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Un pánico espeso como la sangre
Por Jim Lobe
Washington, DC, 12 de noviembre (IPS) El gobierno de Estados
Unidos da muestras de creciente vergüenza y pánico ante la
ráfaga incesante de malas noticias procedentes de Iraq.
Los inesperados cónclaves en la Casa Blanca de L. Paul Bremer,
procónsul de Estados Unidos en Bagdad, y la filtración a
la prensa de un informe pesimista de la Agencia Central de Inteligencia
(CIA) sobre el estado de la opinión pública iraquí
dejaron en evidencia el desequilibrio reinante en Washington.
La noticia de que al menos 15 soldados italianos y otras 10 personas murieron
este miércoles en un ataque suicida en un cuartel de la hasta entonces
pacífica ciudad meridional de Nasiriya sólo subrayó
en Washington la sensación de que la resistencia iraquí
está creciendo y saliéndose de madre.
Es una situación dura, dijo Bremer, jefe de la Autoridad
Provisional de Coalición este miércoles en la Casa Blanca.
Dije repetidas veces durante seis meses, tanto en público
como en privado, que soy optimista y tengo plena confianza en nuestros
logros en Iraq, pero afrontamos días difíciles, como hoy,
añadió.
Cuando un periodista le formuló una pregunta sobre el informe de
la CIA, que destaca la creciente desilusión iraquí con la
ocupación estadounidense, Bremer contestó: Creo que
la situación del público iraquí es, francamente,
difícil de cuantificar. Fue una respuesta inuualmente insegura
viniendo de este funcionario.
Cada vez más iraquíes creen que la ocupación puede
ser derrotada y apoyan a los insurgentes, según el informe del
jefe de estación de la CIA en Bagdad publicado por el diario The
Philadelphia Inquirer.
El documento fue entregado a altos funcionarios el lunes, pero parte de
sus conclusiones fueron seleccionadas y filtradas a varios periodistas,
en un intento, según The Philadelphia Inquirer, de asegurarse
de que el mensaje llegue a (el presidente George W.) Bush.
La fuente del periódico manifestó frustración hacia
el ala más conservadora del gobierno, incluido el vicepresidente
Dick Cheney y las autoridades civiles del Departamento (ministerio) de
Defensa, cuyas declaraciones de optimismo alimentaron los análisis
más sombríos en la Casa Blanca.
Según el documento publicado por el diario, en Iraq reina un elevado
escepticismo acerca de las intenciones reales de Estados Unidos, estimación
corroborada por la empresa encuestadora Gallup en Bagdad.
Por otra parte, el Consejo de Gobierno, integrado por iraquíes
a los que designó la Autoridad Provisoria de la Coalición,
carece virtualmente de apoyo popular, agregó el jefe de la misión
de la CIA.
El informe advierte también que aumentan las fricciones entre los
ocupantes y la comunidad chiita musulmana, tanto en Bagdad como en el
sur iraquí, y que la situación podría desembocar
en hostilidades abiertas. Esa eventualidad constituye la peor pesadilla
de Washington desde la invasión lanzada el 20 de marzo.
Los chiitas constituyen al menos 60 por ciento de la población
iraquí, mientras la zona de predominio sunita, en el centro del
país, es el principal foco de los terroristas del partido
secular y socialista Baath, leales al depuesto presidente Saddam Hussein,
que se desvaneció ante la invasión.
El informe de la CIA fue anterior al ataque contra los italianos de este
miércoles y del incidente en que un soldado estadounidense mató
el domingo de un disparo al alcalde del distrito chiita bagdadí
de Sadr, designado por Washington.
El gobierno de Bush describió la visita de dos días de Bremer
a Washington como rutinaria, pero las meras circunstancias que la rodearon
eximen de mayores explicaciones.
Por asistir a cónclaves en la capital estadounidense, Bremer debió
cancelar una largamente planificada reunión en Bagdad con el primer
ministro polaco Leszek Miller, quien desafió a la opinión
pública de su país al contribuir a la ocupación con
más tropas que ningún otro, excepto Estados Unidos y Gran
Bretaña.
Un soldado polaco murió en un atentado iraquí la semana
pasada.
Bremer se reunió el martes y este miércoles con Bush, Cheney
y otros altos funcionarios. Los principales asuntos de la agenda fueron
cómo responder a la creciente frecuencia y letalidad de los ataques
y cómo acelerar la transición hacia la entrega de la soberanía
a un gobierno iraquí.
En el frente militar, el promedio diario de ataques contra las fuerzas
de ocupación supera hoy los 30, más del doble que hace tres
meses, con más de 40 soldados estadounidenses muertos en las pasadas
dos semanas, informó el comandante de las fuerzas del país
norteamericano en el terreno, general Ricardo Sanchez.
Al parecer, las fuerzas estadounidenses decidieron responder a la creciente
resistencia con tácticas mucho más agresivas, lo que quedó
de manifiesto el domingo, con un bombardeo aéreo sin precedentes
sobre escondites y arsenales cerca de Tikrit, ciudad natal y bastión
político de Saddam Hussein.
También este miércoles, las dos docenas de explosiones escuchadas
en la noche bagdadí fueron, según informaron las fuerzas
de ocupación, ataques contra supuestos refugios guerrilleros.
Pero una mayor agresividad puede ser contraproducente, según el
informe de la CIA. También lo advirtió el fin de semana
en una columna para el diario The New York Times el encargado de la asistencia
estadounidense a la guerrilla que luchó en los años 80 contra
la ocupación soviética en Afganistán, Milton Bearden.
Por cada mujaidín (combatiente islámico) muerto o
atrapado por los soviéticos en Afganistán, quizás
media docena de miembros de su familia tomaban las armas para vengarse.
Por desgracia, la misma norma probablemente se aplique en Iraq,
escribió Bearden.
El frente político es tan resbaloso como el militar. El gobierno
de Bush pretende acelerar el proceso para poner un rostro iraquí
en el gobierno del país árabe, pero Bremer parece haber
perdido la confianza en Consejo de Gobierno Interino, e incluso en el
favorito de Cheney, Ahmed Chalabi.
El 15 de diciembre vence el plazo para que el Consejo eleve al Consejo
de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) un
plan de elaboración de una nueva constitución, pero no parece
haber tomado el asunto con seriedad.
Y Washington teme que eso dilate aun más sus planes de instalar
un gobierno elegido en las urnas antes de las elecciones presidenciales
estadounidenses de noviembre de 2004.
Para colmo, no aparece un candidato obvio para que encabece sin necesidad
de elecciones un gobierno provisional, como sí surgió tras
el derrocamiento en Afganistán del régimen islámico
de Talibán en la figura del presidente Hamid Karzai.
El gobierno de Bush también podría aceptar la propuesta
de las autoridades chiitas de la ciudad de Najaf, que llamaron a elecciones
para una convención constitucional.
Pero esa posibilidad originaría problemas en la población
sunita, pues, seguramente, los chiitas dominarían ese proceso.
Serbia: abstencionismo amenaza la democracia
Por Vesna Peric Zimonjic
Belgrado, Serbia, 17 de noviembre (IPS)-- La frágil democracia
de Serbia está en peligro, advirtieron observadores tras el tercer
fracaso consecutivo de las elecciones presidenciales, que no lograron
la participación requerida por la ley y registraron un avance del
ultranacionalismo.
Sólo 38,6 por ciento de los 6,5 millones de votantes habilitados
concurrieron a las urnas el domingo, pero la ley exige una participación
mínima de 50 por ciento.
Los dos comicios anteriores, celebrados en octubre y diciembre de 2002,
también habían sido invalidados por el mismo motivo, pero
el del domingo fue el que tuvo la menor participación.
Analistas atribuyeron la baja concurrencia al boicot convocado por algunos
grupos opositores y al desencanto de la ciudadanía con los políticos,
debido a una serie de escándalos de corrupción.
Las elecciones presidenciales intentan llenar el vacío que se creó
con la finalización del mandato del presidente Milan Milutinovic,
el pasado diciembre. Ningún presidente ocupó el cargo por
elección democrática desde la caída del gobierno
de Slobodan Milosevic, en octubre de 2000.
El fracaso de las elecciones es el fracaso de la democracia,
dijo a IPS el analista Vladimir Goati.
Además, Serbia está profundamente dividida entre el
reformismo y el ultranacionalismo de la década de Milosevic,
agregó.
El candidato más votado fue el ultranacionalista Tomislav Nikolic,
del opositor Partido Radical Serbio (SRS), que obtuvo 46,3 por ciento
de los votos. Le siguió Dragoljub Micunovic, de la gobernante Oposición
Democrática de Serbia (DOS), con 35,4 por ciento.
El partido de Nikolic era un estrecho aliado de Milosevic en los años
90, cuando la antigua Yugoslavia se desintegró mediante sangrientas
guerras.
Los líderes del SRS alentaron el odio nacionalista contra los no
serbios y juntaron voluntarios para pelear en las guerras de Croacia y
Bosnia, entre 1991 y 1995.
El líder del SRS, Vojislav Seselj, fue procesado por crímenes
de guerra por el Tribunal Internacional para la Ex Yugoslavia, con sede
en La Haya.
Ese partido, que muchos consideran fascista, ha ganado apoyo popular debido
a la falta de avance de las fuerzas democráticas que en 2000 derrocaron
a Milosevic, que se negaba a entregar la presidencia al vencedor de las
elecciones celebradas en septiembre de ese año, Vojislav Kostunica.
La transición hacia la economía de mercado dejó a
decenas de miles de serbios sin empleo, y el aumento del nivel de vida
ha sido muy lento.
La extradición de Milosevic a La Haya en junio de 2001, para ser
juzgado por crímenes de guerra hirió profundamente los sentimientos
nacionalistas de muchos serbios.
La gran cantidad de votos que recibió Nikolic es un fuerte
mensaje para las fuerzas prodemocráticas, que están
pagando el precio por su ineficiencia, sus intrigas políticas y
su arrogancia, dijo a IPS el analista Srdjan Bogosavljevic.
Varios escándalos de corrupción sacudieron al actual gobierno,
igual que al antiguo régimen.
La coalición DOS que derrocó a Milosevic en 2000 se dividió
en varios grupos. Algunos antiguos socios se unieron a partidos de oposición
en las últimas semanas para reclamar un voto de censura al gobierno,
y pidieron a sus partidarios que boicotearan las elecciones del domingo.
El boicot provocó la participación electoral más
baja de una elección presidencial en Serbia. Fue una gran
derrota política para los defensores de la democracia y las reformas,
porque los nacionalistas demostraron lo que pueden lograr, dijo
a IPS el analista Zoran Lucic.
El gobierno disolvió el parlamento el 13 de noviembre y llamó
a nuevos comicios parlamentarios para el 28 de diciembre. Estas elecciones
sí parecen concitar el interés público.
Actualmente, Serbia es entonces un país sin presidente, con un
parlamento disuelto y con un gobierno que sólo durará hasta
el mes próximo.
Serbia atraviesa una profunda crisis, reconoció el
domingo por la noche el canciller Goran Svilanovic.
Esto podría obstaculizar nuestros esfuerzos por acercarnos
a la Unión Europea y a la Asociación para la Paz de la OTAN
(Organización del Tratado del Atlántico Norte), advirtió.
Atravesamos una peligrosa fase de inestabilidad, añadió
el viceprimer ministro Zarko Korac.
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