No. 278, May 13 - 19, 2004

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Red de explotación sexual para
soldados de OTAN y ONU

El chavismo crece en los fogones

 













Red de explotación sexual para soldados de OTAN y ONU

Por Stefania Bianchi

Bruselas, Belgia, 10 may (IPS) — La organización humanitaria Amnistía Internacional exhortó a la Unión Europea (UE) a brindar más apoyo legal y financiero a la lucha contra el tráfico de mujeres en la meridional provincia serbia de Kosovo, donde las fuerzas internacionales de paz aportan clientes a los proxenetas.

Amnistía pidió a la UE que se asegure de que las mujeres y niñas estén protegidas de acuerdo con los compromisos del bloque europeo en materia de manejo de crisis humanitarias y de mantenimiento de la paz en la provincia, hoy administrada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El llamado fue realizado este lunes, en ocasión de la divulgación del informe “¿Así que yo tengo derechos? Protección de los derechos humanos de mujeres y niñas traficadas para la prostitución forzada en Kosovo”.

El estudio indica que mujeres y niñas sufren numerosos abusos, entre ellos “secuestro, privación de libertad, negación de la libertad de movimiento y torturas y maltratos, incluidas amenazas psicológicas, golpizas y violación”.

La prostitución es ilegal en Kosovo, pero la provincia se ha convertido en uno de los principales lugares de destino para mujeres y niñas explotadas por redes internacionales de proxenetas, a raíz del despliegue desde julio de 1999 de una fuerza militar internacional de mantenimiento de la paz.

En la actualidad, hay más de 36.000 soldados de países de la UE desplegados en la provincia, como integrantes de la Fuerza de Kosovo (Kfor) que mantiene allí la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o de la Misión de las Naciones Unidas en Kosovo, cuya misión incluye tareas policiales.

Según el informe de Amnistía, de esas fuerzas internacionales proviene “20 por ciento de los usuarios de servicios (sexuales) de las mujeres y niñas traficadas”, y por lo tanto “una parte significativa de los ingresos de la industria” de explotación sexual.

“Es indignante que las personas enviadas a proteger a esas mujeres y niñas usen su posición para explotarlas, y se salgan con la suya”, comentó Amnistía.

Amnistía detectó que a las extranjeras explotadas, en su mayoría moldavas, búlgaras y ucranianas, se ha sumado una creciente cantidad de kosovares, muchas de ellas menores de 18 años.

De acuerdo con su informe, “con clientes que incluyen policías y soldados de fuerzas internacionales, las niñas y mujeres (sometidas a explotación sexual) a menudo están demasiado asustadas para intentar escapar, y las autoridades no cumplen con su deber de ayudarlas”.

Por otra parte, “mujeres y niñas son traficadas (para su explotación sexual) desde Kosovo a países de la UE, entre ellos Gran Bretaña, Holanda e Italia”, indicó en una declaración escrita el director de la oficina de Amnistía Internacional para la UE, Dick Oosting.

Otras organizaciones no gubernamentales también afirmaron que mujeres y niñas kosovares son llevadas a países de la UE para ser sexualmente explotadas.

Pristina, capital de Kosovo, cuenta con dos centenares de bares y burdeles donde se pueden contratar fácilmente servicios sexuales, según el informe de Amnistía. En 1999, eran apenas 18.

El estudio indica que fuera de fronteras de Kosovo, las mujeres procedentes de esa provincia son vendidas por precios que van de 60 a 4.100 dólares.

La prostitutas en Kosovo, que proceden mayoritariamente de Europa oriental, por lo general permanecen encerradas en habitaciones oscuras, mientras los proxenetas guardan sus pasaportes bajo llave. Muchísimas sufren desnutrición y se les niega acceso al tratamiento médico.

Según el informe, las fronteras de Kosovo con Albania, Macedonia y Serbia son permeables al tráfico de personas y otras actividades criminales, y los administradores de la provincia hacen poco contra los responsables de los abusos.

Muchas mujeres y niñas explotadas que lograron escapar o fueron rescatadas “por la policía, quedaron en una situación vulnerable a abusos de los propios integrantes de fuerzas de seguridad, del sistema de justicia penal o de otros organismos”, destacó Amnistía.

A varias de ellas, arrestadas y encarceladas por ejercicio de la prostitución, “se les negaron derechos básicos de las personas detenidas”, como el acceso a abogados defensores, sostuvo.

Los integrantes de la Kfor y el personal de la ONU asignado a Kosovo gozan de inmunidad penal salvo que se les retire mediante una orden expresa, pero eso ha ocurrido sólo dos veces desde 2002.

Amnistía demanda que la UE y sus Estados miembros se ocupen de las causas de fondo del negocio de explotación sexual en Kosovo, y protejan los derechos de las mujeres y niñas víctimas de proxenetas.

También alega que debe reconocerse el derecho de esas víctimas a indemnizaciones, y a la repatriación cuando corresponda.

“Dada la importancia estratégica de la UE en Kosovo, Amnistía Internacional pide a la UE que haga más, en materia financiera y legal, para ayudar a combatir la deplorable práctica del tráfico de mujeres y niñas, que ocurre ante la puerta” del bloque europeo, alegó Oosting.

“Se debe hacer más desde la UE para prevenir el tráfico y proteger a las víctimas”, sintetizó.

El chavismo crece en los fogones

Por Humberto Márquez

Caracas, Venezuela, may (IPS) — Cada mediodía, cinco voluntarias dirigidas por María Machado se afanan, a la puerta de su casita en el caraqueño barrio de La Vega, despachando 150 almuerzos gratuitos para niñas, niños y ancianos, muestra del más reciente programa de consolidación de redes sociales lanzado por el presidente Hugo Chávez.

El programa “Máxima protección” entrega una merienda Y un almuerzo balanceados seis veces por semana a las personas más necesitadas del barrio. El día de la sorpresiva visita de IPS, las asistentes de Machado distribuían raciones de “pabellón”, un plato típico que combina carne vacuna, frijoles negros, arroz y lonjas de banana.

¿Por qué entregar los alimentos cocinados? “Porque así nos aseguramos de que los comerán los más necesitados y no los van a vender”, contestó Machado, amén de que “ésta es una dieta balanceada, para varias semanas, por el personal del Instituto Nacional de Nutrición, y así la gente varía su alimentación”, señaló.

“Algunas veces, gente como uno no tiene gas o aceite para cocinar, y estas viandas resuelven al menos una comida”, comentó a IPS Sara, madre de dos niños y una de las beneficiarias.

Quienes acceden al nuevo programa son propuestos por grupos y activistas locales: un comité de tierras urbanas, el centro cultural, juvenil o deportivo, cooperativas, los organismos de la alcaldía y, sobre todo, quienes sostienen el programa de salud “Barrio adentro”.

“Barrio adentro” se ocupa de la medicina preventiva familiar con base en el trabajo de médicos cubanos que se han internado en vecindarios populares de Caracas y otras ciudades, viviendo con sus residentes, quienes tanto prestan una sala de su casa como consultorio como brindan hospedaje al profesional.

Rafael Mora, responsable en Caracas de los Mercados de Alimentos (Mercal), un plan de abastecimiento de zonas populares lanzado por Chávez un año atrás, dijo a IPS que en La Vega funcionarán 26 casas de alimentación como la que dirige Machado, de un total de 1.000 que se espera instalar en la capital, para atender a 150.000 personas.

La Vega, donde viven unas 100.000 personas, es un conjunto de casitas apiñadas al modo de una ciudad mediterránea -unas completamente consolidadas, otras inestables- en el sudoeste de esta capital de tres millones de habitantes.

Para abastecer las casas de alimentación como la que dirige Machado, Mercal utiliza su infraestructura de expendios de víveres, varios de ellos en La Vega.

Allí se vende una veintena de productos, como arroz, pasta, pollos o embutidos de Venezuela, manteca vegetal brasileña o fórmulas lácteas para infantes importadas de España.

Los expendios Mercal venden con descuentos de 20 a 40 por ciento respecto de los precios de los supermercados. Esta asistencia, sin embargo, ha sido devorada por la inflación en el rubro de alimentos, que el último año alcanzó 40 por ciento según el Banco Central.

Mora explicó que entre el expendio simple de alimentos y el plan de “Máxima protección” hay un programa intermedio, para vender productos a familias pobres a la mitad del precio que tiene el propio Mercal.

En Venezuela, con más de 25 millones de habitantes, “padece hambre 18 por ciento de la población (4,5 millones de personas), con una deficiencia promedio en la ingesta por persona de 200 calorías diarias”, ha señalado Elisa Panadés, representante local de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Maritza Landaeta, de la principal entidad venezolana de estudios sobre nutrición, Fundacredesa, pidió en un foro que se fortalezcan programas como Mercal, pues en este país “13 por ciento de los menores de dos años está desnutrido, así como una cuarta parte de los niños entre 2 y 14 años”.

Además del beneficio alimentario, el nuevo plan de comidas brinda oportunidad para hacer más densa la red de activismo social.

Machado, por ejemplo, vive en medio de un laberinto de pasadizos de menos de dos metros de ancho, en un área elevada y distante de la calle que permite el tránsito automotor.

“Pactamos con muchachos que a veces caen en la tentación de la droga para que carguen los bultos con víveres a cambio de comida, con la intención de incorporarlos a las tareas más sanas del barrio”, relató la activista.

El grupo de Machado aspira a recibir un pago por su labor cuando el programa se consolide, así como ahora percibe estipendios para gastos, pero sus integrantes entraron al plan con espíritu de voluntariado, subrayan.

“Creemos en el proceso que conduce Chávez. Es nuestro aliento espiritual y lo mejor que nos ha pasado”, dijo Machado.

Argenis Martínez, quien ha prestado su casa para que funcione un consultorio de Barrio Adentro, aseguró a IPS que “acá vienen opositores, simpatizantes de Chávez y gente que no está con nadie. Todos son atendidos. Estos son programas comunitarios y, si Chávez pierde el poder, quien lo reemplace tendrá que sostener estos planes”.

“En La Vega hay una tradición de lucha popular y de trabajo comunitario desde mucho antes de que llegara Chávez al poder”, en 1999, dijo a IPS otra activista, Haydée Romero. “Pero ahora la gente siente que hay un gobierno que entiende sus luchas y se ocupa de sus necesidades”, añadió.

Cuando un fugaz golpe de Estado depuso a Chávez durante dos días de abril de 2002, miles de habitantes de La Vega nutrieron la multitud que se agolpó frente al fuerte Tiuna, principal instalación militar de Caracas, para exigir a los uniformados que liberasen a su líder y lo restituyesen en el cargo.

“Organizamos hogares que cuidaban niños y enfermos de otras familias, para enviar a fuerte Tiuna a todos los hombres y mujeres que pudiéramos”, relató Romero.

“En las casas se cocinaban 100 o más arepas (bollo de maíz, el pan venezolano) para enviar a nuestra gente, para que resistieran, hasta que ganamos”, añadió.

“Los golpistas nos sorprendieron, pero eso no volverá a pasar”, aseguró. “Ahora estamos mucho más preparados”.