No. 254, Nov. 26-Dec. 3, 2003

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Washington se libra de diplomático molesto

Lula baja presión campesina

 







Washington se libra de diplomático molesto

Por Diego Cevallos

Ciudad de Mexico, Mexico, 21 de noviembre (IPS)— La renuncia de Adolfo Aguilar a la representación de México en la ONU libra al presidente Vicente Fox del último alfil de la izquierda en su gobierno, y a Estados Unidos de un diplomático decidido a borrar los aires de subordinación con ese país.

Salió de escena un diplomático que ya no tiene cabida en el perfil del gobierno, dijo a IPS el investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas, Jorge Chabat, al referirse a la renuncia de Aguilar.

El diplomático de 54 años que incomodaba a Washington por sus posiciones y propuestas anunció el jueves que dejaba el cargo ante el Consejo de Seguridad de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) de forma inmediata y no en diciembre como lo dispuso la cancillería.

En una carta abierta a Fox, con quien colaboró desde 1994 cuando el ahora mandatario apenas soñaba con llegar a la presidencia, Aguilar consideró injusto el trato de su gobierno por haber declarado que “la clase política e intelectual de Estados Unidos” ve a México “en la condición genérica de patio trasero”.

“Me sorprendieron las reacciones por decir algo que me pareció obvio”, algo que se sabe, señaló este viernes el ahora ex diplomático en entrevista con el noticiero matutino de la radiodifusora Red.

Aguilar, quien había dicho en agosto a IPS que trabajaba para establecer con Estados Unidos una relación sin rasgos de subordinación, madura “y no prostituida”, fue la cara más visible de la diplomacia mexicana en la oposición frontal de este país a la guerra de Washington contra Iraq.

Los últimos conceptos de Aguilar sobre Estados Unidos, hechos a mediados de mes en una conferencia ante estudiantes universitarios, despertaron una tolvanera de reacciones.

Los desmentidos vinieron primero de Washington, a través del secretario de Estado (canciller) Colin Powell quien aseguró que México es un socio y no el patio trasero de su país. Luego reaccionó Fox, considerando lo dicho por Aguilar como “una ofensa para México”.

La relación con Estados Unidos corresponde a la de socios y amigos, aseguró el mandatario.

“Te equivocas, Vicente, tus declaraciones son injustas (conmigo). Soy un patriota, y no he sido yo quien ha ofendido a los mexicanos. No soy yo quien ve y trata a México como patio trasero”, señaló Aguilar en su carta al mandatario.

El ahora ex colaborador de Fox afirmó que “mientras fui representante de México en el Consejo de Seguridad”, el país “no ha sido ahí el traspatio de nadie”.

La semana pasada el gobierno aclaró que no compartía los puntos de vista de su embajador y anunció que Aguilar dejaría el cargo en diciembre, cuando terminan los dos años del período de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad del foro mundial.

Es evidente que el gobierno de Fox quiere borrar cualquier tensión con Estados Unidos para tratar de conseguir avances en un acuerdo migratorio con ese país, hasta ahora esquivo, dijo Chabat.

El gobierno mexicano retomó el 12 de noviembre el diálogo diplomático con Estados Unidos, luego de un largo distanciamiento a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington y la guerra que ese país inició contra Iraq en marzo, y que Fox no apoyó.

Con la renuncia de Aguilar, Fox, del conservador Partido Acción Nacional, se quedó sin colaboradores destacados que provengan de una militancia de izquierda. El otro funcionario de ese origen era el canciller Jorge Castañeda, quien renunció en enero.

Aguilar fue diputado del opositor e izquierdista Partido Revolucionario Democrático entre 1994 y 1997 y senador independiente entre 1997 y 2000. Fue catedrático e investigador en relaciones internacionales y política exterior.

Aguilar y Castañeda formaron parte central del equipo político que llevó a Fox a la presidencia en las elecciones de julio de 2000.

Además, fueron piezas clave en el diseño de la política internacional de su gobierno, el primero que no pertenece al Partido Revolucionario Institucional en siete décadas.

“Nosotros buscamos una relación de iguales con Estados Unidos, sin subordinación de ninguna clase. Trabajamos por una relación madura en la que se pueda discrepar sin problema”, declaró Aguilar a IPS en agosto.

México y Estados Unidos comparten una frontera de 3.200 kilómetros, por la que cada año intentan cruzar un millón de emigrantes indocumentados. Los dos países tienen una compleja relación marcada por diferencias de idioma y cultura.

México concentra la mayoría de su comercio con Estados Unidos, país donde viven más de 20 millones de mexicanos por ascendencia y nacimiento, que sufren discriminación y maltratos.

“Muchas de nuestras diferencias con Estados Unidos nacen de agravios históricos, otras son el resultado de nuestra situación de vecindad y desigualdad. No es fácil vivir al lado de una gran potencia”, escribió en 1986 el escritor mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura.

“En nuestras relaciones con ellos abundan los roces. Los equívocos y las suspicacias. Nos quejamos, con razón, de un trato injusto y desigual”, señaló el escritor fallecido en 1998.

En su carta a Fox, Aguilar reconoce que quizá los conceptos que expuso para referirse a Estados Unidos “constituyen una transgresión de las pautas de la discreción diplomática. Así lo piensan muchos (...) y por ello quizá debí ser amonestado”.

“Soy un diplomático poco diplomático, qué duda cabe. En Naciones Unidas he conocido a muchos otros. En esta época y frente a los acontecimientos de los que nos ha tocado ser partícipes, la diplomacia no puede ser ya el arte de mentir”, escribió Aguilar.

“Para hacer la paz en el mundo no hay que mentir, no hay que ocultar ni pretender realidades ficticias”, continuó.

“Mi actuación en la ONU incomodó a Estados Unidos, que ejerce su poder por encima de los entendimientos colectivos y del derecho internacional”, sostuvo el ex embajador.

“Tú sabes (Fox) que lo que está en juego es la independencia del país, su prestigio, su credibilidad, su capacidad de negociación y, ciertamente también, la posibilidad de que México no sea visto nunca más como patio trasero”, añadió.

Lula baja presión campesina

Por Mario Osava

Rio De Janeiro, Brasil, 21 de noviembre (IPS)— El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, prometió entregar tierras para trabajar a 400.000 familias en sus próximos cuatro años de gobierno, logrando convencer a los campesinos que reclamaban esa medida para un millón hasta 2006.

El gobierno anunció este viernes su Plan Nacional de Reforma Agraria, ante la presión de más de 3.000 manifestantes reunidos en Brasilia esta semana, movilizados por el Movimiento de los Sin Tierra (MST) y la Confederación Nacional de Trabajadores en la Agricultura (Contag).

Los militantes del MST llegaron el miércoles a la capital brasileña, después de caminar 210 kilómetros de carretera desde el 10 de noviembre, cuando salieron de Goiania, capital del céntrico estado de Goiás.

“Paciencia”, pidió Lula, al hablar ante los campesinos, indicando que la reforma agraria se hará sin atropellos, “dentro de las posibilidades” del país.

Su gobierno no cometerá errores del pasado, por eso además de asentar las familias en las parcelas estimulará la organización de cooperativas y creará mecanismos para ofrecerles tecnología y crédito a los nuevos agricultores, destacó.

El plan anunciado por el Ministerio de Desarrollo Agrario prevé el asentamiento de 35.000 familias este año y cantidades superiores luego hasta completar casi 400.000 en los próximos tres años.

Además indica que 500.000 familias serán beneficiadas por la legalización de la propiedad de las tierras que ya trabajan y otras 127.500 podrán adquirir parcelas por medio del sistema de crédito a la explotación rural.

Ese proceso y la expansión de la agricultura empresarial generarán 2,75 millones de nuevos empleos rurales, asegura el plan.

Es un avance en relación al gobierno anterior, del presidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2003), pues ahora la tarea es ayudar a las autoridades a cumplir su programa, opinó el presidente de la Contag, Manuel José dos Santos.

Sin embargo, los líderes del MST resaltaron que no forma parte de la reforma agraria formalizar la posesión de tierras ya ocupadas ni financiar compras que serán pagadas más tarde. Lo que cuentan son los asentamientos nuevos en propiedades improductivas expropiadas.

El movimiento esperará hasta junio próximo por el cumplimiento de las promesas gubernamentales y seguirá movilizado por una verdadera reforma agraria, dijo Joao Paulo Rodrigues, uno de los coordinadores del MST que actúa en Brasilia.

Otro coordinador e ideólogo del MST, Joao Pedro Stédile, saludó el gesto del presidente Lula de visitar este viernes el campamento de los manifestantes de los trabajadores sin tierra levantado en un parque de Brasilia y hablarles directamente. Esto indica que la reforma agraria “ahora va”, afirmó.

En la víspera, Stédile había dicho que sólo la presión popular, con ocupaciones de grandes haciendas y otras movilizaciones, podrá promover la redistribución de las tierras en Brasil, concentradas en las manos de pocos miles de latifundistas. El gobierno poco puede hacer por sí sólo, sostuvo.

El MST, la Contag y la Comisión Pastoral de la Tierra, órgano de la Iglesia Católica brasileña, reclamaban la aprobación del programa propuesto por un grupo de expertos, encabezados por Plinio de Arruda Sampaio, que prevé el asentamiento de un millón de familias durante el gobierno de Lula, siendo 200.000 por año entre 2003 y 2005 y 400.000 en 2006.

Esa es una meta “no factible por razones fiscales y operacionales”, evaluó para IPS Antonio Buainain, profesor de la Universidad de Campinas, especializado en economía agrícola.

El gobierno no dispone de recursos para asentar tanta gente, mientras hace un esfuerzo para equilibrar las cuentas públicas, con fuerte reducción de gastos. Además, tal meta exigiría cambiar el modelo de asentamientos y las instituciones responsables, hoy incapaces de acelerar su ritmo, según el economista.

La intervención en la realidad de las haciendas tiene “reglas y plazos que obligan a cierta lentitud” y este gobierno “ya perdió prácticamente un año”, argumentó. En su opinión será incluso difícil acercarse a las metas fijadas por las propias autoridades.

El presidente del gobernante e izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), José Genoino, señaló que no basta convencer el Poder Ejecutivo de la necesidad de acelerar la transformación de la propiedad de tierra del país, que enfrenta resistencias en el parlamento y trabas en la justicia.

Pero sin el asentamiento de un millón de familias no se altera la estructura rural brasileña como sería deseable para ampliar el mercado interno de consumo y estancar el éxodo campesino, según los movimientos de trabajadores y expertos que elaboraron la propuesta apoyada por el MST.

El triunfo de Lula en las elecciones presidenciales de octubre de 2002 generó expectativas de avances en la reforma agraria, ya que era una bandera del PT, un partido aliado al MST y a la Contag.

Pero la demora del gobierno en elaborar el Plan Nacional provocó una intensificación de las invasiones de predios improductivos y las protestas del MST en los últimos meses, culminando con la marcha desde Goiania y los campamentos campesinos de esta semana en Brasilia