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Batalla sin fin
Por Mario Osava
Rio De Jaeneirio, mar (IPS) -- El cultivo de soja transgénica
es perjudicial para la salud, el ambiente y la propia agricultura según
el Instituto Brasileño de Defensa del Consumidor (Idec), pero la
verdad es todo lo contrario según la transnacional Monsanto, productora
de esa variedad vegetal.
Monsanto, con sede en Estados Unidos y dueña de la patente de la
modificación genética que llegó a dominar el cultivo
mundial de soja en menos de una década, afronta en Brasil una obstinada
resistencia de ambientalistas y otros sectores, incluyendo parte del gobierno,
pero insiste en la defensa de su soja Roundup Ready (RR, Lista para el
Roundup en inglés).
La RR es, como su nombre lo indica, resistente al Roundup, un herbicida
de muy amplio espectro desarrollado por la propia Monsanto, cuyo principio
activo es el glifosato y que puede ser masivamente en las áreas
sembradas con la soja de esa compañía, reduciendo otros
cuidados y gastos en mano de obra.
Pero uno de los resultados es que aumenta de 50 a 100 veces los
residuos de glifosato en los alimentos hechos de soja, lo que es
inaceptable para quienes buscan una alimentación saludable,
dijo a IPS Marilena Lazzarini, coordinadora general del Idec.
Ese aumento fue autorizado por las autoridades sanitarias brasileñas,
pero investigaciones mostraron que puede provocar daños genéticos
a células de sangre humana, además de tumores, alteraciones
en el aparato reproductor y lesiones en glándulas salivares y mucosa
estomacal, informó.
Según datos del Ministerio de Medio Ambiente, el consumo del dañino
glifosfato casi se triplicó de 1998 y 2001 en el sureño
estado de Río Grande do Sul, donde más se ha extendido el
cultivo de RR, destacó Lazzarini.
Pero el director de comunicación de Monsanto, Lucio Mocsányi,
dijo a IPS que el uso de glifosato en ese estado se incrementó
sobre todo en términos absolutos, debido a que la superficie sembrada
con soja se multiplicó por poco más de dos, al pasar de
4,8 millones de hectáreas en la siembra de 1996/97 a 9,8 millones
en la de 2003/2004.
El consumo de glifosfato por hectárea sólo creció
10,4 por ciento de la siembra de 1998/1999 a la de 2002/2003, según
un estudio de la consultora Kleffmann, y ese incremento fue acompañado
por un descenso de 42,2 por ciento del uso de herbicidas selectivos, de
modo que disminuyeron tanto el total de agrotóxicos empleados como
el costo de aplicarlos, arguyó.
Sobre el riesgo sanitario, Mocsányi afirmó que la baja toxicidad
del glifosato para los seres humanos fue comprobada mediante numerosos
análisis en varios países.
Además, la Agencia Brasileña de Vigilancia Sanitaria fijó
en diez partes por millón el máximo permitido de residuos
de glifosfato en alimentos elaborados a partir de soja, la mitad del máximo
permitido en Estados Unidos y establecido por la Organización de
Naciones Unidas para Agricultura y Alimentación (más conocida
por sus siglas en inglés, FAO), alegó.
El Idec y Monsanto libran una batalla en varios campos simultáneos,
rodeada por la polémica sin fin a la vista sobre los transgénicos
en Brasil.
El organismo estatal ganó en los tribunales, en una acción
conjunta con la organización no gubernamental ambientalista Greenpeace,
al lograr en 1999 la prohibición de la siembra de RR en Brasil
sin el estudio previo de impacto ambiental exigido por la Constitución.
Ganó también según el Instituto Brasileño
de Opinión Pública, que registró en una encuesta
realizada en diciembre 73 por ciento de respuestas contrarias a la desregulación
del cultivo de transgénicos, hasta que se compruebe que es seguro
para la salud humana y el ambiente.
Pero el Idec perdió en la práctica. La RR entró a
Brasil por el sur, con semillas contrabandeadas desde Argentina, y se
ha diseminado a tal punto que, según cálculos de expertos,
es más de 80 por ciento del total de la soja cultivada en Río
Grande del Sur.
El gobierno cedió ante el hecho consumado el año pasado,
al autorizar la cosecha y comercialización de los granos sembrados
en forma ilegal. La excepción se prorrogó para este año,
al agregarse un permiso para la siembra de las semillas acumuladas en
manos de los agricultores.
En un intento por regular definitivamente la cuestión, el Poder
Ejecutivo propuso en octubre un proyecto de ley, ya aprobado en la Cámara
de Diputados en una versión que agradó a los ambientalistas,
pero puede ser modificada en el Senado.
Tanto Monsanto como el Idec basan sus argumentos contrapuestos en numerosos
estudios, y en distintas interpretaciones de algunos datos de la realidad.
Según la transnacional, por ejemplo, las ventajas de la soja transgénica
se comprueban por la fuerte preferencia de los agricultores.
Según cálculos del Servicio Internacional para Adquisición
de Aplicaciones en Agrobiotecnología, ya es transgénica
55 por ciento de la producción mundial de soja. Estados Unidos
y Argentina concentran 84 por ciento de los 67,7 millones de hectáreas
sembradas con variedades genéticamente modificadas.
Pero Lazzarini sostuvo que se trata de un mal negocio de los
agricultores, basados en una visión inmediatista y
de corto plazo, que no considera los riesgos para el consumidor.
Dentro de tres o cuatro años afrontarán la necesidad
de usar más herbicida y pagar los derechos de patente a la Monsanto,
pronosticó.
Hay evidencias de que varias hierbas están adquiriendo resistencia
al glifosato, lo que exigirá mas agrotóxicos en el
futuro, agravando daños ambientales y riesgos de salud, explicó
la coordinadora general del Idec.
Además, el glifosfato es extremadamente persistente,
con un promedio de 100 días según la Agencia de Protección
Ambiental de Estados Unidos, y por eso contamina los ríos, sostuvo.
Mocsányi asegura todo lo contrario, que el glifosato se degrada
naturalmente en el suelo después de la aplicación, evitando
contaminar las napas freáticas, y por eso está autorizado
para jardines en Estados Unidos y otros países, y también
en la reserva ambiental ecuatoriana de Galápagos y en las ruinas
de Pompeya, al sur de Italia.
No hay riesgo ambiental de contaminación genética porque
la soja no tiene parientes silvestres en Brasil, y además
es una planta que se reproduce por autopolinización, lo que hace
casi imposible la transferencia de genes, argumentó el director
de comunicación de Monsanto.
Sin embargo, Lazzarini adujo que en zonas en que se usa glifosato se ha
constatado reducción de la población de insectos benéficos,
pájaros y pequeños mamíferos, porque ese herbicida
destruye la vegetación que les sirve de alimento y abrigo, y experimentos
revelaron aumento de la vulnerabilidad de plantas a enfermedades y bajo
crecimiento de bacterias fijadoras de nitrógeno.
Para la Monsanto, muy por el contrario, el ambiente se beneficia por el
menor uso de otros herbicidas asociado con el cultivo transgénico,
y por el hecho de que el glifosato facilita la siembra directa,
práctica ecológica que no revuelve el suelo y lo deja cubierto
de los restos de la siembra anterior.
Cuando el feminismo conviene al gobierno
Por Gustavo González
Santiago, mar (IPS) - El gobierno de Chile inició esta
semana la campaña de conmemoración del Día Internacional
de la Mujer, una fecha que este año adquiere connotaciones especiales
por la consolidación de dos ministras como potenciales candidatas
a la presidencia del oficialismo.
¿Y por qué no? Chile necesita fuerza de mujer,
es el lema escogido para la celebración del 8 de marzo bajo protestas
de la oposición derechista, que lo consideró una propaganda
solapada a favor de la ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear,
y la de Defensa, Michelle Bachelet.
Ambas encabezan en encuestas sobre intención de voto entre los
posibles candidatos de la centroizquierdista Concertación por la
Democracia para las elecciones presidenciales de diciembre de 2005, donde
se elegirá al sucesor o sucesora del actual mandatario, el socialista
moderado Ricardo Lagos.
Según las tendencias que registran las encuestas, Bachelet, del
Partido Socialista (PS), sería la más probable rival de
Joaquín Lavín, alcalde del municipio de Santiago-Centro
e indiscutido candidato presidencial de la derechista Alianza por Chile.
La canciller Alvear, de la Democracia Cristiana (DC), está en los
sondeos de opinión a escasa distancia de Bachelet. Ambas son superadas
por Lavín, pero la suma de sus probables votaciones supera la adhesión
al líder de la derecha, bajo el supuesto de que la coalición
gobernante levantará una candidatura única, como lo ha hecho
desde 1989.
La Concertación por la Democracia, conformada por la DC, el PS,
el Partido Por la Democracia y el Partido Radical Socialdemócrata,
gobierna Chile desde el restablecimiento de la democracia, en marzo de
1990, cuando terminaron casi 17 años de la dictadura del general
Augusto Pinochet, iniciada en 1973.
La presencia de dos potenciales candidatas presidenciales es una
expresión del desarrollo de la participación de las mujeres
en la vida social, dijo a IPS el diputado socialista Carlos Montes,
quien consideró bien probable que en marzo de 2006
Lagos traspase el cargo a Bachelet o Alvear.
Las candidaturas presidenciales femeninas no son nuevas en Chile. La comunista
Gladys Marín y la ecologista Sara Larraín compitieron en
diciembre de 1999 en la primera vuelta de la elección presidencial,
que se definió en enero de 2000 cuando Lagos derrotó a Lavín.
Pero las postulaciones de Marín y Larraín tuvieron mucho
de testimoniales, mientras que la irrupción femenina de ahora se
concentra en dos mujeres con reales posibilidades de triunfo.
Para José Ortiz, secretario general de la Central Unitaria de Trabajadores
(CUT), la mayor matriz sindical del país, se trata de un hecho
histórico. Hace unos 50 años, la mujer ni siquiera
tenía derecho a voto, señaló a IPS.
El sufragio femenino fue instituido en Chile en 1949.
El Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), instancia con rango ministerial,
se abstuvo de incluir los rostros de Bachelet y Alvear en los afiches
y pancartas de la campaña de promoción del 8 de marzo, lanzada
el día 1.
En esa campaña aparecen imágenes de mujeres que realizan
actividades tradicionalmente consideradas masculinas, como una futbolista,
una carabinera (policía) de la guardia del palacio presidencial
de La Moneda, y una conductora del Metro (tren subterráneo), entre
otras, además de Juanita Parra, baterista del grupo musical Los
Jaivas.
La ministra del Sernam, Cecilia Pérez, negó que el lema
de la campaña sea publicidad encubierta para Bachelet y Alvear,
y aseguró que el objetivo es abrir una reflexión,
un debate y, sobre todo, que se haga visible el aporte de la mujer chilena
al desarrollo del país.
Pero el diputado Julio Dittborn, de la Unión Demócrata Independiente
(UDI), el partido de Lavín, opina que se trata de un abuso
de autoridad y una utilización política
para beneficiar las candidaturas de las ministras.
El Poder Ejecutivo aprovecha el Día Internacional de la Mujer para
hacer propaganda subliminal en beneficio de Alvear y Bachelet,
sostuvo Sebastián Piñera, presidente del Partido Renovación
Nacional, socio de la UDI en la Alianza por Chile.
Pérez desestimó esas acusaciones, y alegó que la
sobrerreacción de la derecha está levantando
un debate absolutamente artificial.
Que tengamos precandidatas mujeres es maravilloso, pero
no es el sentido del Día Internacional de la Mujer, dijo
a IPS el diputado Rodolfo Seguel, de la DC, quien señaló
que hay otros países que tienen presidentas mujeres (sic)
y que han tenido presidentas mujeres.
Ortiz apuntó que, en la perspectiva de la CUT, este 8 de marzo
hay que levantar con mucha más fuerza (la demanda de) el
fin de todos los tipos de discriminación.
Es necesario terminar con la discriminación salarial y la
discriminación que la sociedad misma tiene sobre la mujer, y eso
no se resuelve con que tengamos precandidatas presidenciales,
arguyó.
La presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos-Desaparecidos,
Lorena Pizarro, señaló a IPS que la relevancia de este 8
de marzo no está sólo en las figuras de Alvear y Bachelet.
Para nosotras es importante destacar la lucha de la mujer chilena
a lo largo de la historia. En los años de la dictadura (de Pinochet)
fueron las mujeres las que salieron a la calle y se enfrentaron cara a
cara a la represión, sentenció.
Según Tatiana Rojas, del Frente de Mujeres del opositor Partido
Comunista, este año el 8 de marzo tiene una significación
especial, pero no porque haya dos precandidatas, sino porque
Chile ha perdido soberanía con la firma de tratados de libre comercio,
y uno de los sectores más afectados con estos tratados somos las
mujeres.
El tratado de ese tipo con Estados Unidos, en vigencia desde este año,
está unido con la flexibilización laboral y otras medidas,
como reformas del régimen de licencias por maternidad, que menoscaban
conquistas de las mujeres, adujo.
Todas las mujeres del país estaríamos felices con
que cualquier mujer gobernara, y sobre todo una de las dos candidatas
que están destacadas ahora, porque las dos son excelentes,
dijo a IPS Rosa Callejas, una secretaria administrativa de 33 años.
Gladys Aguilar, un ama de casa de 50 años, comentó a IPS
que el hecho de tener dos estupendas precandidatas da
la oportunidad de que todas las mujeres sepan de este cambio que se está
produciendo en Chile.
Para Antonio Cerda, de 37 años y operador turístico, la
mujer fue siempre valorada, pero no reconocida. Ahora se está abriendo
camino, creo que va bien, y pienso que muy pronto ¿por qué
no? vamos a tener una presidenta en Chile.
Yo no estaría tan seguro de que esas precandidaturas
[las de Bachelet y Alvear] lleguen a buen puerto, dijo en cambio
a IPS el empleado bancario Cristián González, de 35 años.
No diría que Chile es un país machista, ya que respecto
de ello se ha avanzado mucho, pero sí diría muy tradicionalista,
donde no se elegiría a una mujer como presidente de la República.
Cuando uno escucha otra cosa, son solo frases políticamente correctas,
afirmó.
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