No. 252, Nov. 13-19, 2003

SECCIÓN EN ESPAÑOL
NOTICIAS EN ESPAÑOL


Para leer un articulo, click en el titular.

Vargas Llosa indigna a indígenas

EEUU aliviado ante derrota de Ríos Montt

 







Vargas Llosa indigna a indígenas

Por Kintto Lucas

Quito, Ecuador, 12 de noviembre (IPS)-- Líderes indígenas de Ecuador criticaron con dureza al escritor peruano Mario Vargas Llosa por señalar que los movimientos nativos de América del Sur son un peligro para la democracia debido al desorden político y social que crean.

“Vargas Llosa está pensando en el siglo anterior y cree que los indígenas tenemos que continuar marginados. Si hay hambre, pobreza e iniquidad no podemos estar tranquilos”, dijo este miércoles a IPS Leonidas Iza, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).

Iza respondió así a expresiones del escritor en un foro en Colombia, transcriptas el martes en el diario ecuatoriano El Universo, en las que se pronunció a favor de combatir a las organizaciones indígenas de su país, Bolivia y Ecuador.

En esos movimientos hay un elemento “profundamente perturbador, que apela a los bajos instintos, a los peores instintos del individuo, como la desconfianza hacia el otro, al que es distinto. Entonces se encierran en sí mismos”, apuntó.

“El indigenismo de los años 20, que pareció haberse quedado rezagado, es hoy en día lo que está detrás de fenómenos como el señor Evo Morales, en Bolivia. En Ecuador hemos visto operando y además creando un verdadero desorden político y social”, agregó Vargas Llosa.

De ese modo se refirió a la protesta social en Bolivia liderada, entre otros por el diputado aymara izquierdista Morales, que culminó en octubre con la renuncia a la presidencia de Gonzalo Sánchez de Lozada, y al levantamiento indígenas de 2000 en Ecuador, que llevó al derrocamiento de Jamil Mahuad.

Las declaraciones de Vargas Llosa son una ofensa para los pueblos de América Latina, afirmó Iza, quien pidió respeto a la diversidad tanto para el movimiento indígena de su país y del resto de la región.

“Si la democracia significa igualdad y equidad, nosotros perseguimos justamente una verdadera democracia”, sostuvo el presidente de la organización nativa más importante de América Latina.

Alrededor de 3,5 millones de los 12,5 millones de habitantes de Ecuador son indígenas, repartidos en 11 nacionalidades, la mayoría de los cuales viven en áreas rurales.

La principal etnia es la kichwa, que habita en la región de la Sierra y la Amazonia u Oriente, mientras que las comunidades awa, chachi, epera y tsáchila residen en la costa del océano Pacífico y las cofán, siona, secoya, huaorani, achuar, shuar en la Amazonia.

Los indígenas se basan en valores ancestrales, como el modelo comunitario y solidario, una práctica que choca con postulados individualistas actuales. En ese marco reivindican la “minga”, que es el trabajo conjunto en la cosecha o construcción de carreteras y viviendas.

Vargas Llosa arremetió contra los indígenas en el seminario internacional “Las amenazas a la democracia en América Latina: terrorismo, debilidad del estado de derecho y neopopulismo”, llevado a cabo del miércoles al sábado de la semana pasada en Bogotá.

En Perú hay “dos o tres hermanitos que en nombre de esa identidad colectiva, la identidad indígena, autóctona, genuina, la de la verdadera peruanidad, han lanzado una campaña que, cuando uno la examina racionalmente, parece que fuera tonta, casi cómica, pero que toca un centro neurálgico llamado espíritu de la tribu”, apuntó.

Ese espíritu de tribu “nunca desaparece, incluso en sociedades que han avanzado más en el camino de la civilización”, argumentó.

También aseguró que los indígenas se basan en el argumento del agravio, al decir que han sido y son las víctimas del imperialismo, de los blancos, de los colonizadores, de las empresas que se quieren robar los recursos.

“En Bolivia se quejan que las empresas quieren llevarse el gas. En Perú, los arequipeños se levantaron para que dos empresas extranjeras no se llevaran la electricidad”, sintetizó el autor de “La Casa Verde” y “La fiesta del Chivo” en alusión a dos de los principales reclamos indígenas en esos dos países.

Para el también autor de “Pantaleón y las visitadoras”, esos planteos son incompatibles con la civilización y el desarrollo, “y a la corta o a la larga nos arrastra a la barbarie”.

“Si queremos alcanzar el desarrollo, si queremos elegir la civilización y la moralidad, tenemos que combatir resueltamente esos brotes de colectivismo”, arguyó.

El presidente del Parlamento Indígena de América y de la Comisión de Asuntos Indígenas y otras Etnias del Congreso de Ecuador, el diputado Ricardo Ulcuango, también se manifestó indignado por las expresiones del novelista.

“El señor Vargas Llosa parece haber perdido definitivamente su identidad, parece incluso haber perdido la palabra que tan bien utilizó en su tiempo para pintar la realidad de América, esa América dolida”, comentó Ulcuango a IPS.

El legislador rechazó la mirada excluyente y racista del escritor, sugirió que se actualice leyendo el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que trata sobre los derechos de los pueblos indígenas, y cuestionó la “civilización” que propone.

“¿Civilización es (para Vargas Llosa) dejar que tres o cuatro lucren con el negocio del gas en Bolivia, con las privatizaciones en Perú o con el petróleo de Ecuador; es contaminar la naturaleza hasta dejarla seca o vender el agua de los ríos al que pague mejor?, se preguntó.

La mentalidad de Vargas Llosa es colonial para Humberto Cholango, presidente de la Confederación Nacional de los Pueblos Kichwas (Ecuarunari, en lengua quichua), la organización más importante de las que integran la Conaie.

Son posturas como esa “las que no dejan avanzar en la consolidación de una Latinoamérica más democrática, más tolerante, más participativa y más integrada, reconociendo la diversidad de cada país con y todos los actores que construyen este continente”, puntualizó.

A su vez, Luis Macas, ex ministro de Agricultura de Ecuador y fundador de la Conaie, entiende que las expresiones del escritor peruano parecen venir “de alguien que reniega de su identidad y, por lo tanto, de su geografía y de su historia”.

“Vargas Llosa apoya un poder excluyente, semejante al que propone el presidente estadounidense George W. Bush, con un mundo unipolar”, explicó.

Pero “los indígenas en cambio proponemos otro tipo de poder, que es el “Ushay”, en kichwa, que es perfeccionar las condiciones de vida, la capacidad de desarrollarnos colectivamente, desde el aporte de los distintos espacios”, afirmó.

EEUU aliviado ante derrota de Ríos Montt

Por Jim Lobe

Washington, DC, 11 de noviembre (IPS)-- La abrumadora derrota electoral del ex dictador de Guatemala y candidato oficialista Efraín Ríos Montt, ocurrida el domingo, logró unir en un notorio alivio al gobierno de George W. Bush y a organizaciones de derechos humanos de Estados Unidos.

De todos modos, pocos analistas en Washington prevén una mejora radical en la vida de los guatemaltecos ni en las relaciones bilaterales, a la vista del pasaje a la segunda vuelta electoral del 28 de diciembre Oscar Berger y Alvaro Colom.

Ambos candidatos son considerados representativos de la elite de origen europeo que dominó históricamente el país, aunque Colom, familiar de ex guerrilleros izquierdistas, también recoge el legado de las tradiciones mayas.

Los dos se oponen a reformas de largo alcance que amenacen su permanencia en poder, dijeron observadores.

“Nadie debería hacerse ilusiones de que uno u otro candidato sea, por encima de todo, un parangón de compromiso con los derechos humanos y con la democracia”, dijo a IPS el experto en asuntos de América Central Geoffrey Thale, de la organización académica Oficina de Washington sobre América Latina (WOLA).

Berger recibió casi 40 por ciento de los votos, Colom, 28 por ciento, y Ríos Montt, menos de 17 por ciento, y acudieron a las urnas más de 60 por ciento de los ciudadanos habilitados, según los resultados preliminares.

Analistas consideraron que la elevada concurrencia de la ciudadanía a las mesas de votación respondió al temor de que Ríos Montt ganara. Estas fueron las segundas elecciones presidenciales desde los acuerdos de paz que en 1996 pusieron fin a 36 años de guerra civil.

La mala imagen de Ríos Montt en Washington fue confirmada el lunes, cuando el portavoz del Departamento de Estado (cancillería) Richard Boucher se refirió al general retirado como “ex dictador”.

A la luz de los antecedentes de Ríos Montt, “sería difícil que tuviéramos el tipo de relación que preferiríamos”, había dicho Boucher a mediados de este año, luego de que la Corte Suprema de Justicia aprobara la candidatura.

Fue la primera vez en más de una década en que el gobierno de Estados Unidos alertó públicamente al electorado de un país centroamericano contra un candidato presidencial derechista.

En contraste, Boucher afirmó el lunes que Colom y Berger eran “candidatos aceptables”. “Prevemos trabajar tanto con el señor Berger como con el señor Colom para fortalecer las relaciones”, dijo.

El asesinato de decenas de miles de indígenas y activistas a manos de escuadrones de la muerte y el arrasamiento de cientos de poblados en la campaña contrainsurgente dirigida por Ríos Montt en 18 meses de presidencia, en 1982 y 1983, era motivo de particular preocupación para los funcionarios estadounidenses.

También preocupaba a Washington los supuestos vínculos entre Ríos Montt e importantes narcotraficantes, una situación que, según funcionarios estadounidenses, no tiene precedentes en América Central desde el régimen de Manuel Antonio Noriega en Panamá.

Noriega está preso en una cárcel en el estado de Florida desde que el entonces presidente George Bush, padre del actual mandatario, ordenó la invasión de Panamá en 1989.

Una Comisión de la Verdad patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció en 1999 que 200.000 personas murieron durante los 36 años de guerra civil, la mayoría a manos de las fuerzas armadas y paramilitares afines al gobierno, y que Ríos Montt aprobó, al menos, estas masacres.

Esta campaña represiva fue calificada por la ONU de “genocidio”.

El principal apoyo externo de Ríos Montt fue el presidente estadounidense Ronald Reagan (1981-1989), quien, luego de visitar al dictador en la ciudad de Guatemala en 1983, levantó el embargo de armas que había impuesto su antecesor, Jimmy Carter (1977-1981).

Reagan pertenece, al igual que Bush, al Partido Republicano.

Ríos Montt se retiró el ejército en 1974 para aspirar a la presidencia, esa vez por vía democrática en las elecciones del mismo año, cuyo triunfo le fue arrebatado mediante un fraude, según expertos locales.

Convertido en pastor de una iglesia evangélica, Ríos Montt dejó la prédica religiosa en marzo de 1982 para asumir el poder mediante una asonada militar y lanzar una campaña contrainsurgente más agresiva que la de sus predecesores.

Con la intención de contrarrestar una supuesta campaña política encabezada por Cuba y la Unión Soviética en América Central, Reagan apoyó el recrudecimiento de la campaña militar contra la guerrilla, que incluyó la implantación del estado de sitio, la censura de la prensa y tribunales secretos especiales.

También incrementó la formación de patrullas civiles de autodefensa, ordenó grandes operativos de control y registro en las ciudades y envió a las tropas especiales a las zonas rurales, donde llevaron a cabo una política de “tierra arrasada” y matanzas colectivas.

Organismos locales e internacionales aseguran que en el primer año de gobierno de Ríos Montt fueron asesinadas más de 15.000 personas, 70.000 buscaron refugio en países vecinos, en especial en México, y unos 500.000 se internaron a vivir a las montañas.

En agosto de 1983, Ríos Montt fue depuesto por otro golpe de Estado, que llevó al poder al general Oscar Mejía Víctores, quien llamó a elecciones en 1985, en las que triunfó Vinicio Cerezo, iniciando una era de gobiernos democráticos y un diálogo de paz con la guerrilla que concluyó con el acuerdo de 1996.

Ríos Montt fue descalificado por la Corte Suprema de Justicia en dos ocasiones, en 1990, para presentarse como candidato a la presidencia, debido a su participación en el golpe de Estado de 1982.

En su carácter de líder del hoy gobernante Frente Republicano Guatemalteco (FRG), ocupó la presidencia del Congreso y se lo consideró el poder detrás del sillón del presidente saliente Alfonso Portillo.

La mayoría de los analistas en Estados Unidos creen que el FRG, que obtuvo 40 por ciento de los escaños en el Congreso, es apenas el partido que tiene más cómplices con los delincuentes.

El punto de vista predominante es que el narcotráfico y el crimen organizado penetró a tal punto la elite en el poder que todos los grandes partidos, incluidos los de Berger y Colom, han sido infiltrados.

“Los dos partidos tienen vínculos claros con el narcotráfico. Sacar al FRG del poder podría ayudar, pero, por cierto, no resolverá estos problemas de modo decisivo”, dijo Thale a IPS.

Analistas en Washington consideran que el gobierno de Bush prefiere, probablemente, a Berger, pues se trata del candidato de la tradicional comunidad empresarial que favorece el libre comercio y las soluciones neoliberales a los problemas económicos.

Además, su compañero de fórmula, el ex canciller Eduardo Stein, es un extravertido defensor de los derechos humanos y enemigo del narcotráfico, si bien es difícil predecir qué papel cumplirá en un eventual gobierno.