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Colombia-Venezuela: paramilitares (y varios
cabos) sueltos
Por Humberto Márquez
Caracas, Venezuela, 13 may (IPS) Centenares de paramilitares
colombianos permanecen en Venezuela, mientras más de 100 fueron
detenidos esta semana cuando se aprestaban a participar en un complot
contra el presidente Hugo Chávez, señalan informes del gobierno
que han dejado un reguero de interrogantes.
El ministro de Defensa, general Jorge García Carneiro, dijo este
jueves que en Venezuela debe haber unos 500 paramilitares
colombianos, sin ofrecer detalles sobre su ubicación ni aclarar
si participarían todos de las actividades subversivas develadas
a partir del domingo.
El general Melvin López, secretario del Consejo de Defensa de la
Nación, aseveró que los paramilitares de derecha tienen
células en siete de los 23 estados del país: algunos en
la frontera con Colombia, varios en el centro y algunos en el oriente.
Vienen permeando poco a poco, siempre diciendo que van a trabajar
en la hacienda de algún venezolano, y se apertrecharon de armas,
con la complicidad de algunas gobernaciones de estados, aprovechando la
movilización de vacacionistas durante Semana Santa a comienzos
de abril, explicó López.
El oficial atribuyó a miembros de las derechistas e ilegales Autodefensas
Unidas de Colombia (AUC) la muerte, en diciembre, de siete efectivos de
la Guardia Nacional de Venezuela en distintos incidentes en el fronterizo
estado de Táchira, al sudoeste.
Políticos oficialistas venezolanos dan por válidas versiones
según las cuales los paramilitares utilizan a Venezuela como campo
de salida para sus despachos de droga.
Y la oficialista Federación Campesina Ezequiel Zamora culpa a sicarios
colombianos de la muerte, en la frontera, de activistas de la organización
y de defensores de los derechos humanos.
Cerca de 60 activistas agrarios o de derechos humanos han muerto en el
occidente de Venezuela en los últimos cuatro años en el
marco de conflictos con intereses ganaderos de esa zona del país,
ha dicho el vicepresidente José Vicente Rangel.
Los ganaderos, cuyos gremios militan en la oposición política
y empresarial al presidente Chávez, niegan siempre esa versión,
y suscriben la de líderes colombianos, según los cuales
Caracas es tolerante cuando los guerrilleros izquierdistas de Colombia
cruzan la frontera en busca de refugio.
El general retirado Néstor González, quien participó
en la intentona golpista contra Chávez de abril de 2002 luego de
ser jefe militar en la frontera, recordó este jueves que siempre
advertimos que detrás de la guerrilla vendrían los paramilitares,
y los tenemos aquí.
En una entrevista con IPS en diciembre, el diputado colombiano Gustavo
Petro, del izquierdista Polo Democrático Independiente, afirmó
que la guerrilla izquierdista de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia) cruzó la frontera para defenderse del Ejército
durante los últimos 20 años, aunque nunca con intención
de establecerse en forma permanente.
Pero la influencia de las FARC en la zona de Cúcuta (corazón
de la producción de cocaína) y la frontera está en
franca retirada, agregaba Petro.
La guerrilla, que dominaba buena parte del espacio fronterizo (hasta
inicios de los años 90), ha sido desplazada hacia ambos lados de
la frontera y ha aumentado el dominio de los paramilitares, dijo
Petro.
Para comprender cómo la guerra civil colombiana de cuatro décadas
se ha derramado a territorio venezolano hay que mirar la realidad
político-militar en el espacio fronterizo, sugirió.
En Colombia va creciendo el poder paramilitar, controlando básicamente
el lavado de dólares y la exportación de cocaína
a través de territorio venezolano, sostuvo Petro.
El contrabando de gasolina venezolana hacia Colombia es controlado
completamente por el paramilitarismo. Eso establece unas organizaciones
criminales muy bien articuladas a ambos lados de la frontera, que colaboran
entre sí, aseveró.
El domingo fueron detenidos 86 colombianos cuando salían en dos
autobuses de una finca en las afueras de Caracas que pertenece a un opositor
radical de origen cubano, Robert Alonso, cuyo paradero se desconoce. Vestían
uniformes del ejército venezolano pero no llevaban armas, excepto
un cabecilla provisto de una pistola.
Chávez dijo en un discurso solemne el miércoles que los
irregulares capturados son apenas la punta del iceberg de una invasión
a Venezuela.
Según el mandatario, los capturados integraban una primera fuerza
de 130 hombres que se aprestaba a recibir armas para atacar, ese domingo,
una base de la Guardia Nacional y el palacio de gobierno, buscando darle
muerte y desatar un enfrentamiento entre fuerzas militares para desatar
el caos.
Chávez atacó fuertemente al jefe del Comando Sur estadounidense,
James Hill, un general imperialista, y al jefe del ejército
colombiano, general Martín Carreño, adversario de
este gobierno y quien ha mentido descaradamente, al tiempo que denunció
un eje Miami-Bogotá-Caracas que estaría detrás
de la incursión de los paramilitares.
Alonso es un venezolano de origen cubano que enlazaría grupos locales
de oposición -encabezados por el magnate de medios de comunicación
Gustavo Cisneros, según Chávez- con organizaciones de exiliados
contrarios al presidente cubano Fidel Castro en la ciudad estadounidense
de Miami.
La mayoría de los partidos y grupos de oposición en Venezuela,
agrupados en la Coordinadora Democrática, acusaron a Chávez
de intentar arrastrar al país a un conflicto internacional,
se desmarcaron de la presencia de paramilitares y exigieron investigación
e información transparente de los hechos.
Después del domingo fueron detenidos otros irregulares, entre ellos
un grupo de 14 jóvenes hambrientos en una zona boscosa cerca de
la finca de Alonso. Entre lágrimas, relataron a policías
y reporteros que huían del grupo principal de colombianos, quienes
los trajeron bajo engaño desde la frontera y los trataban como
a sirvientes.
Algunos de los capturados hablaron brevemente ante las cámaras
de televisión, con los rostros cubiertos, y dieron fechas distintas
sobre su reclutamiento en la ciudad de Cúcuta (noreste colombiano)
y sus alrededores, así como de las actividades que realizaban cerca
de Caracas, desde hace varias semanas.
Reconocieron que se les daba unentrenamiento militar básico, y
que quienes eran ex soldados del ejército colombiano enseñaban
a otros a montar y desmontar un fusil.
La operación de captura y aborto del complot contra Chávez
ha dejado un reguero de preguntas.
Por ejemplo: ¿Cómo fue posible que los paramilitares viajasen
casi 1.000 kilómetros desde la frontera colombiana hasta Caracas
sin ser detectados y sin que, posteriormente, se destituyera o investigara
por ello a jefes de los cuerpos de seguridad?
Trece oficiales de la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea fueron
arrestados o son investigados, dijo García Carneiro, pero algunos
están retirados y varios de los activos no tenían cargos
en la estructura de mandos.
¿Dónde están las armas de los paramilitares? El viceministro
del Interior, coronel Carlos Vettiol, explicó este jueves que las
armas se las iban a entregar para el momento de la operación y
estamos buscándolas. Los militares sabemos que cuando se va a lanzar
una operación encubierta las armas se entregan de último.
Aun así, la prensa en Venezuela se pregunta cómo es posible
que paramilitares a los que se supone acostumbrados al fragor del conflicto
colombiano y dispuestos a una operación en Caracas se dejen capturar
desarmados y sin disparar un tiro.
Por añadidura, muchos de ellos portaban sus documentos de identidad,
al punto de que el gobierno colombiano ha podido identificar a 54 y admitió
que 28 prestaron servicio militar en Colombia.
El politólogo Alberto Garrido, autor de varios libros sobre Chávez,
sostiene que lo importante no es lo que realmente haya pasado, y
que quizá nunca se sepa, sino el uso que se le da en la confrontación
de Caracas con Bogotá y Washington.
Chávez cambia el centro de su ofensiva estratégica,
dijo Garrido a IPS. Ya no plantea su lucha como de oposición
entre su revolución bolivariana y una clase empresarial y política
egoísta, sino como una lucha nacional ante el invasor, y los opositores
se convertirán en enemigos internos, traidores a la patria,
argumentó.
Portavoces de grupos opositores y columnistas de prensa adversarios del
gobierno sostienen que se trata del montaje de un falso complot.
Pero no aciertan a explicar otros cabos sueltos, como la concentración
de los irregulares en la finca de un activista que, en sus mensajes a
través de Internet, aboga por la lucha callejera y desestima la
vía electoral para zanjar el conflicto político en Venezuela.
Trigo transgénico de Monsanto se
repliega
Por Stephen Leahy
Toronto, Canada, may 19 (IPS) Los activistas que luchan
contra los transgénicos se declararon triunfadores de su última
batalla con la transnacional estadounidense Monsanto, que resolvió
archivar sus planes de comercializar semillas de trigo genéticamente
modificado.
Pero muchos advierten que la guerra está lejos de terminar.
El anuncio me dejó sorprendido y escéptico,
dijo el agricultor orgánico Marc Loiselle, representante de los
productores de cereales del Directorio Orgánico de la central provincia
canadiense de Saskatchewan.
En realidad, acotó Loiselle, lo que Monsanto anunció es
que se concentraría en la producción de otros tipos de semilla
transgénica, así como en el desarrollo de otras variedades
de trigo además del ya establecido RoundUp Ready.
Las semillas RoundUp Ready resisten el herbicida del mismo nombre, también
fabricado por la transnacional.
Monsanto no respondió los pedidos de entrevista formulados por
IPS, pero su vicepresidente ejecutivo, Carl Casle, explicó la medida
en un comunicado.
Esta decisión nos permite postergar el desarrollo comercial
del trigo RoundUp Ready, con el fin de adecuarlo con la comercialización
potencial de otros rasgos biotecnológicos de trigo, para dentro
de cuatro a ocho años, indicó Casle.
El público de la mayoría de los países de Europa
rechaza los alimentos transgénicos. Por su parte, Japón,
el mayor comprador de trigo de Estados Unidos, había anunciado
que no importaría el grano, transgénico o no, de ningún
país que cultivara variedades genéticamente modificadas.
La aprobación del trigo transgénico habría sido un
desastre para los productores de cereales de Canadá, según
los observadores. Casi 90 por ciento de los agricultores registrados habían
anunciado antes que no comprarían trigo transgénico.
Monsanto tomó la decisión correcta al respetar los
deseos de sus clientes agricultores, dijo el presidente de CWB,
Ken Ritter. Los hacenda dos se oponenabrumadoramente a la introducción
de trigo RoundUp Ready, que ofrece pocos beneficios agronómicos
y amenaza con destruir los mercados más rentables para el producto,
agregó Ritter.
Organizaciones no gubernamentales canadienses se unieron a productores
y a otros activistas en una batalla de tres años para detener el
trigo transgénico, cuyo cultivo fue aprobado por las autoridades.
La semana pasada, Amigos de la Tierra Internacional y el Consejo de los
Canadienses lanzaron en la oriental provincia de Québec una campaña
en la que proponían enviar por correo al primer ministro Paul Martin
una rebanada de pan para protestar por la autorización del trigo
transgénico.
El fuerte rechazo de virtualmente todos los confines del planeta
mostró otra vez la resistencia a los organismos genéticamente
modificados, dijo Pat Venditti, de la filial canadiense de la organización
ambientalista Greenpeace Internacional.
La oposición de agricultores, consumidores y gobiernos alentó
la decisión de Monsanto, dijo a IPS Debra Harry, directora ejecutiva
del Consejo de Pueblos Indígenas sobre Biocolonialismo.
El asunto tiene particular importancia para los pueblos nativos porque
los cultivos transgénicos crecen en ambientes abiertos y pueden
afectar el suelo y el agua, indicó Harry, entrevistada en el Foro
Permanente de Asuntos Indígenas de la ONU celebrado en Nueva York.
En 2002, dos agricultores de Saskatchewan entablaron una demanda contra
Monsanto para impedir la venta de trigo transgénico, pues temían
que las semillas y el polen de las haciendas vecinas llegaran por el viento
a sus predios y contaminaran sus cultivos orgánicos.
La querella se inscribía en el marco de gestiones más amplias
para obtener compensaciones de Monsanto por la pérdida del mercado
de aceite de colza orgánico. La contaminación con variedades
transgénicas tornó imposible el cultivo tradicional de colza,
lo que les costó a sus productores 10 millones de dólares.
Pero el proceso continuará a pesar del anuncio, dijo
Loiselle, representante de los productores de cereales del Directorio
Orgánico de Saskatchewan.
No parece que Monsanto haya retirado oficialmente su solicitud de
comercialización ante el gobierno canadiense, sostuvo.
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