No. 279, May 20 - 26, 2004

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Colombia-Venezuela:
paramilitares (y varios cabos) sueltos

Trigo transgénico de Monsanto se repliega

 













Colombia-Venezuela: paramilitares (y varios cabos) sueltos

Por Humberto Márquez

Caracas, Venezuela, 13 may (IPS)— Centenares de paramilitares colombianos permanecen en Venezuela, mientras más de 100 fueron detenidos esta semana cuando se aprestaban a participar en un complot contra el presidente Hugo Chávez, señalan informes del gobierno que han dejado un reguero de interrogantes.

El ministro de Defensa, general Jorge García Carneiro, dijo este jueves que en Venezuela debe haber “unos 500 paramilitares” colombianos, sin ofrecer detalles sobre su ubicación ni aclarar si participarían todos de las actividades subversivas develadas a partir del domingo.

El general Melvin López, secretario del Consejo de Defensa de la Nación, aseveró que los paramilitares de derecha tienen células en siete de los 23 estados del país: algunos en la frontera con Colombia, varios en el centro y algunos en el oriente.

“Vienen permeando poco a poco, siempre diciendo que van a trabajar en la hacienda de algún venezolano, y se apertrecharon de armas, con la complicidad de algunas gobernaciones de estados, aprovechando la movilización de vacacionistas durante Semana Santa” a comienzos de abril, explicó López.

El oficial atribuyó a miembros de las derechistas e ilegales Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) la muerte, en diciembre, de siete efectivos de la Guardia Nacional de Venezuela en distintos incidentes en el fronterizo estado de Táchira, al sudoeste.

Políticos oficialistas venezolanos dan por válidas versiones según las cuales los paramilitares utilizan a Venezuela como campo de salida para sus despachos de droga.

Y la oficialista Federación Campesina Ezequiel Zamora culpa a sicarios colombianos de la muerte, en la frontera, de activistas de la organización y de defensores de los derechos humanos.

Cerca de 60 activistas agrarios o de derechos humanos han muerto en el occidente de Venezuela en los últimos cuatro años en el marco de conflictos con intereses ganaderos de esa zona del país, ha dicho el vicepresidente José Vicente Rangel.

Los ganaderos, cuyos gremios militan en la oposición política y empresarial al presidente Chávez, niegan siempre esa versión, y suscriben la de líderes colombianos, según los cuales Caracas es tolerante cuando los guerrilleros izquierdistas de Colombia cruzan la frontera en busca de refugio.

El general retirado Néstor González, quien participó en la intentona golpista contra Chávez de abril de 2002 luego de ser jefe militar en la frontera, recordó este jueves que “siempre advertimos que detrás de la guerrilla vendrían los paramilitares, y los tenemos aquí”.

En una entrevista con IPS en diciembre, el diputado colombiano Gustavo Petro, del izquierdista Polo Democrático Independiente, afirmó que la guerrilla izquierdista de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) cruzó la frontera para defenderse del Ejército durante los últimos 20 años, aunque nunca con intención de establecerse en forma permanente.

Pero la influencia de las FARC en la zona de Cúcuta (corazón de la producción de cocaína) y la frontera está en franca retirada, agregaba Petro.

“La guerrilla, que dominaba buena parte del espacio fronterizo (hasta inicios de los años 90), ha sido desplazada hacia ambos lados de la frontera y ha aumentado el dominio de los paramilitares”, dijo Petro.

Para comprender cómo la guerra civil colombiana de cuatro décadas se ha derramado a territorio venezolano “hay que mirar la realidad político-militar en el espacio fronterizo”, sugirió.

“En Colombia va creciendo el poder paramilitar, controlando básicamente el lavado de dólares y la exportación de cocaína a través de territorio venezolano”, sostuvo Petro.

“El contrabando de gasolina venezolana hacia Colombia es controlado completamente por el paramilitarismo. Eso establece unas organizaciones criminales muy bien articuladas a ambos lados de la frontera, que colaboran entre sí”, aseveró.

El domingo fueron detenidos 86 colombianos cuando salían en dos autobuses de una finca en las afueras de Caracas que pertenece a un opositor radical de origen cubano, Robert Alonso, cuyo paradero se desconoce. Vestían uniformes del ejército venezolano pero no llevaban armas, excepto un cabecilla provisto de una pistola.

Chávez dijo en un discurso solemne el miércoles que los irregulares capturados “son apenas la punta del iceberg de una invasión a Venezuela”.

Según el mandatario, los capturados integraban una primera fuerza de 130 hombres que se aprestaba a recibir armas para atacar, ese domingo, una base de la Guardia Nacional y el palacio de gobierno, buscando darle muerte y desatar un enfrentamiento entre fuerzas militares para desatar el caos.

Chávez atacó fuertemente al jefe del Comando Sur estadounidense, James Hill, “un general imperialista”, y al jefe del ejército colombiano, general Martín Carreño, “adversario de este gobierno y quien ha mentido descaradamente”, al tiempo que denunció un “eje Miami-Bogotá-Caracas” que estaría detrás de la incursión de los paramilitares.

Alonso es un venezolano de origen cubano que enlazaría grupos locales de oposición -encabezados por el magnate de medios de comunicación Gustavo Cisneros, según Chávez- con organizaciones de exiliados contrarios al presidente cubano Fidel Castro en la ciudad estadounidense de Miami.

La mayoría de los partidos y grupos de oposición en Venezuela, agrupados en la Coordinadora Democrática, acusaron a Chávez de “intentar arrastrar al país a un conflicto internacional”, se desmarcaron de la presencia de paramilitares y exigieron investigación e información transparente de los hechos.

Después del domingo fueron detenidos otros irregulares, entre ellos un grupo de 14 jóvenes hambrientos en una zona boscosa cerca de la finca de Alonso. Entre lágrimas, relataron a policías y reporteros que huían del grupo principal de colombianos, quienes los trajeron bajo engaño desde la frontera y los trataban como a sirvientes.

Algunos de los capturados hablaron brevemente ante las cámaras de televisión, con los rostros cubiertos, y dieron fechas distintas sobre su reclutamiento en la ciudad de Cúcuta (noreste colombiano) y sus alrededores, así como de las actividades que realizaban cerca de Caracas, desde hace varias semanas.

Reconocieron que se les daba unentrenamiento militar básico, y que quienes eran ex soldados del ejército colombiano enseñaban a otros a montar y desmontar un fusil.

La operación de captura y aborto del complot contra Chávez ha dejado un reguero de preguntas.

Por ejemplo: ¿Cómo fue posible que los paramilitares viajasen casi 1.000 kilómetros desde la frontera colombiana hasta Caracas sin ser detectados y sin que, posteriormente, se destituyera o investigara por ello a jefes de los cuerpos de seguridad?

Trece oficiales de la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea fueron arrestados o son investigados, dijo García Carneiro, pero algunos están retirados y varios de los activos no tenían cargos en la estructura de mandos.

¿Dónde están las armas de los paramilitares? El viceministro del Interior, coronel Carlos Vettiol, explicó este jueves que “las armas se las iban a entregar para el momento de la operación y estamos buscándolas. Los militares sabemos que cuando se va a lanzar una operación encubierta las armas se entregan de último”.

Aun así, la prensa en Venezuela se pregunta cómo es posible que paramilitares a los que se supone acostumbrados al fragor del conflicto colombiano y dispuestos a una operación en Caracas se dejen capturar desarmados y sin disparar un tiro.

Por añadidura, muchos de ellos portaban sus documentos de identidad, al punto de que el gobierno colombiano ha podido identificar a 54 y admitió que 28 prestaron servicio militar en Colombia.

El politólogo Alberto Garrido, autor de varios libros sobre Chávez, sostiene que “lo importante no es lo que realmente haya pasado, y que quizá nunca se sepa, sino el uso que se le da en la confrontación de Caracas con Bogotá y Washington”.

“Chávez cambia el centro de su ofensiva estratégica”, dijo Garrido a IPS. “Ya no plantea su lucha como de oposición entre su revolución bolivariana y una clase empresarial y política egoísta, sino como una lucha nacional ante el invasor, y los opositores se convertirán en enemigos internos, traidores a la patria”, argumentó.

Portavoces de grupos opositores y columnistas de prensa adversarios del gobierno sostienen que se trata del montaje de un falso complot.

Pero no aciertan a explicar otros cabos sueltos, como la concentración de los irregulares en la finca de un activista que, en sus mensajes a través de Internet, aboga por la lucha callejera y desestima la vía electoral para zanjar el conflicto político en Venezuela.

Trigo transgénico de Monsanto se repliega

Por Stephen Leahy

Toronto, Canada, may 19 (IPS) — Los activistas que luchan contra los transgénicos se declararon triunfadores de su última batalla con la transnacional estadounidense Monsanto, que resolvió archivar sus planes de comercializar semillas de trigo genéticamente modificado.

Pero muchos advierten que la guerra está lejos de terminar.

“El anuncio me dejó sorprendido y escéptico”, dijo el agricultor orgánico Marc Loiselle, representante de los productores de cereales del Directorio Orgánico de la central provincia canadiense de Saskatchewan.

En realidad, acotó Loiselle, lo que Monsanto anunció es que se concentraría en la producción de otros tipos de semilla transgénica, así como en el desarrollo de otras variedades de trigo además del ya establecido RoundUp Ready.

Las semillas RoundUp Ready resisten el herbicida del mismo nombre, también fabricado por la transnacional.

Monsanto no respondió los pedidos de entrevista formulados por IPS, pero su vicepresidente ejecutivo, Carl Casle, explicó la medida en un comunicado.

“Esta decisión nos permite postergar el desarrollo comercial del trigo RoundUp Ready, con el fin de adecuarlo con la comercialización potencial de otros rasgos biotecnológicos de trigo, para dentro de cuatro a ocho años”, indicó Casle.

El público de la mayoría de los países de Europa rechaza los alimentos transgénicos. Por su parte, Japón, el mayor comprador de trigo de Estados Unidos, había anunciado que no importaría el grano, transgénico o no, de ningún país que cultivara variedades genéticamente modificadas.

La aprobación del trigo transgénico habría sido un desastre para los productores de cereales de Canadá, según los observadores. Casi 90 por ciento de los agricultores registrados habían anunciado antes que no comprarían trigo transgénico.

“Monsanto tomó la decisión correcta al respetar los deseos de sus clientes agricultores”, dijo el presidente de CWB, Ken Ritter. “Los hacenda dos se oponenabrumadoramente a la introducción de trigo RoundUp Ready, que ofrece pocos beneficios agronómicos y amenaza con destruir los mercados más rentables para el producto”, agregó Ritter.

Organizaciones no gubernamentales canadienses se unieron a productores y a otros activistas en una batalla de tres años para detener el trigo transgénico, cuyo cultivo fue aprobado por las autoridades.

La semana pasada, Amigos de la Tierra Internacional y el Consejo de los Canadienses lanzaron en la oriental provincia de Québec una campaña en la que proponían enviar por correo al primer ministro Paul Martin una rebanada de pan para protestar por la autorización del trigo transgénico.

“El fuerte rechazo de virtualmente todos los confines del planeta mostró otra vez la resistencia a los organismos genéticamente modificados”, dijo Pat Venditti, de la filial canadiense de la organización ambientalista Greenpeace Internacional.

La oposición de agricultores, consumidores y gobiernos alentó la decisión de Monsanto, dijo a IPS Debra Harry, directora ejecutiva del Consejo de Pueblos Indígenas sobre Biocolonialismo.

El asunto tiene particular importancia para los pueblos nativos porque los cultivos transgénicos crecen en ambientes abiertos y pueden afectar el suelo y el agua, indicó Harry, entrevistada en el Foro Permanente de Asuntos Indígenas de la ONU celebrado en Nueva York.

En 2002, dos agricultores de Saskatchewan entablaron una demanda contra Monsanto para impedir la venta de trigo transgénico, pues temían que las semillas y el polen de las haciendas vecinas llegaran por el viento a sus predios y contaminaran sus cultivos orgánicos.

La querella se inscribía en el marco de gestiones más amplias para obtener compensaciones de Monsanto por la pérdida del mercado de aceite de colza orgánico. La contaminación con variedades transgénicas tornó imposible el cultivo tradicional de colza, lo que les costó a sus productores 10 millones de dólares.

Pero “el proceso continuará a pesar del anuncio”, dijo Loiselle, representante de los productores de cereales del Directorio Orgánico de Saskatchewan.

“No parece que Monsanto haya retirado oficialmente su solicitud de comercialización ante el gobierno canadiense”, sostuvo.