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ONU pone a México en el banquillo
Por Diego Cevallos
Ciudad de Mexico, Mexico, 8 de diciembre (IPS) México
sumó este lunes a su abultado expediente sobre violaciones de los
derechos humanos un informe de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU) que considera alarmante la situación en la materia.
Esa conclusión es poco novedosa, pero esta vez puede detonar cambios
importantes, según esperan activistas.
Pero para Guadalupe, de 15 años, que vive y trabaja en la calle
sin poder ejercer su derecho a una vida digna, el informe, presentado
al gobierno del presidente Vicente Fox es irrelevante. No sé
nada de eso y aquí seguiré como siempre, comentó
la niña.
Según el documento, elaborado por la oficina del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a petición del
gobierno de Fox, el Estado mexicano irrespeta los derechos de Guadalupe
y los de otros millones de personas que viven en la pobreza y la ignorancia,
expuestos a abusos de diversas autoridades.
Miseria, justicia ineficaz, desapariciones, torturas, tratos humillantes,
educación insuficiente y discriminación son realidades cotidianas
que el país debe enfrentar ya, señala el Diagnóstico
sobre la Situación de los Derechos Humanos en México,
presentado al gobierno por la agencia de la ONU.
La situación de los derechos humanos en México es grave
y muy preocupante, por lo que su Estado debe tomar medidas urgentes, concluye
el informe de la ONU.
Por los antecedentes, la forma y el fondo del documento, nosotros
esperamos que ahora sí será tomado en cuenta para que México
inicie un cambio radical en la materia, dijo a IPS Silvia Aguilera,
directora de la no gubernamental Comisión Mexicana de Defensa y
Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH).
En diciembre de 2000, cuando Fox asumió como el primer presidente
ajeno al Partido Revolucionario Institucional en 71 años, pidió
a la ONU un estudio sobre la vigencia de los derechos humanos en el país,
con la intención declarada de asumir un plan integral en esa materia.
El informe, de 226 páginas y con 32 recomendaciones, condensa las
preocupaciones expresadas los últimos años por organizaciones
humanitarias no gubernamentales locales y extranjeras y diversas agencias
de la ONU, que han realizado múltiples y duros informes sobre México.
No es que tenga muchas novedades, pero la virtud del nuevo informe
es que reúne y sistematiza temas y que es parte de un plan que
asumió el gobierno para definir una política integral en
derechos humanos, señaló Aguilera.
La CMDPDH estuvo entre las 148 organizaciones civiles, 48 dependencias
del Estado y 20 instituciones educativas privadas y públicas consultadas
por los expertos de ONU para realizar el informe.
Fox prometió que siempre estaría abierto al escrutinio internacional
en asuntos humanitarios, a diferencia de sus antecesores, que miraban
con desconfianza todo informe crítico sobre derechos humanos.
Los consultores que elaboraron el informe y funcionarios de la ONU aseguraron
que no hubo censura ni presión del gobierno en relación
con el informe, tras rumores de que varios pasajes habían sido
criticados por las autoridades, y que éstas habían pedido
su modificación.
Las recomendaciones de la ONU a México abarcan desde el reconocimiento
en la Constitución de los derechos humanos hasta sugerencias para
que las políticas económicas no castiguen a los más
pobres.
Es necesario cambiar radicalmente las estructuras de administración
de justicia, reconocer los derechos culturales de los indígenas,
atender con nuevas estrategias económicas la pobreza que afecta
a más de la mitad de los 100 millones de mexicanos y abrir a la
participación social la definición sobre políticas
económicas, reza el informe.
Seguiré pidiendo monedas hasta que me canse o me encuentre
otra chamba (trabajo), manifestó Guadalupe, para quien los
derechos humanos son un asunto de señores y señoras
en el gobierno que no me quieren ayudar.
En las calles de la capital, 14.000 niñas y niños trabajan
y viven en las calles como ella, producto de su pobreza, del maltrato
de sus progenitores y el abuso de drogas, entre otros motivos.
Según declaró Isidro Cisneros, uno de los consultores mexicanos
que elaboró el informe de la ONU, el documento presentado traza
el mapa de la impunidad y el espejo de un Estado irresponsable al
momento de revertir las discriminaciones y la violación a los derechos
humanos.
Aguilera, quien participó como representante de los grupos humanitarios
mexicanos ante el gobierno, indicó que los activistas esperan que
los poderes del Estado definan en enero un cronograma claro y con recursos
para atender las recomendaciones de la ONU.
Esto no puede quedarse otra vez en el papel, por lo que nuestro
compromiso es ahora fiscalizar las acciones que definan los poderes del
Estado, opinó.
Para Sergio Aguayo, otro de los consultores que participó en la
elaboración del informe, el documento semantendrá en el
mural del horror hasta que no se atienda, pero aclaró que
se trata de una tarea a largo plazo y de carácter monumental.
El documento se refiere a los abusos de la policía y el ejército
contra los detenidos, la corrupción de magistrados, los problemas
en el sistema carcelario, la violencia que sufren mujeres y niños,
y otras violaciones de derechos civiles, políticos, culturales
y económicos.
Por los rezagos en la materia no fue culpado el actual gobierno, ya que
la ONU afirmó que se trata de problemas históricos y estructurales.
Fox, quien cumplió tres años de gestión el 1 de este
mes, asegura que trabaja activamente por los derechos humanos, pero la
mayoría de los grupos humanitarios sostienen que poco ha cambiado
en la materia, y que apenas hay un nuevo discurso y reiteradas promesas.
Colombia: Duro proyecto antiterrorista
a
punto de aprobarse
Por Yadira Ferrer
Bogota, Colombia, 8 de diciembre (IPS) El Congreso de Colombia
va camino de aprobar un proyecto antiterrorista que da a los militares
amplias potestades represivas, pese a que los críticos insisten
en que facilita graves violaciones a los derechos humanos y viola tratados
internacionales firmados por el país.
Entre las facultades previstas para las Fuerzas Armadas por la iniciativa
antiterrorista del Poder Ejecutivo, cuya aprobación parlamentaria
está prevista para este martes, están las de detener personas,
allanar domicilios y registrar e interceptar comunicaciones sin orden
judicial.
Por simple sospecha y sin orden judicial, cualquier persona podrá
ser detenida por las fuerzas militares en los cuarteles hasta por seis
días, sin controles judiciales ni posibilidad de apelar al
recurso de habeas corpus, dijo a IPS una fuente de la Comisión
Colombiana de Juristas (CCJ), que pidió reserva de su nombre por
razones de seguridad.
Las autoridades militares también tendrán poderes de policía
judicial para someter a los detenidos a interrogatorios y realizar censos
o registros sobre información íntima de todos los
habitantes del territorio, apuntó.
El tratamiento parlamentario del proyecto, presentado como una herramienta
para hacer frente a la violencia de organizaciones armadas, se realizó
según la CCJ de manera forzada y con vicios de procedimiento.
En ese texto, el gobierno definió como terrorismo la comisión
de actos de violencia indiscriminada llevados a cabo por esos grupos,
que infunden terror en la población.
La CCJ sostuvo en un comunicado de noviembre que el proceso de aprobación
del proyecto, que en esa oportunidad pasaba por su sexto debate en la
Cámara de Diputados, fue antidemocrático e impuesto
por quienes querían aprobarlo a costa de lo que fuese.
El incidente más escandaloso ocurrió el 29 de octubre, cuando
la plenaria de esa Cámara estaba a punto de decidir que el proyecto
se archivara y la presidencia de ese cuerpo decidió levantar la
sesión por falta de compostura de los opositores a
la iniciativa.
Entre esos opositores hay legisladores del mayoritario Partido Liberal,
por opinar que el proyecto representa un retroceso en materia de libertades
ciudadanas; del izquierdista Frente Social y Político (FSP), y
del centroizquierdista Polo Democrático Independiente, por considerar
que no es adecuado para enfrentar el terrorismo.
En el último debate sobre el asunto en comisión del Senado,
la propuesta contó con 134 votos a favor y 35 en contra.
El senador Carlos Gaviria, del FSP y ex magistrado de la Corte Constitucional,
afirmó que la iniciativa viola acuerdos internacionales suscritos
por Colombia, y que no es necesario que el Estado caiga en el terrorismo.
En opinión de Gaviria, la Constitución otorga facultades
a los poderes Ejecutivo y Legislativo para dictar normas contra el terrorismo
sin que se desconozcan los derechos fundamentales.
El director de la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos, Michael Frühling, afirmó
en una carta enviada al Congreso que las medidas permanentes que el gobierno
pretende adoptar contra el terrorismo son incompatibles con las
normas internacionales que Colombia se ha comprometido a cumplir.
Según Frühling, otorgar funciones de policía judicial
a miembros de las Fuerzas Armadas es incompatible con los principios de
independencia e imparcialidad de la administración de justicia,
consagrados en el artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, y el artículo 8 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, ambos firmados por Colombia.
Ante esos cuestionamientos, el presidente Alvaro Uribe respondió
que está bien escuchar al Comisionado y hay que seguir examinando
el tema con ellos, pero yo aspiro a que simplemente no adopten la fácil
posición de atravesarse, sino que nos ayuden a encontrar caminos.
La Comisión Internacional de Juristas (CIJ) también sostuvo
en un comunicado de noviembre que el proyecto vulnera las obligaciones
internacionales de Colombia en materia de derechos humanos y constituye
un desacato de las recomendaciones que la comunidad internacional ha dirigido
a las autoridades colombianas.
La CIJ coincidió en que atribuir a los militares tareas de policía
judicial a las Fuerzas Militares viola normas internacionales sobre
protección a los derechos humanos, así como el
compromiso adquirido por el Estado colombiano con la Declaración
sobre la Situación de los Derechos Humanos en Colombia, de la Presidenta
de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Si se aprueba la iniciativa, el Estado colombiano no cumplirá sus
obligaciones de prevenir la violación de los derechos humanos de
los civiles; realizar investigaciones independientes e imparciales de
las violaciones de los derechos humanos cometidas por militares, y garantizar
el acceso a la justicia de las víctimas de violaciones de los derechos
humanos y sus familiares, detalló.
También se vería obstaculizado el cumplimiento de la obligación
de garantizar el derecho a un juicio justo, con todas las garantías
judiciales, ante un tribunal independiente e imparcial; y la de garantizar
la existencia y efectividad de un Poder Judicial independiente e imparcial,
agregó la CIJ.
La organización no gubernamental humanitaria Amnistía Internacional
también advirtió al Congreso que de aprobarse la iniciativa
se vería menoscabado uno de los pilares fundamentales en
la protección de los derechos humanos en Colombia.
Según la Asociación de Familiares de Detenidos y Desaparecidos,
en el país se han registrado en las dos últimas décadas
6.334 desapariciones forzadas de personas en casos en los que están
involucrados miembros de la fuerza pública.
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