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Ecuador: Guerra civil colombiana golpea
la puerta
Por Kintto Lucas
Quito, Ecuador, 5 de enero (IPS) Analistas consideran que
la captura en la capital de Ecuador del guerrillero de las FARC Simón
Trinidad involucra directamente al gobierno ecuatoriano en el conflicto
armado interno de Colombia y sería la primera acción conjunta
de inteligencia entre ambos países y Estados Unidos.
Las propias contradicciones en torno del operativo entre el ministro de
Gobierno (Interior) de Ecuador, Raúl Baca, y su par de Defensa
de Colombia, Jorge Alberto Uribe, y la forma en que el mismo se llevó
a cabo indican que hubo coordinación de las fuerzas represivas
de los dos países, dijo a IPS un oficial de las Fuerzas Armadas
ecuatorianas que pidió mantener su nombre en reserva.
El militar también señaló que esa coordinación
se incluye en la segunda fase del Plan Colombia, de lucha contra las drogas
y la insurgencia izquierdista que es financiado en gran parte por Washington,
y abre una nueva instancia en lo que respecta a la participación
de Ecuador, que hasta ahora se había mantenido neutral frente a
la guerra civil en el vecino país del norte.
El mismo Uribe declaró el sábado, una día después
de la detención de Trinidad, que se había contado con el
apoyo del gobierno de Estados Unidos para ello.
Este es el resultado de una acción ejemplar de nuestras fuerzas
del orden, Policía y Ejército en este caso, y con el apoyo
vital del alto gobierno y de la Policía de Ecuador, así
como del gobierno norteamericano, afirmó el ministro colombiano.
En cambio, Baca negó de plano que haya habido una operación
conjunta entre la policía colombiana y la ecuatoriana para la captura
del guerrillero de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
No existió de ninguna manera esta vinculación, como
no sea la que siempre funciona alrededor de temas de seguridad entre dos
países vecinos, aseguró también el sábado
el ministro ecuatoriano.
Esta acción fue cumplida por la Policía Nacional (ecuatoriana)
como un acto absolutamente normal de control en la ciudad de Quito,
apuntó.
El ciudadano colombiano (Simón Trinidad por su nombre de
guerra, pero llamado en realidad Ricardo Palmera) fue conducido a la intendencia
de policía por no haberse encontrado la documentación que
le permitiera quedarse en la ciudad de Quito en condiciones normales,
añadió Baca.
Mientras, el sociólogo y analista político Alejandro Moreano
entiende que el operativo es parte de la segunda fase del Plan Colombia,
que exige una participación directa del ejército y la policía
de Ecuador en el combate a la guerrilla colombiana.
Parece que la reunión de hace un mes entre Otto Reich y el
presidente de Ecuador, Lucio Gutiérrez, sirvió para que
este último fortalezca una posición clara de apoyo a las
pretensiones geopolíticas de Estados Unidos en la region,
afirmó Moreano.
Reich, asesor del presidente estadounidense George W. Bush para América
Latina, llegó a Ecuador a inicios de diciembre en un momento de
especial debilidad del gobierno de Gutiérrez, quien era jaqueado
por la denuncia de haber financiado parte de su campaña electoral
con dinero del narcotráfico.
La denuncia surgió con la detención del presunto narcotraficante
César Fernández, quien apoyó la campaña de
Gutiérrez a la presidencia, luego de lo cual comenzó a circular
el rumor de una posible destitución que fue desmentida por el propio
mandatario en más de una oportunidad.
La directora de Asuntos Públicos de la embajada de los Estados
Unidos en Ecuador, Marty Estell, también contradijo a Baca y aseguró
que el operativo que permitió la detención de Trinidad es
un ejemplo de cooperación entre la policía de Ecuador
y de Colombia, una operación conjunta que resultó perfectamente.
Estell agregó que Washington felicitó al general Jorge Poveda,
comandante de la Policía de Ecuador, y a su equipo por su
éxito en esta operación que consideramos es un éxito
en la campaña contra el terrorismo regional y un ejemplo de lo
que los países pueden hacer para promover la estabilidad regional.
El ministro Baca también negó la afirmación de su
par de Defensa colombiano respecto de que se hubiera estado vigilando
a Trinidad desde julio y que en la captura intervinieron ocho militares
de Colombia.
Niego absoluta y totalmente cualquier versión que trate de
poner la policía colombiana en nuestro país. No lo toleraríamos,
precisamente en un reclamo de soberanía, dijo el pasado fin
de semana.
Según versiones de la prensa de Colombia, el Ejército de
ese país cuenta con un video del seguimiento de Trinidad en Quito,
lo cual confirmaría la participación de efectivos del vecino
país desmintiendo también la versión que Baca expresó
a los medios de comunicación ecuatorianos y a las agencias de noticias
internacionales.
Este lunes, Baca sostuvo en entrevista con el periodista Jorge Ortiz,
de la emisora de televisión Red Teleamazonas, que sus afirmaciones
del fin de semana se basaron en el informe entregado por la policía
y que le preocupaban las contradicciones con lo manifestado por Bogotá.
Argumentó que en caso de una participación de militares
colombianos y de los servicios de inteligencia de Estados Unidos se estaría
violando la soberanía de su país, por lo cual él
pedirá una investigación para llegar a la verdad.
El analista político y Director de Radio La Luna de Quito, Francisco
Velasco, se mostró preocupado por la posible participación
de fuerzas de otros países en el operativo y por la supuesta poca
información de Baca.
Según el Ministro de Gobierno y el Comandante de Policía,
parece que de casualidad iban caminado unos policías y de casualidad
decidieron pedir documentos y de casualidad se encontraron con Trinidad.
Acá alguien está mintiendo, comentó de modo
irónico Velasco.
Señaló que lo más importante de la detención
de Trinidad es que por primera vez Ecuador se involucra en el combate
a la guerrilla en coordinación con los servicios de inteligencia
de Colombia y Estados Unidos.
Es irresponsable que el gobierno de Lucio Gutiérrez ponga
fin a la neutralidad de 40 años que han mantenido los diferentes
gobiernos ecuatorianos ante la guerra (civil) en Colombia, y nos involucre
en ese conflicto, indicó Velasco.
Otro hecho que confirmaría la acción conjunta es que el
propio presidente de Colombia, Alvaro Uribe, felicitó el sábado
a la fuerza pública de su país y de Ecuador, y celebró
la cooperación del mandatario ecuatoriano en esa captura.
Este operativo da toda la confianza a los colombianos de bien,
dijo Uribe, quien también agradeció al pueblo ecuatoriano.
Por su parte, Gutiérrez declaró ese mismo día a la
emisora RCN Radio, de Colombia, que la captura de Trinidad ayuda a mantener
la seguridad y las relaciones bilaterales.
Esto ayuda a mejorar la seguridad entre nuestros países y
ojalá sea un ingrediente más para que nuestros pueblos entiendan
que el único camino que se tiene que seguir es el del diálogo,
la paz, puntualizó.
También el mandatario ecuatoriano confirmó que dialogó
telefónicamente con su par colombiano a raíz de la detención
del guerrillero de las FARC.
Pero el mismo sábado, antes de la deportación de Trinidad,
el general Jorge Poveda contradijo su versión inicial, en la que
se basa Baca, y dijo que la policía actuó con la ayuda de
información entregada por su similar colombiana sobre la permanencia
de Trinidad en el país.
En febrero de 2003, durante su viaje a Washington para reunirse con Bush,
Gutiérrez señaló que quería ser el mejor
aliado de Estados Unidos e instó a los gobiernos latinoamericanos
a apoyar a Uribe.
Gutiérrez contradecía así sus declaraciones de campaña
electoral, en las que hablaba del neocolonialismo norteamericano
como uno de los grandes problemas que debía enfrentar Ecuador y
América Latina.
A pesar de ello, Baca insiste en que la detención de Trinidad no
involucra a Ecuador en el conflicto interno colombiano y en el Plan Colombia.
Seguimos girando alrededor del Plan Colombia, pero tenemos que desarrollar
un Plan Ecuador, apuntó.
Afghanistan: Un país sin ley
Por Thalif Deen
Naciones Unidas, 5 de enero (IPS) A pesar de la enorme presencia
militar occidental y de los dos años de vida de un gobierno respaldado
por Estados Unidos, Afganistán no es más que un país
sin ley, advirtió este lunes un alto funcionario de la ONU (Organización
de las Naciones Unidas).
La situación de la seguridad es muy mala, dijo el representante
especial de la ONU para Afganistán, Lakhdar Brahimi, a delegados
afganos en la ceremonia de clausura de la asamblea constituyente llamada
Loya Jirga, o gran consejo tradicional, convocado para redactar un proyecto
de carta magna.
Brahimi, subsecretario adjunto del foro mundial, criticó implícitamente
al gobierno, a la policía, al ejército, a la comunidad internacional
y a la Fuerza Internacional de Asistencia en Seguridad, de 4.500 efectivos,
por el fracaso en poner fin a la inseguridad del país. Existe
desde luego lo que leemos en la prensa, oímos en la radio y vemos
en la televisión: bombas y explosiones aquí y allá,
proyectiles que caen aquí y allá, dijo Brahimi.
Pero también existe la inseguridad que no aparece en la prensa:
el temor que está en el corazón de todo afgano, porque la
ley no rige en este país, agregó.
El funcionario, ex canciller argelino conocido por sus comentarios directos,
abandonará su cargo en la ONU este mes.
Interrogado acerca de los rumores sobre que Brahimi podría dirigir
las operaciones del foro mundial en Iraq, su portavoz Fred Eckhard dijo
la semana pasada: Francamente, no sé si Brahimi está
interesado en otro trabajo desafiante en las Naciones Unidas. Creo que
siente que ha hecho todo lo que puede por la ONU.
Estamos especialmente agradecidos por que haya prestado su prestigio
y su trabajo duro a favor del proceso afgano, agregó Eckhard.
Las declaraciones de Brahimi se producen en medio de reportes acerca de
que la ONU considera reducir sus actividades o incluso retirar a su personal
internacional de Afganistán por la creciente inseguridad, así
como lo hizo en Iraq el año pasado, luego que su cuartel general
fue bombardeado.
En noviembre, la ciudadana francesa Bettina Goislard, de la Oficina del
Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, fue asesinada
a balazos en la oriental ciudad de Ghazni, convirtiéndose en la
primera integrante del foro mundial muerta en Afganistán.
El domingo, un socorrista afgano que trabajaba para la organización
humanitaria cristiana Shelter for Life (Refugio para la Vida) fue secuestrado
en la principal carretera afgana por presuntos militantes del grupo islámico
Talibán, que controló el país hasta octubre de 2001
cuando éste fue invadido por tropas estadounidenses.
Washington lanzó bombardeos y envió tropas a Afganistán
luego de que el régimen Talibán, fundamentalista islámico,
se negó a entregar al saudita Osama bin Laden, acusado por Estados
Unidos de pergeñar los atentados suicidas del 11 de septiembre
de 2001 contra las torres gemelas del World Trade Center y la sede del
Departamento (ministerio) de Defensa.
Rebeldes armados afganos continúan atacando a trabajadores humanitarios
y socorristas, a los que acusan de ser aliados de las naciones occidentales
que han ocupado el país.
Ante la pregunta de si esos ataques están destinados a forzar la
salida de la ONU, el subsecretario adjunto del foro mundial para Operaciones
de Mantenimiento de Paz, Jean-Marie Guehenno, dijo en diciembre que ciertos
elementos quieren desalentar cualquier presencia extranjera en Afganistán.
Es necesario asegurar que tales elementos no cuenten con respaldo
de la población, que ya ve los beneficios del trabajo de la ONU
en muchos frentes, incluyendo la remoción de minas terrestres y
la educación, agregó.
Pero, advirtió Guehenno, la ONU necesita considerar la seguridad
de su personal y evaluar cuidadosamente la realidad en el terreno.
El deterioro de la situación de seguridad es una preocupación
de primer orden en todo Afganistán, donde la criminalidad,
los combates entre facciones y el narcotráfico suman impactos negativos,
señaló el mes pasado en un informe el secretario general
de la ONU, Kofi Annan.
Brahimi comentó que la población afgana teme a las armas
en manos de la gente equivocada, que no se usan para defenderla
ni para lanzar una guerra santa, sino para aterrorizarla.
La gente habla sobre individuos llamadas comandantes que establecieron
cárceles privadas en varios lugares del país, y conozco
más de un caso en que tales comandantes dispusieron arrestos sin
razón alguna, salvo su deseo de apoderarse de las casas u otras
propiedades de las víctimas, o de casarse con sus hijas,
añadió.
El representante especial dijo a los delegados que conocía el caso
de un afgano que se autodenomina mujaidín(luchador
religioso por la libertad) y comandante, y aterroriza a un distrito entero,
y el de otro que se hace llamar policía y aterroriza a toda
una ciudad.
Ambos dicen contar con apoyo de gente importante en el país,
destacó.
Brahimi informó que había puesto esos casos a consideración
del gobierno de Kabul, y aseguró que la Misión de Asistencia
de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA, por sus siglas en
inglés) continuará sus tareas de supervisión de la
situación de seguridad en ese país.
Tenemos grandes esperanzas de que el gobierno no sólo adopte
medidas contra esos individuos (responsables de abusos), sino que también
ponga fin a tal tipo de comportamiento en todo el país. Esa gente
daña la reputación de la guerra santa, alegó.
El mes pasado, el representante especial criticó el bombardeo indiscriminado
estadounidense que causó la muerte de civiles afganos, entre ellos
niños y niñas.
Este tipo de incidente tiene un efecto desestabilizador, porque
agrava los sentimientos de inseguridad y miedo en el país,
sostuvo Brahimi tras la muerte de nueve niños debido a un ataque
aéreo de fuerzas de Estados Unidos contra una aldea afgana, el
7 de diciembre:
Ese ataque estadounidense fue el segundo con víctimas fatales infantiles
en una semana.
Es lamentable y preocupante que este tipo de incidente facilite
la acción de quienes tratan de estropear el proceso de paz y reunir
apoyo para sus propios intereses, alertó el funcionario de
la ONU.
Annan comentó a periodistas, sobre esas muertes de niños,
que la lucha contra el terrorismo no se puede ganar a costa de las
vidas de inocentes.
Por otra parte, la Loya Jirga anunció este lunes, luego de tres
semanas de intensos debates, que sus 502 integrantes se pusieron de acuerdo
sobre un proyecto de nueva Constitución.
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