razón que justifique la muerte, sucesiva,
permanente, ininterrumpida de compatriotas a lo largo de estos días,
dijo Mesa al anunciar su alejamiento de Sánchez de Lozada, aunque
no renunció al cargo.
Mi conciencia de ser humano, vicepresidente y hombre comprometido
con la ética no puede tolerar (...) que la muerte sea la respuesta
ante la protesta popular, agregó.
Mesa explicó que conserva la vicepresidencia para ejercer la titularidad
del Congreso legislativo, al que convocará para buscar soluciones
al conflicto cuando los vuelos comerciales vuelvan a operar en el aeropuerto
de La Paz, clausurados desde el sábado.
Quien sí renunció fue Jorge Torres como ministro de Desarrollo
Económico, cargo al que había llegado en representación
del aliado Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), de Paz Zamora.
Su dimisión fue de carácter irrevocable y por razones éticas.
Pero la renuncia de Torres no parece comprometer el apoyo del resto del
MIR, ya que otros ministros de ese partido ratificaron su continuidad
en el gobierno de Sánchez de Lozada, quien asumió el 6 de
agosto de 2002.
Mientras, la populista Nueva Fuerza Republicana (NFR), en alianza hasta
ahora del gobierno, se sumó al reclamo de sindicatos, campesinos
y opositores de que renuncie Sánchez de Lozada y pidió a
los ministros de esa fuerza que se retiren de sus cargos, algo que no
ocurrió todavía.
Entre los reclamos más estridentes contra el gobierno se cuenta
el de Morales, quien perdió en 2002 la presidencia en competencia
con Sánchez de Lozada en el parlamento, tras quedar en muy cercano
segundo puesto en las elecciones generales.
Morales, incluso, pide públicamente que la población ocupe
las propiedades mineras del presidente y también empresario.
Sánchez de Lozada tiene que demostrar sus acusaciones de
sedición, porque además de asesino y vendepatria, ahora
es mentiroso, dijo a la prensa el diputado y líder de los
cultivadores de la tradicional coca boliviana.
El fin de semana, el presidente denunció una campaña sediciosa
con el objetivo de provocar un golpe de Estado, y aunque no identificó
a los responsables, indicó entre líneas que el autor de
esa conspiración podía ser Morales.
A todo esto, el gobierno de Estados Unidos expresó este lunes su
decidido apoyo a Sánchez de Lozada, con la advertencia de que no
permitirá ninguna interrupción del proceso democrático
en este país.
También la Organización de Estados Americanos (OEA) se pronunció
este lunes para ofrecer su mediación en la crisis boliviana.
La OEA respalda incondicionalmente una salida consensuada a la crisis
a través del diálogo y ofrece su concurso para tal fin.
Asimismo, pide la intervención de la Iglesia (Católica)
como mediador en esta difícil coyuntura para la nación boliviana,
señaló un comunicado remitido este lunes desde Washington.
Ecuador: Ejército listo para apoyar
a
petroleros contra indígenas
Por Kintto Lucas
Quito, Ecuador, 8 de octubre (IPS) La militarización
de la comunidad indígena kichwa de Sarayacu, en la amazónica
provincia ecuatoriana de Pastaza, por oponerse a la explotación
petrolera, es rechazada por partidos, movimientos sociales y grupos ambientalistas.
El Ministro de Energía y Minas, Carlos Arboleda, indicó
que Sarayacu sería militarizada esta semana para permitir la explotación
del crudo por parte de las grandes compañías asociadas CGC
(compañía General de Combustibles) y Chevron/Texaco, en
una reunión con corresponsales de medios de comunicación
extranjeros realizada la semana pasada.
La firma CGC es argentina, y Chevron/Texaco estadounidense.
También afirmó que las comunidades indígenas de esa
zona actuaban en forma ilegal, con apoyo de organizaciones no gubernamentales
extranjeras que promueven el caos.
El presidente de la Comisión de Asuntos Indígenas y otras
Etnias del Congreso Nacional, Ricardo Ulcuango, rechazó la actitud
de Arboleda y maneja la posibilidad de pedir su comparecencia ante el
Parlamento para dar explicaciones sobre el asunto.
La política del ministro de Energía es contraria a
las comunidades indígenas de Sarayacu y a los intereses del país.
No se puede militarizar el territorio indígena como él ha
propuesto, y no se puede obligar a la gente a que acepte la explotación
petrolera, aseguró Ulcuango.
El pueblo kichwa de Sarayacu se opone a la explotación de petróleo
en su territorio por la contaminación que provocaría, y
denunció hace seis meses que era presionado por compañías
petroleras.
El pueblo kichwa de Sarayacu está siendo presionado por la
petrolera CGC-Texaco-Chevron, que invade su territorio violando los derechos
de la comunidad, comentó en aquella oportunidad el dirigente
kichwa Franco Viteri.
También denunció la tala de árboles gigantes
que han existido por cientos de años, para construir los campamentos
de la compañía petrolera, que se hallaron allí
animales mutilados y abandonados, entre ellos tapires, que están
en vías de extinción y que han vertido gasolina a
lo largo de las trochas.
El actual presidente del pueblo Sarayacu, Marlon Santi, aseguró
a IPS que en aquel momento los dirigentes indígenas exigieron a
las petroleras que respetaran el acuerdo entre el Estado y las comunidades,
en el que éstas dejaban claro que no aceptaban la extracción
de crudo por el daño ambiental que significaba.
Los nativos también solicitaron al gobierno que protegiese sus
derechos colectivos, pero las autoridades no tomaron en cuenta la
denuncia y los dirigentes comenzaron a ser perseguidos, alegó
Santi.
El Grupo de Trabajo de la Organización de Estados Americanos (OEA)
encargado de elaborar un proyecto de Declaración Americana sobre
los Derechos de los Pueblos Indígenas, expresó en febrero
preocupación por la agresión a las etnias shuar, achuar,
zápara y en especial kichwa de Sarayacu, por la aplicación
unilateral de la política petrolera del gobierno ecuatoriano.
En noviembre de 2002, el pueblo kichwa de Sarayacu, como medida
de protección, autodeclaró su territorio ancestral de 130.000
hectáreas en estado de emergencia, por la invasión de la
petrolera CGC en asociación con Chevron/Texaco, afirmó
Santi.
En Sarayacu se han paralizado la economía comunitaria y la actividad
educativa, por la movilización a la que se han visto forzados los
indígenas para vigilar y proteger los linderos de su territorio,
arguyó.
La medida es el último recurso en vista del acoso y la grave
ruptura interna provocada por el consorcio petrolero. Eso colocó
a las comunidades al borde del enfrentamiento, evidenciándose que
la política petrolera del Estado y la forma de operar de las empresas
se hallan en contraposición de los derechos colectivos de los pueblos
indígenas, manifestó el Grupo de Trabajo de OEA.
Arboleda informó que el gobierno llegó a un acuerdo con
CGC para que ingrese nuevamente en un programa de exploración petrolera
desde diciembre, y que garantizará la explotación con la
fuerza pública, si es necesario.
Las expresiones de Arboleda preocupan porque podría estarse
gestando una represión contra el pueblo de Sarayacu y las organizaciones
ambientalistas que se oponen a la ampliación de la explotación
petrolera, afirmó Ulcuango.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos dictó en
mayo tres medidas cautelares a favor del pueblo de Sarayacu.
Según ese organismo, el Estado debe vigilar la integridad física
y psíquica de los habitantes y dirigentes de Sarayacu, investigar
las torturas a nativos por parte de militares que ingresaron a la zona
y los intentos de violación de niñas por parte de empleados
de la Compañía CGC, a fines de enero, y respetar la especial
relación de Sarayacu con su territorio.
El 16 de octubre en Washington hay una nueva audiencia pública
en la Comisión, porque el Estado ha mandado una carta diciendo
que cumplió con las medidas cautelares. Vamos a demostrar que no
ha cumplido ningún punto. Y sigue la persecución,
aseguró Santi.
El propio presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez señaló
la semana pasada, durante la inauguración de un túnel en
la provincia de Pastaza, que va a brindar apoyo militar a la petrolera
para que ingrese a la zona.
El Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, ratificado
por Ecuador en 1997, y la Constitución del país, establecen
la obligación de respetar los derechos colectivos de los pueblos
indígenas y consultar a las comunidades cuando pueden ser afectadas
por actividades como las petroleras o mineras.
En este contexto, la demanda presentada por diversas organizaciones sociales
contra la petrolera Chevron/Texaco por daños ambientales en la
Amazonia ecuatoriana renovó el debate sobre los efectos que causa
la extracción de hidrocarburos a las comunidades indígenas
y campesinas de esa región.
Luego de nueve años de alegatos en las cortes de Estados Unidos,
desde el 7 de mayo el juicio a Chevron/Texaco se trasladó a Ecuador,
y en los próximos días se cumplirán algunas providencias
de ese proceso en Nueva Loja, capital de la nororiental provincia de Sucumbíos.
El dirigente campesino Luis Yanza, del Frente de Defensa de la Amazonia,
uno de los grupos demandantes, aseguró que ésta es una oportunidad
para que los jueces ecuatorianos demuestren que en un país pequeño
se puede administrar justicia aun cuando al frente se encuentra
un monstruo económico como la Texaco.
Ese Frente representa a 30.000 demandantes de los pueblos indígenas
sionas, secoyas, cofanes y huaoranis, y a campesinos. Según Yanza,
desde 1994 se han acumulado pruebas del impacto nocivo de la inadecuada
tecnología petrolera usada en el país.
También indicó que la compañía abrió
vertederos de desechos a pocos metros de sus viviendas, que causaron enfermedad
o muerte a cientos de personas y animales en las últimas tres décadas.
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