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Bolivia: Carlos Mesa es el nuevo presidente
Por Alejandro Campos
La Paz, Bolivia, 18 de octubre (IPS) Carlos Mesa asumió
la presidencia de Bolivia minutos antes de la medianoche del viernes en
reemplazo de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien renunció al
cargo presionado por una revuelta social y se apresta a refugiarse en
Estados Unidos.
El Congreso legislativo tomó juramento a Mesa en una sesión
especial realizada mientras Sánchez de Lozada, en avión,
dejaba atrás La Paz y la vecina El Alto convulsionadas por las
protestas y unos 70 muertos y centenares de heridos como resultado de
la represión que ordenó a policías y militares desde
el sábado.
Mesa, quien hasta hoy ocupaba la vicepresidencia, en su primer discurso
ante los legisladores pidió ayuda a todos los partidos y sectores
sociales para recuperar la confiabilidad en el Poder Ejecutivo, prometió
trabajar para construir una república de iguales y
rindió homenaje a los bolivianos muertos en las movilizaciones.
También aceptó poner en marcha parte de las demandas de
los manifestantes, como la convocatoria de un referendo vinculante para
definir la explotación de los recursos naturales, como las voluminosas
reservas gasíferas, y aseguró con luchará contra
la corrupción.
El nuevo mandatario nació en La Paz en 1953, está casado
y tiene dos hijos, y es historiador, literato y periodista. Había
llegado al gobierno por invitación personal de Sánchez de
Lozada en el binomio que ganó los comicios de 2002 en representación
del tradicional Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).
Ajeno a la vida partidaria, aunque simpatizante del MNR, se había
ganado un espacio en la política por su larga trayectoria de presentador
y comentarista de noticias en televisión, desde donde atacaba duramente
las prácticas políticas caracterizadas por la corrupción
y el clientelismo.
Mesa siempre compartió las ideas neoliberales, las mismas que abrazó
Sánchez de Lozada.
En su dilatada carrera en los medios de comunicación fue reportero
de radio, subdirector de un diario, crítico de cine, columnista
de varios medios escritos, productor de televisión y de cine y
ahora es el principal accionista de la red de televisión Periodistas
Asociados Televisión (PAT).
El ahora flamante presidente le había quitado el respaldo a Sánchez
de Lozada el lunes en discrepancia, precisamente, con el manejo del conflicto
social, iniciado hace un mes con cortes de rutas para luego extenderse
a todo el país de la mano de decenas de organizaciones sociales.
Así, tras la pérdida del apoyo de Mesa y el retiro de casi
todos sus aliados políticos y parte del gabinete, Sánchez
de Lozada hizo efectiva su renuncia a través de una carta enviada
al Congreso.
Cerca de las 17.00 hora local (21.00 GMT) del viernes, el mandatario renunciante
se marchó de la residencia presidencial y se dirigió en
helicóptero para luego abordar un avión hacia la central
ciudad de Santa Cruz de la Sierra, desde donde se embarcará a Estados
Unidos, según señalaron fuentes políticas.
El diputado Evo Morales, uno de los principales conductores de la protesta,
declaró aceptar la designación de Mesa como nuevo presidente,
aunque advirtió que lo respaldará mientras cumpla
las expectativas del pueblo, en referencia a reformar la Constitución
y cambiar el modelo de economía de mercado.
Ahora, tras su dimisión, lo que corresponde es iniciarle un juicio
de responsabilidades a Sánchez de Lozada por las muertes
a manos de la represión militar-policial, añadió
Morales, líder campesino y del izquierdista Movimiento al Socialismo.
La Constitución establece que Mesa está habilitado para
completar el actual periodo de gobierno, que finalizará el 6 de
agosto de 2007.
La ciudad de El Alto, la más pobre del país, se encontraba
convulsionada desde hace un mes con marchas y bloqueos de calles, que
a medida que fueron pasando los días crecían en magnitud
y fuerza.
Sin embargo, fue a partir del sábado pasado que arreciaron las
movilizaciones y se intensificó la represión de fuerzas
combinadas de la policía y las Fuerzas Armadas, que dejaron unos
70 muertos según distintas fuentes, aunque oficialmente sólo
se admiten 40, y más de un centenar de heridos en La Paz y El Alto.
En ese marco, también se señaló que agentes de inteligencia
del gobierno intentaron acallar a algunos medios de comunicación,
particularmente de radio y televisión, y que se intentó
secuestrar ediciones de medios de prensa.
Aunque las autoridades lo negaron, los responsables de varios medios de
comunicación particularmente duros en sus críticas a Sánchez
de Lozada ratificaron esos intentos de coartar la libertad de expresión.
La protesta de indígenas, campesinos, activistas humanitarios,
sindicalistas industriales y otros grupos sociales enarboló en
un principio la bandera contra los contratos de exportación de
gas con privados y el posible uso para ello de un puerto de Chile, que
en el pasado se apropió del litoral boliviano con el océano
Pacífico.
Pero esa movilización se hizo prolongada y masiva porque también
reflejaba un histórico descontento por las condiciones de pobreza
de trabajadores y población en general, y las prácticas
políticas tradicionales de corrupción y clientelismo.
Las cifras delatan que Bolivia es uno de los países más
atrasados de América Latina, con la pobreza que alcanza a más
de 70 por ciento de sus 8,2 millones de habitantes y tres de cada 10 de
ellos en la indigencia, mientras que casi 13 por ciento de la población
económicamente activa está desempleada.
Datos extraoficiales indican además que más de un millón
de personas que se desempeñan en la economía informal y
trabajadores mineros reciben un ingreso mensual de 14 dólares,
con jornadas laborales de 14 horas y cerca de 50 por ciento de familias
que viven con un dólar cada día.
Desde el miércoles, a la protesta de los grupos sociales se sumaron
también figuras del mundo de la cultura y otras personalidades,
quienes liderados por la ex defensora del Pueblo Ana María Campero
iniciaron una huelga de hambre.
Sánchez de Lozada, uno de los más poderosos empresarios
mineros de este país, asumió la presidencia el 6 de agosto
de 2002, luego de ser elegido por el parlamento, que debió optar
en competencia con Morales, quien había quedado segundo en las
elecciones generales de ese mismo año.
El empresario había ganado los comicios, pero no llegó a
obtener los votos necesarios para poder asumir de modo directo, situación
que lo logra en el parlamento gracias a una alianza con el Movimiento
de Izquierda Revolucionaria del ex presidente Jaime Paz Zamora (1989-1993).
Esta era la segunda presidencia de Sánchez de Lozada, quien también
había detentado el gobierno de 1993 a 1997, durante el cual llevó
a cabo el llamado proceso de capitalización (una fórmula
combinada de privatización con participación estatal), que
transfirió las empresas y los pozos petroleros al control de las
firmas transnacionales.
Goni es el apelativo del hasta hoy presidente de Bolivia, pero los manifestantes
lo llamaban Gringo, por su marcado acento inglés debido
a que se educó y vivió largos años en Estados Unidos.
Colombia: Asesinatos de
650 maestros están impunes
Por María Isabel García
Bogota, Colombia, 20 de octubre (IPS) Katarina Tomasevski,
relatora especial sobre derecho a la educación de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU), señaló en Colombia la impunidad
en la última década de 650 asesinatos de maestros y la ausencia
de los derechos humanos en el plan gubernamental denominado Revolución
educativa.
Tomasevski, abogada y profesora de la universidad sueca de Lund, es especialista
en el área de los derechos humanos, en la que trabaja desde hace
25 años, cuando vino por primera vez a Colombia para realizar un
estudio sobre la situación de niños en cárceles.
Desde entonces se ha agudizado el conflicto armado interno y ha aumentado
el presupuesto militar del Estado, en detrimento de la inversión
en educación, destacó.
Para este gobierno, la prioridad es el gasto militar, que
no es una inversión productiva, dijo Tomasevski a IPS.
Es necesario aumentar 30 por ciento el presupuesto de la educación,
para invertir en el futuro pacífico de este país,
opinó.
A su juicio, lo más peligroso es la fragmentación
de la sociedad colombiana. En los años 80 no había tanta
seguridad pública y privada para proteger a los ricos en Bogotá,
y el avance en ese sentido, desde su punto de vista nórdico
e igualitario, tiene consecuencias graves para el país.
A partir de testimonios que recogió durante 10 días de visita
al país, y que serán la base del documento preliminar de
recomendaciones que presentará la próxima semana al Gobierno,
la relatora hizo un bosquejo de la crisis de derechos humanos y económicos,
sociales y culturales en el sector educativo.
Una de las denuncias que los niños hicieron se refiere a
que la educación es clasista: los niños pobres y los niños
ricos no se encuentran nunca. Entonces, ¿cómo se puede establecer
un diálogo y una estrategia común si los niños no
hablan entre sí?, preguntó Tomasevski.
También contó que una maestra le dijo que era muy
difícil trabajar con los alumnos entre los distintos grupos
armados, incluida la fuerza pública, porque no hay protección
para aislar a las escuelas del conflicto.
La policía ofrece golosinas y otras recompensas a niñas
y niños por vincularse con redes de informantes, y los paramilitares
de derecha y guerrilleros de izquierda les ofrecen sueldos, contó
esa maestra, cuyo salario es unos 125 dólares, menos de la mitad
de lo que los paramilitares pagan a uno de sus alumnos, de 16 años.
Sobre la falta de esclarecimiento de los 691 asesinatos de maestros ocurridos
en la última década según la Escuela Nacional Sindical,
y las muertes en el mismo periodo de 70 profesores y alumnos universitarios,
Tomasevski destacó la falta de monitoreo del Estado.
Ante cifras como las de este año, con un promedio de tres maestros
asesinados por mes, me sorprendió que el gobierno no tenga
ningún tipo de monitoreo sobre por qué, cómo y quién
es responsable, comentó.
De 2000 a 2003 fueron asesinados 191 educadores, de los cuales 58 murieron
después del 7 de agosto de 2002, cuando asumió el actual
presidente Alvaro Uribe.
Según la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), que
cuenta con 280.000 afiliados, la cantidad de maestros asesinados desde
1993 es 650, y dos de ellos murieron con posterioridad a los casos registrados
en el informe que presentaron a la relatora de la ONU.
Oscar Ramón, de la Comisión de Derechos Humanos de la Fecode,
dijo a IPS que más de 50 maestros se vieron forzados a escapar
en el último año y medio del oriental departamento de Arauca,
de donde procede el sindicalista.
En ese periodo fueron amenazados y huyeron sólo del municipio de
Tame 30 maestros, comentó.
Un documento de la Fecode reseña 17 formas de violación
de los derechos humanos de los educadores, entre ellas amenazas telefónicas
y escritas, hostigamiento armado a sus residencias, ultimátum para
que abandonen sus puestos de trabajo y extorsión de los grupos
armados.
También señala la existencia de listas de maestros declarados
objetivos militares, prohibiciones de la cátedra de ciencias sociales
y naturales, letreros con amenazas de muerte en los muros de las escuelas,
y reuniones en los predios escolares organizadas por grupos armados ilegales.
El informe de la organización sindical consigna que 10 maestros
están presos bajo cargos de terrorismo y rebelión, y asegura
que en tres de estos casos se vulneraron las garantías constitucionales.
El gobierno está especulando si la razón principal
de los asesinatos de educadores es la pertenencia de los maestros a sindicatos
o el aumento general de la violencia en el país, pero no se preocupa
de lo central que es proteger a los maestros como educadores profesionales,
manifestó Tomasevski.
A su juicio, esa protección no debe limitarse a la defensa de la
vida, sino que también implica velar por los derechos económicos
y las libertades de cátedra y de expresión.
Es muy grave que después de que asesinan a un maestro, quien
lo reemplaza no pueda explicar a sus alumnos los motivos de esa muerte
porque hablar es peligroso, enfatizó la relatora.
Uno de los reparos que Tomasevski presentó en una entrevista a
la ministra de Educación, Cecilia Vélez, y al vicepresidente
Francisco Santos, responsable de la política de derechos humanos,
es el enfoque exclusivamente financiero de la política educativa
gubernamental.
Lo más preocupante para mí fue encontrar una situación
donde los obstáculos financieros son el gran problema de la educación.
El gobierno no tiene ningún compromiso con respecto a la gratuidad
de la educación, por lo menos la primaria, y sabemos que faltan
de uno a tres millones de cupos, dijo la experta a IPS.
Por eso, una de las primeras recomendaciones que incluirá su informe
es incorporar en sus obligaciones internacionales la educación
gratuita pública para todos los niños en edad escolar,
tal como la mayoría de países de la región.
Tomasevski calificó de ejemplares los esfuerzos que han hecho en
la materia los dos últimos gobiernos de Brasil (los del ex presidente
Fernando Henrique Cardoso, de 1995 a 2003, y el del actual mandatario
Luiz Inácio Lula da Silva), y los actuales de Venezuela y Ecuador,
encabezados, respectivamente, por los presidentes Hugo Chávez y
Lucio Gutiérrez.
Otras recomendaciones adelantadas por la relatora a IPS se referirán
a la necesidad de indagar, con perspectiva de género, la incidencia
del conflicto interno en la comunidad educativa, y la necesidad de respetar
las diferencias culturales.
Es importantísimo proteger a las mujeres maestras,
sobre quienes recae gran parte del peso de la educación, dijo.
En cuanto a la diversidad cultural, Tomasevski se mostró partidaria
de respetar iniciativas de las comunidades afrocolombianas e indígenas
de la región del occidental región del Chocó, sobre
las que los blancos conocemos tan poco.
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