No. 272, Apr. 1 - 7, 2004

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Una silla vacía en la Caricom

Triunfos de izquierda no
constituyen un viraje

 







Una silla vacía en la Caricom

Por Peter Richards

Puerto Espana, 26 mar. (IPS) -- Haití continuó concentrando la atención de la Comunidad del Caribe (Caricom), a pesar de que su lugar estuvo vacío en la cumbre de dos días celebrada en San Cristóbal y Nevis.

Los líderes de la región insistieron en la reunión concluida este viernes en que no habrá una solución duradera par la crisis en la ex colonia francesa sin la participación del bloque, del cual Haití es uno de sus 15 miembros.

El presidente saliente de la Caricom, el primer ministro jamaiquino Percival J. Patterson, dijo a sus pares que cualquier intento de reconstruir la democracia en Haití será infructuoso si la organización no se involucra.

“Seremos pequeños en tamaño, no tenemos, por cierto, poder militar, pero nuestra influencia en el hemisferio no puede ser subestimada”, sostuvo Patterson.

“No creo que haya una solución duradera y permanente a los problemas de Haití a menos que la Caricom esté involucrada y que se le permita hacer una contribución significativa”, agregó.

El experto Vaughan Lewis, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Indias Occidentales, manifestó, en coincidencia con Patterson, que la Caricom debe “comprometerse” con Estados Unidos, pero para asegurarse de que el problema se “multilateralice”.

“La clave del asunto es asegurarnos de que la cuestión haitiana se internacionalice y multilateralice rápidamente, y que se le confiera a la Organización de las Naciones Unidas algún grado de autoridad para afrontar la situación en el largo plazo”, dijo Lewis a IPS.

El ex presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide se encuentra en Jamaica, luego de dos semanas en República Centroafricana tras su salida de Haití, el 29 de febrero.

El ex gobernante asegura haber sido depuesto y secuestrado por tropas estadounidenses que le obligaron a firmar una carta de renuncia, mientras milicias insurgentes avanzaban sobre Puerto Príncipe luego de semanas de violencia en el interior del país.

Pero Washington ha replicado con insistencia en que el líder del partido Lavalas decidió marcharse luego de saber que su seguridad no estaba garantizada.

La Caricom solicitó a la comunidad internacional una investigación independiente sobre las circunstancias que rodearon la caída de Aristide

El primer ministro interino haitiano Gerard Latortue anunció semanas atrás la suspensión de vínculos diplomáticos con Jamaica y la reconsideración de su relación con la Caricom, de la cual es uno de sus 15 miembros.

“Los países del Caribe deben reconocer que tienen un papel autónomo que jugar. Debemos negociar, aun cuando no nos sintamos cómodos con la contraparte”, afirmó Lewis.

Bahamas ya anunció que será necesario tender un vínculo de trabajo con el nuevo gobierno haitiano, dada la gran cantidad de inmigrantes ilegales de ese origen en el país, dijo el primer ministro Perry Christie.

Observadores políticos indicaron que Estados Unidos ha presionado a los países caribeños para que reconozcan al nuevo gobierno haitiano. Pero el canciller jamaiquino K. D. Knight negó que Washington haya exigido la expulsión de Aristide.

Knight dijo a la prensa de Jamaica el viernes que dialogó en las últimas horas con el secretario de Estado (canciller) estadounidense Colin Powell y que el problema haitiano no figuró en la agenda.

Las relaciones entre la Caricom y Estados Unidos han estado sometidas a tensión en los últimos meses, en especial por el rechazo del bloque a la invasión de Iraq lanzada el 20 de marzo de 2003.

El primer ministro Latortue no fue invitado a la cumbre en San Cristóbal y Nevis luego de que se negó a retractarse de sus cuestionamientos a la Caricom y a Jamaica luego de que Aristide regresó a la región.

San Cristóbal y Nevis indicó antes de la cumbre que no se invitó a Latortue porque el funcionario “no aclaró de manera aceptable sus declaraciones sobre el congelamiento de las relaciones diplomáticas con Jamaica y posiblemente con la Caricom”.

Los líderes reiteraron su adhesión a los principios democráticos y endurecieron su posición hacia el gobierno interino de Haití luego de que Latortue compartió un escenario con líderes insurgentes, algunos de ellos acusados de violaciones de derechos humanos.

Los gobiernos del Caribe creen que el lugar de Haití en el bloque permanecerá vacante hasta que se celebren elecciones libres y justas, lo que, según Latortue, sucederá dentro de dos años.

Triunfos de izquierda no
constituyen un viraje

Por Julio Godoy

Paris, 29 mar. (IPS) -- La aplastante victoria de la coalición de izquierda en los comicios regionales en Francia confirma un creciente descontento en Europa con las políticas de derecha, aunque aún no puede hablarse de una tendencia electoral consolidada.

Liderada por el Partido Socialista (PSF), la izquierda francesa ganó las elecciones en 21 de las 22 regiones, y obtuvo entre 49 y 50 por ciento de los votos emitidos en todo el país.

Mientras, la gobernante y derechista Unión para un Movimiento Popular (UMP) y su aliada Unión Democrática Francesa se quedaron con 37 por ciento de los sufragios.

En las últimas elecciones locales, de 1998, la derecha había ganado en 14 regiones.

El domingo sólo se eligieron gobiernos locales, pero los analistas coinciden en que esta victoria de la izquierda fue de todas formas una dura bofetada al presidente Jasques Chirac y al primer ministro Jean Pierre Raffarin.

“El resultado electoral es un claro rechazo a Jacques Chirac”, escribió Serge July, director del diario Liberation.

El analista Robert Schneider fue un poco más allá en un comentario publicado en el semanario Le Nouvel Observateur.

“Las políticas que este gobierno derechista ha puesto en práctica por dos años son obra personal de Chirac, y por eso él es el gran responsable de esta derrota”, señaló.

Los votantes en verdad castigaron a Chirac: cada uno de sus 19 ex ministros candidatos a cargos regionales fueron derrotados el domingo, y la izquierda ganó en regiones consideradas tradicionalmente baluartes de la derecha.

En la central región de Pays de la Loire, el ministro de Asuntos Sociales, Francois Fillon, principal impulsor de la privatización del sistema de pensiones y de una serie de recortes de beneficios a los desempleados, perdió ante un candidato izquierdista.

La izquierda no había ganado nunca en esa región en los últimos 100 años.

En la sudoccidental región de Poitou Charentes, el candidato socialista Segolone Royal ganó con más de 50 por ciento de los votos. Hasta hace dos años, esta región era gobernada por Raffarin.

“Este es un claro llamado popular a que se ponga fin a un sistema injusto que sólo aumenta la pobreza. El pueblo está en contra de que se desmantele el estado de bienestar, y quiere servicios públicos eficientes”, dijo Royal tras la votación.

Analistas destacan el impacto positivo que tuvo para la izquierda francesa la victoria del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en las elecciones españolas del 14 de marzo.

La campaña electoral de Royal fue llamada popularmente “la Zapatera”, en referencia al presidente electo español José Luis Rodríguez Zapatero.

El presidente de la UMP, Alain Jupppé, admitió que la derrota en las urnas se debió en especial al descontento popular con las políticas del gobierno, pero sostuvo que ahora las reformas no deben detenerse.

“Sin duda tenemos que informar mejor a nuestro pueblo sobre nuestras acciones. Tenemos que explicar mejor las reformas que tenemos en marcha”, señaló.

Juppé, firme defensor de la economía de libre mercado, repite así los argumentos de la coalición gobernante en Alemania, formada por el Partido Social Demócrata (SPD) y Los Verdes.

“No hay marcha atrás para las reformas. Lo que tenemos que hacer es explicar mejor los objetivos de nuestras políticas”, dijo semanas atrás Franz Muentefering, quien reemplazó al canciller (jefe de gobierno) Gerhard Schroeder en la presidencia del SPD.

No es coincidencia que Juppé en Francia y Muentefering en Alemania usen el mismo lenguaje para contestar al mensaje de las urnas.

La coalición derechista francesa y la socialdemócrata-verde alemana tienen programas muy similares, con privatizaciones del sistema de pensiones y de la salud, severos recortes de la ayuda del Estado a los desempleados, reducciones de impuestos a las empresas y a las clases altas y leyes de flexibilización laboral.

En el plano económico, Alemania y Francia sufrieron una recesión el año pasado con un aumento del desempleo.

Según parece, el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, podría ser el próximo jefe de gobierno de derecha que pierda una elección en Europa, luego de la derrota este mes del presidente español José María Aznar.

No obstante, el viraje de Europa hacia la izquierda todavía es lento y sufre algún revés.

Poco antes del triunfo del PSOE en España, el partido socialista griego PASOK perdió las elecciones parlamentarias tras 10 años de gobierno y a pesar de varios logros económicos y sociales.

En Francia, el PSF y sus aliados ofrecen una posibilidad real de cambio para los comicios de 2007, pero en Alemania no hay una buena perspectiva para la izquierda. Según las últimas encuestas, la derechista Unión Demócrata Cristiana corre con larga ventaja para ganar las elecciones de 2006.

En otros países con una gran tradición socialista o socialdemócrata como Austria, Dinamarca y Holanda, los partidos de izquierda perdieron muchos cargos de gobierno ante la derecha, e incluso ante coaliciones ultraderechistas. Lo mismo ocurrió en Italia y Portugal.

En Gran Bretaña tampoco hay grandes alternativas a la derecha. El Partido Laborista del primer ministro Tony Blair poco difiere del gobierno conservador de Margaret Thatcher (1979-1990).