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Coca-Cola acusada de aprovechar trabajo
infantil
Por Jim Lobe
Washington, DC, 10 jun (IPS) Coca-Cola y otras compañías
deben asegurarse mejor de que el azúcar que compran en El Salvador
no sea fruto del trabajo ilegal de miles de niños en las plantaciones
de caña de azúcar de ese país, sostuvo en un informe
lanzado este jueves la organización no gubernamental humanitaria
Human Rights Watch (HRW).
De 5.000 a 30.000 niños, incluyendo a algunos de sólo ocho
años, realizan esa labor, que causa frecuentes heridas, según
el documento titulado. Oídos sordos. Trabajo infantil peligroso
en el cultivo de caña de azúcar en El Salvador.
Según la ley salvadoreña, la edad mínima para trabajar
es 14 años, y para realizar tareas peligrosas, 18 años.
Pero esas normas no suelen cumplirse, en parte porque muchos niños
son contratados como ayudantes, y no como trabajadores, indicaron
los autores del informe.
Además de ese procedimiento para eludir la ley, es habitual que
los empleadores de niños que se lastiman al trabajar en las plantaciones
no paguen su atención médica, lo que también es ilegal,
apuntaron.
El trabajo infantil es prolifera en las plantaciones salvadoreñas
de caña de azúcar. Las compañías que compran
o usan azúcar de El Salvador deberían reconocer ese hecho
y asumir la responsabilidad de hacer algo al respecto, afirmó
Michael Bochenek, de la división de derechos infantiles de HRW.
El informe, de 139-páginas, se basa en entrevistas con 32 niños
y jóvenes, cuyas edades van de 12 a 22 años, y también
con padres y maestros de trabajadores infantiles, activistas, académicos,
abogados funcionarios del gobierno salvadoreño y representantes
de la Asociación Azucarera de El Salvador, durante una visita a
ese país en 2003.
Es el informe número 11 de HRW en una serie sobre trabajo infantil,
y el cuarto sobre esa práctica en El Salvador. Su lanzamiento se
produjo en vísperas del 12 de junio, declarado Día Mundial
Contra el Trabajo Infantil por la Organización Internacional del
Trabajo (OIT).
Se trata del más reciente de los crecientes esfuerzos realizados
por organizaciones no gubernamentales para presionar a corporaciones multinacionales,
con la intención de que asuman más responsabilidades en
relación con las condiciones laborales asociadas con sus productos
o insumos.
Bajo presión de esos grupos, por ejemplo, grandes productores de
chocolate acordaron el año pasado participar en un programa de
supervisión de plantaciones de cacao en Africa Occidental, a fin
de asegurar que en ellas se cumplen las normas internacionales mínimas
relacionadas con el trabajo infantil.
En primera instancia, los productores de chocolate insistieron en que
no eran responsables de los abusos en esas plantaciones, porque sus proveedores
directos no eran los propietarios de las mismas, sino intermediarios,
pero ese argumento fue abandonado cuando los activistas aumentaron sus
medidas de presión, especialmente en Estados Unidos y Gran Bretaña.
Coca-Cola plantea un argumento similar, ya que no es propietaria de plantaciones
en El Salvador ni compra directamente a productores agrícolas de
ese país, sino azúcar refinada por la mayor industria salvadoreña
del sector, Central Izalco.
Otras compañías nombradas en el informe de HRW son Amerop
Sugar, Cargill, Glencore International AG; Louis Dreyfous y Marubeni.
Cortar caña de azúcar es una dura y peligrosa labor en la
que se usan machetes y otros objetos afilados. La monotonía del
trabajo y el hecho de que se realice bajo los rayos del sol contribuyen
a aumentar la frecuencia de los accidentes con esas herramientas, incluso
entre obreros experimentados.
Además, se suele usar fuego para eliminar las hojas de la planta,
y eso es el origen de problemas sanitarios por inhalación de humo
y de quemaduras ocasionales, especialmente en las plantas de los pies.
El cultivo de caña de azúcar es indiscutiblemente
el más peligroso de los trabajos agrícolas, dijo a
HRW un ex inspector laboral.
Plantar caña de azúcar no es tan peligroso, pero sí
es difícil y extenuante porque los trabajadores deben caminar a
la par de tractores bajo los rayos del sol, y esa labor suele ser realizada
por niñas según el informe.
Por la otra parte, los trabajadores infantiles pierden a menudo varios
meses de clases escolares por año, especialmente si son empleados
para la cosecha, y es frecuente que con el paso del tiempo abandonen por
completo la escuela.
La producción de azúcar ha ganado importancia en El Salvador
desde los años 50, y en 1971 ya era más relevante para la
economía del país que el cultivo de granos básicos
para alimentación. En los años 90, el azúcar se convirtió
en la segunda exportación del país después del café,
y desde mediados de esa década la mayor parte de las plantaciones
fueron privatizadas.
Los principios reivindicados expresamente por Coca-Cola establecen que
sus proveedores directos no usarán trabajo infantil, de acuerdo
con la definición de las leyes locales en cada país.
Según correspondencia entre Coca Cola y HRW dada a conocer por
el grupo humanitario, la compañía sólo ha aplicado
ese requisito en el caso de Izalco, y investigaciones de HRW mostraron
que Izalco compra azúcar de caña por lo cuatro plantaciones
en las que se realiza trabajo infantil ilegal.
(Eso) significa que los proveedores de Coca-Cola pueden cumplir
con los principios de orientadores de Coca-Cola aunque sepan que el azúcar
que refinan es cosechada en parte mediante trabajo infantil, concluyó
HRW.
Si Coca-Cola habla en serio de evitar la complicidad con el uso
de trabajo infantil peligroso, debería reconocer su responsabilidad,
y asegurarse de que el respeto por los derechos humanos se extienda más
allá de sus proveedores directos?, alegó Bochenek.
Para eso, Coca-Cola y otras firmas que compran azúcar salvadoreña
deberían exigir a sus proveedores que incorporen criterios internacionales
contra el trabajo infantil en la relación con las plantaciones
que los abastecen, y adopten sistemas efectivos para supervisar el cumplimiento
de esos criterios, sostuvo HRW.
Haiti: el Caribe desafía a los gigantes
Por Dionne Jackson Miller
Kingston, Jamaica, 11 jun (IPS) La controversia por la caída
del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide sigue alimentada por el
desafío de 15 pequeños estados del Caribe (Caricom) a las
potencias occidentales lideradas por Estados Unidos.
Desde el abrupto fin del gobierno de Aristide, el 29 de febrero, la Caricom
(Comunidad del Caribe) reclama una investigación internacional
e imparcial sobre el caso.
El mandatario fue transportado ese mismo día a República
Centroafricana en un vuelo especial de Estados Unidos, mientras violentos
rebeldes haitianos avanzaban sobre Puerto Príncipe. Desde entonces,
Aristide se radicó primero en Jamaica y luego en Sudáfrica.
La Caricom mantiene su reclamo de una investigación a pesar del
evidente desinterés por parte de Washington en que prospere.
Aristide continúa afirmando que fue secuestrado por infantes de
las Marinas (marines) estadounidenses y que no renunció por su
propia voluntad, como aseguran funcionarios de Washington, sino obligado
a firmar el documento.
Con la aprobación el martes de una resolución de la Organización
de Estados Americanos (OEA) que abriría espacio a una investigación,
la postura de la Caricom parece haberse reivindicado.
Por insistencia del bloque, la asamblea de la OEA, que sesionó
entre el 6 y 8 de este mes en Quito, aprobó una resolución
que invoca el artículo 20 de la carta constitutiva de la organización
hemisférica.
En caso de una alteración inconstitucional a un régimen
constitucional que afecte seriamente el orden democrático de un
Estado miembro, cualquier Estado miembro o el secretario general puede
solicitar la convocatoria inmediata del Consejo Permanente para evaluar
colectivamente la situación y tomar las medidas que estime apropiadas,
indica.
La resolución reconoce que hubo una alteración en el régimen
constitucional de Haití cuando Aristide dejó el país,
señaló el canciller jamaiquino Keith Knight en una entrevista
para la oficina de prensa de la OEA.
Knight subrayó en que la resolución no legitima el actual
gobierno interino haitiano del primer ministro Gerard Latortue.
Esta resolución en ninguna manera incluye el reconocimiento
del régimen, y, hasta donde entiende Caricom, ese asunto debe ser
tratado cuando los jefes de gobierno del grupo se reúnan en Granada
en julio, señaló.
Caricom hasta ahora no ha reconocido al gobierno de Latortue.
Aunque la resolución de la OEA prepara el camino para una investigación
de lo ocurrido en Haití, no hay muchas esperanzas de que ésta
se materialice.
Orlando Marville, ex diplomático de la Caricom, dijo al servicio
caribeño de la BBC que la resolución no afectará
en lo más mínimo al gobierno de Latortue. No lo tocará
porque nadie va a tomar la posición de la OEA en serio, señaló.
Por su parte, el analista Neville Duncan, de la Universidad de Indias
Occidentales, tampoco cree que se lleve a cabo la investigación,
pero de todas formas considera muy importante la resolución.
Este es un golpe simbólico contra el unilateralismo de Estados
Unidos, que se siente capaz de prescindir de los acuerdos internacionales
como el Protocolo de Kyoto o el (Estatuto de Roma, que dio origen al)
Tribunal Penal Internacional, dijo Duncan a IPS.
Duncan sostuvo que el caso de Arisitide evidenció la necesidad
para darle más voz a los países en desarrollo en las instituciones
internacionales, y pidió una revisión drástica
para permitir una mayor participación de los países pequeños
en el sistema.
La batalla comenzó antes de la reunión (ministerial
de la Organización Mundial del Comercio realizada en septiembre
en la sudoriental ciudad mexicana) de Cancún. Los países
del Sur, incluidos a los sudamericanos y del Caribe, están haciendo
un gran trabajo para elevar su voz, destacó.
Es poco probable que la resolución de la OEA tenga algún
efecto en el posible regreso de Arisitide, pero de todas formas es un
paso muy positivo de ese organismo internacional, dijo Larry Birns, director
del independiente Consejo sobre Asuntos Hemisféricos, con sede
en Estados Unidos.
Cada vez que la OEA dependió de las acciones individuales
de su secretario general (César Gaviria) terminó en alguna
manera acomodándose a Washington, porque Gaviria es un gran amigo
de Estados Unidos, dijo Birns a IPS.
Esta semana fue electo nuevo secretario general de la OEA Miguel Angel
Rodríguez, presidente de Costa Rica de 1998 a 2002, quien asumirá
en diciembre.
Cuando la OEA actuó como un cuerpo tomó con frecuencia
posturas independientes de Estados Unidos. Es por eso que considero esto
una señal esperanzadora de que el grupo poco a poco vaya dejando
la actitud de perro faldero impulsada por Gaviria, añadió.
Pero los mayores errores respecto de Haití los cometió la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), según Birns.
El canciller de Trinidad y Tobago, Knowlson Gift, señaló
en una conferencia de prensa el mes pasado que todos los intentos de la
Caricom para que la ONU investigara la salida de Aristide se vieron frustrados
por la resistencia del Consejo de Seguridad y del secretario general,
Kofi Annan.
El fracaso era inevitable, pues tanto Estados Unidos como Francia, que
jugaron un papel clave en la salida de Aristide, son miembros permanentes
del Consejo de Seguridad, y por tanto cuentan con poder de veto sobre
sus resoluciones, indicó.
Canadá, que apoyó las acciones de Estados Unidos y Francia,
también tuvo un papel fundamental en el desenlace de la crisis
haitiana en febrero.
Annan constantemente ha criticado a Occidente por su indiferencia
hacia Ruanda, pero él mismo actuó de forma escandalosa con
Haití, dijo Birns.
La ONU fue básicamente intrascendente en lo que tiene que
ver con Haití. Sólo validó lo que hizo Estados Unidos.
Cuando se precisaba a la ONU, simplemente no estaba, agregó.
Un aspecto importante de la resolución de la OEA es el pedido de
la ayuda internacional para reconstruir Haití, un esfuerzo del
que la Caricom siempre quiso participar, dijo Knight.
La organización también instó a realizar cuanto antes
elecciones en Haití, donde las fuerzas de paz de la ONU comenzaron
a remplazar a la fuerza multinacional liderada por Estados Unidos.
Según observadores, las tropas estadounidenses pudieron acabar
con la violencia en gran escala en Puerto Príncipe, pero todavía
no desarmaron a los rebeldes.
Duncan se mostró ansioso para ver a la Caricom participar de los
esfuerzos para la reconstrucción de ese país, aunque señaló
que el bloque todavía debe involucrarse más con los problemas
haitianos.
Necesitamos reducir los ataques contra el Partido Lavalas (de Arisitide)
y trabajar para lograr elecciones libres y justas. Tenemos que estar ahí,
en un sentido organizacional, afirmó.
El gobierno de Latortue prometió convocar elecciones para 2005.
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