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Globalizacion: ¿Culpable o inocente?
Por Gustavo Capdevila
Ginebra, 21 de febrero (IPS)-- Una de las definiciones más
provocativas de la globalización es la del ex secretario de Estado
estadounidense Henry Kissinger, quien sostuvo que en realidad es
otro nombre para el papel dominante de Estados Unidos.
De ese tenor y a veces igualmente irritantes son muchas opiniones escuchadas
en los últimos años, que ubicaron al fenómeno entre
los temas debatidos con mayor ardor en la agenda política de actualidad,
reconoció la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La presidenta de Finlandia, Tarja Halonen, identificó los dos tipos
de pareceres más extendidos en la materia.
Unos ven a la globalización como una fuerza irresistible y provechosa
para repartir la prosperidad económica entre los pueblos del mundo.
Para otros, es el origen de todas las calamidades contemporáneas,
resumió.
Halonen y el presidente de Tanzania, Benjamin William Mkapa, comparten
la presidencia de la Comisión Mundial sobre la Dimensión
Social de la Globalización, creada hace dos años por la
OIT con la misión de transformar la apasionada polémica
en un diálogo.
Con los dos Jefes de Estado han colaborado otros 19 miembros de la comisión,
procedentes de distintas partes del mundo y de ámbitos diversos,
entre ellos gobiernos, partidos, parlamentos, empresas nacionales y transnacionales,
sindicatos, universidades y grupos de la sociedad civil.
La labor de esa comisión, que esta semana ha llegado a su fin,
abarcó también la elaboración de propuestas sobre
las condiciones necesarias para que los beneficios de la globalización
puedan alcanzar a un número mayor de personas.
Por esos contenidos, que incluyen un diagnóstico del aspecto humano
de los efectos de la globalización y un esbozo de políticas
que se consideran respuestas adecuadas, la aparición del dictamen
de la comisión ha despertado expectativa internacional.
La presentación del documento, denominado Por una globalización
justa; crear oportunidades para todos, se efectuará este
martes en Londres, con participación de los dos copresidentes de
la comisión y del director general de la OIT, el chileno Juan Somavía.
El texto del documento, mantenido por la OIT en la mayor reserva, será
distribuido en los tres idiomas de trabajo de la Organización de
las Naciones Unidas (ONU): español, francés e inglés.
Un resumen del informe se divulgará de manera simultánea
en las otras tres lenguas oficiales del foro mundial: árabe, chino
y ruso.
Mpaka adelantó esta semana, en medios de prensa africanos, que
el informe se ocupa de percepciones y de hechos.
El trabajo trata de identificar formas innovativas que permitan otorgar
coherencia, sustentabilidad y refuerzo mutuo a los objetivos económicos,
sociales y ambientales de la globalización, dijo el presidente
tanzanio.
A su vez, Halonen anticipó en noviembre algunos aspectos de la
visión de los miembros de la comisión, quienes sostienen
en principio que el rumbo actual de la globalización debe
cambiar.
Ese reclamo de la comisión se funda en la comprobación de
que la presente situación (de la globalización) no
es ética, ni es políticamente factible mantenerla.
Muy pocos comparten sus beneficios, y son demasiados los que carecen de
voz en su diseño y de influencia sobre su trayectoria, explicó
la presidenta de Finlandia.
Los miembros de la comisión aspiran a convertir la globalización
en una fuerza para acrecentar la libertad y el bienestar de hombres y
mujeres, y para aportar democracia y desarrollo a las comunidades, explicó.
De las precisiones de los dos copresidentes y de comentarios de otros
miembros de la comisión se desprende que el documento de la OIT
asume la posición de un sector mayoritario que considera irreversible
el fenómeno.
El texto, que constituye la primera contribución de un organismo
independiente internacional al estudio de la globalización, contiene
sin embargo propuestas para mejorar el polémico proceso.
La comisión ha estado integrada también por el economista
Giuliano Amato, ex primer ministro de Italia; la académica brasileña
Ruth Cardoso, dirigente de asociaciones de lucha contra la pobreza, y
la economista y parlamentaria egipcia Heba Handoussa.
Otros participantes fueron la abogada Eveline Herfkens, ex ministra de
Desarrollo de Holanda, la asesora financiera Ann McLaughlin Korologos,
ex secretaria (ministra) de Trabajo de Estados Unidos, y el economista
Lu Mai, secretario de la Fundación China de Investigaciones para
el Desarrollo.
La diplomática rusa Valentina Matvienko, actual gobernadora de
San Petesburgo, el economista indio Deepak Nayyar, vicerrector de la Universidad
de Nueva Delhi, y el empresario japonés Taizo Nishimuro, presidente
del consejo de administración de Toshiba Corporation, formaron
parte del grupo.
Otro empresario, el francés Francois Perigot, presidente de la
Organización Internacional de Empleadores; un político tailandés,
Surin Pitsuwan, ex ministro de Asuntos Exteriores, un ex presidente de
Uruguay, Julio Sanguinetti, y el economista peruano Hernando de Soto,
presidente del Instituto para la Libertad y la Democracia de Lima, fueron
miembros de la comisión.
Junto con ellos trabajaron el economista estadounidense Joseph Stiglitz,
Premio Nobel de Economía 2001; el sindicalista estadounidense John
Sweeney, líder de la Federación Estadounidense del Trabajo-Congreso
de Organizaciones Industriales (más conocida por sus siglas en
inglés, AFL-CIO), la mayor central sindical de su país,
y la activista indígena filipina Victoria Tauli-Corpuz, directora
de la Fundación Tebtebba.
La lista se completa con la escritora maliense Aminata Traore, una de
las organizadoras del primer Foro Social Africano, el dirigente obrero
Zwelinzima Vavi, secretario general del Congreso de Sindicatos de Sudáfrica,
y el científico y legislador alemán Ernst Ulrich von Weizsaecker,
presidente de la comisión del Bundestag (parlamento de Alemania)
sobre la globalización de la economía mundial.
Israel alimenta tráfico de órganos
humanos
Por Mario Osava
Rio de Janeiro, Brasil, 21 de febrero (IPS) Al menos 30
ciudadanos de Brasil vendieron sus riñones a una red de traficantes
de órganos que hacía transplantes en Sudáfrica y
tenía en Israel su principal fuente de financiación.
Esta es una de las conclusiones de la Comisión Parlamentaria de
Investigación (CPI) del nororiental estado brasileño de
Pernambuco, que inició sus trabajos en diciembre y ayudó
a revelar casos concretos del esquema criminal junto con la justicia y
la policía federal.
Dos ciudadanos israelíes, Gedalya Tauber y Eliezer Ramon, y seis
brasileños están detenidos en Recife, capital de Pernambuco,
acusados de ser integrantes activos del grupo que reclutaba a vendedores
de riñones, informó a IPS el legislador Raimundo Pimentel,
presidente de la CPI.
Los aspirantes a vender sus órganos eran llevados a la ciudad sudafricana
de Durban, donde las operaciones de transplante se efectuaban en el hospital
Saint Augustine. Los receptores eran principalmente israelíes que
reciben de sus seguros de salud entre 70.000 y 80.000 dólares para
cirujías en el exterior, en caso de necesidad.
Los brasileños, reclutados en barrios pobres de Recife, empezaron
por recibir 10.000 dólares por cada riñon, pero la gran
oferta hizo bajar el precio a 3.000 dólares, según Pimentel,
médico cirujano y diputado de la Asamblea Legislativa de Pernambuco.
Las informaciones obtenidas por la CPI indican que esa red también
comprendía a donantes rusos y rumanos y benefició
a enfermos renales de Estados Unidos e Irán, además de israelíes.
En Brasil el comercio de órganos es un delito punido con hasta
ocho años de prisión, por una ley aprobada en 1997. En caso
de muerte de quien vende su órgano, la pena puede elevarse a 20
años. Incluso quien oferta puede ser encarcelado por tres a ocho
años.
La donación de órganos es voluntaria y los aspirantes a
recibirlos se inscriben en una lista de espera, cumpliendo criterios de
urgencia y compatibilidad, lo cual evita que exista un mercado en el que
sólo los más ricos serían beneficiados.
Tauber, un policía jubilado israelí, confesó ante
los diputados haber iniciado la búsqueda de donantes
en Recife casi dos años atrás, atendiendo el pedido de un
compatriota que promueve transplantes fuera de Israel.
Un capitán retirado de la Policía Militar de Pernambuco,
Ivan Bonifacio da Silva, uno de los brasileños detenidos, fue su
primer socio en la red. Ambos se conocieron en un curso para policías
en Estados Unidos y también crearon una empresa en Holanda, supuestamente
para el comercio de armas y entrenamiento de empresas privadas de seguridad.
Tauber declaró que no imaginaba estar cometiendo un delito, ya
que se trataba de una operación legal relacionada con el gobierno
de su país y, además, constituía un doble beneficio:
salvaba la vida de enfermos crónicos y ofrecía un ingreso
para gente muy pobre, que muere de hambre.
La embajada de Israel emitió una nota el martes negando la participación
de su gobierno en el comercio ilegal de órganos. Pero admitió
que sus ciudadanos, en casos de emergencia, pueden hacer transplantes
fuera del país, de manera legal, cumpliendo las normas internacionales,
y con apoyo financiero de su seguro médico.
La postura israelí es por lo menos antiética,
calificó Pimentel, pues el tráfico sólo se hace posible
en forma masiva si cuenta con una fuente importante de recursos, en este
caso el sistema de salud de Israel.
La experta estadounidense Nancy Scheper-Hughes, que dirige el proyecto
Organs Watch de la Universidad de Berkeley, en California, prestó
un testimonio a la CPI de Pernambuco, señalando que la red internacional
de tráfico de órganos empezó hace 12 años,
impulsada por el cirujano Zacki Shapira, ex director de un hospital en
Tel-Aviv.
Más de 300 transplantes de riñones fueron hechos por Shapira,
a veces acompañando pacientes a otros países, como Turquía.
Los receptores son muy ricos o cuentan con buenos seguros médicos
y los donantes son personas muy pobres de Europa oriental,
Filipinas y otros países en desarrollo, aseveró Scheper-Hughes,
cuya especialidad es la antropología médica.
Según relató Pimentel a IPS, la investigadora dijo haber
observado en Israel un extendido convencimiento de que ese comercio salva
vidas y ayuda a los pobres.
La Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Trasnacional, que se refiere a la prevención, represión
y sanción de la trata de seres humanos, incluye en su definición
de la explotación humana la extirpación de órganos.
También la Organización Mundial de la Salud condenó
la práctica de venta de partes del cuerpo humano, prohibió
la publicidad de órganos a cambio de un precio y estableció
el principio de igualdad respecto de las donaciones.
La venta de órganos es ilegal en buena parte del mundo. Pero
las sanciones en un país pueden estimular el tráfico en
un país vecino. Los pacientes ricos están dispuestos a viajar
largas distancias para obtener un transplante, afirma un artículo
de Scheper-Hughes titulado El nuevo canibalismo.
El pago por órganos y tejidos para donación y transplante
debe estar prohibido. El incentivo económico compromete el carácter
voluntario de la decisión y la base altruista de la donación
de órganos y tejidos, afirma una resolución de la
Asociación Médica Mundial, de noviembre de 2000.
Los órganos que se sospeche hayan sido obtenidos a través
de una transacción comercial no se deben aceptar para un trasplante,
añade el documento.
Además de desmantelar la mafia en Pernambuco, las investigaciones
de la CPI, la policía y la justicia revelaron las condiciones necesarias
al tráfico masivo de órganos. Los recursos de Israel fueron
el factor determinante para operar la red, sostuvo Pimentel.
Sin embargo, en su opinión, no tienen sentido los rumores que aterrorizan
a muchas comunidades desde hace algunos años, sobre un tráfico
generalizado y sobre niñas o niños secuestrados que aparecen
pocos días después sin un riñón u otro órgano.
El tráfico de órganos exige muchos recursos financieros
y técnicos, por los problemas de compatibilidad entre donante y
receptor, y las cirujías no se hacen en cualquier hospital, argumentó.
Según informaciones que maneja la CPI, algunas cirujías
practicadas en Durban costaron 200.000 dólares. Un paciente que
gasta tanto no aceptaría un transplante sin excelentes condiciones
y un éxito prácticamente seguro, concluyó el cirujano
y diputado.
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