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Legisladores revisan facturas de Halliburton Por Emad Mekay Washignton, DC, 15 jun (IPS) Auditores militares y legisladores
de Estados Unidos acusan a la compañía constructora y de
servicios Halliburton de inflar facturas y libros contables de sus contratos
con el gobierno por sus actividades en Iraq. En nuestra opinión, el sistema de facturación del
contratista es en parte inadecuado, indicó la Agencia de
Auditoría de Contratos de Defensa (DCAA, por sus siglas en inglés)
en un informe divulgado por el representante Henry Waxman, del opositor
Partido Demócrata. Nuestro examen reveló varias deficiencias en el sistema
de facturación de KBR, agrega el estudio, en referencia a
Kellogg Brown and Root, subsidiaria de Halliburton y principal contratista
de Washington en Iraq. Las fallas del sistema resultan en facturas al gobierno que no
están preparadas de acuerdo con las leyes, regulaciones y términos
contractuales aplicables, advierte la auditoría, a la que
IPS tuvo acceso. El informe también se refiere a deficiencias del sistema que causaron
errores de facturación y que no fueron prevenidos, detectados o
corregidos con puntualidad. Halliburton, la compañía que recibió los contratos
más lucrativos en Iraq, es objeto varias investigaciones. Su gerente
general fue entre 1995 y 2000 el hoy vicepresidente Dick Cheney, quien,
según organizaciones civiles, aún recibe una asignación
de 150.000 dólares anuales de la empresa. El nuevo informe, con fecha 13 de mayo, también indica que la
empresa tiene controles inadecuados sobre sus subcontratistas y que no
supervisa el avance físico de los subcontratos, sus costos relativos
ni su facturación. La auditoría propuso que no se le permita a KBR emitir facturas
directas y que se le obligue a presentar toda esa documentación
a la DCCA, que debería, en ese caso, prestarles su aprobación
provisoria antes de ser remitidas para su pago. También recomendaron que KBR someta un detallado plan de corrección
de las deficiencias mencionadas en el informe. Waxman manifestó su alarma porque algunos contratos de KBR no
fueron expuestos el martes ante una audiencia del Congreso convocada especialmente
para considerar el asunto. Varios legisladores han exigido acceso a información sobre los
contratos aprobados por el gobierno de Bush para la reconstrucción
y desarrollo de Iraq, incluidos los que por 7.000 millones de dólares
se firmaron con KBR. Una de las acusaciones contra esa firma se refiere a la sobrefacturación
de 61 millones de dólares por venta de gasolina al ejército
estadounidense en Iraq un dólar de más por cada galón
(0,264 litros), en el marco de un contrato asignado sin licitación
pública. Además, se acusa a otros empleados de cobrar 6,3 millones de dólares
en concepto de sobornos por otro contrato en Iraq, y de facturar tres
platillos por cada uno de los que en realidad servían en un cuartel
de Kuwait. Halliburton está a cargo de buena parte de la reconstrucción
de la infraestructura petrolera iraquí, pero también ofrece
servicios de alimentación, vivienda temporaria, lavandería
y conexión a Internet a los soldados allí apostados. Esta firma se ha convertido en el paradigma del carácter reservado
de los contratos en el Iraq de posguerra y de las oportunidades de lucro
que la actitud beligerante del gobierno de Bush brindó a empresas
cercanas al poder. El Inspector General del Departamento (ministerio) de Defensa derivó
el contrato por suministro de combustible a cargo de KBR al Servicio de
Investigaciones Penales de esas carteras, que analiza una posible demanda
judicial. Pero Waxman alertó que los legisladores deben estar alerta luego
de que cinco ex empleados de Halliburton y un alto ejecutivo de una de
sus firmas subcontratistas describieron a los investigadores ejemplos
de despilfarro, fraude y abusos en los contratos iraquíes. El legislador demócrata afirmó el lunes que el Comité
de Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes debería
recibir a los empleados para atender su testimonio. David Wilson, uno de los responsables de la escolta de cargas de Halliburton
en Iraq, y James Warren, chofer de la compañía, describieron
episodios en los cuales se dejaba abandonados camiones de 85.000 dólares
si tenían problemas mecánicos menores, aunque fuera un neumático
pinchado. La experta en logística de Halliburton Marie De Young también
describió casos de sobrefacturación y mal manejo generalizados.
Por ejemplo, aseguró que la empresa no cumplió con el pedido
del ejército de trasladar a sus empleados de un hotel de cinco
estrellas en Kuwait, a un costo de 10.000 dólares diarios, a tiendas
de campaña con aire acondicionado, una opción de 600 dólares.
Mientras, Michael West, capataz de Halliburton, afirmó que él
y otros empleados pasaron semanas en Iraq sin nada que hacer, con instrucciones
de registrar en sus planillas siete jornadas semanales de 12 horas cada
una. West le informó a Waxman, además, que su superior le ordenó conprar equipamiento innecesario. No se preocupe por eso. Es un contrato cost-plus-plus, le dijo el supervisor. Esta expresión inglesa denomina contratos en que el cliente debe
pagar los costos más una suma fija estipulada de antemano. Estos individuos tienen conocimiento de primera mano de despilfarro,
fraude y abuso flagrante en los contratos de Halliburton en Iraq,
observó Waxman. Halliburton esgrimió conexiones de alto nivel y aportes a campañas electorales para obtener contratos que le aseguraran beneficios de la guerra de Bush contra el terrorismo, no solo en Iraq sino también en Afganistán, la cubana bahía
de Guantánamo y en otras regiones, según organizaciones
civiles estadounidenses. Se trata de una de las 10 principales contratistas militares estadounidenses:
recibió 3.900 millones de dólares de las fuerzas armadas
en 2003, 680 por ciento más que el año anterior. El presupuesto del Pentágono (Departamento de Defensa) supera los 400.000 millones de dólares al año, mientras el del flamante Departamento de Seguridad Interna es de alrededor de 40.000 millones. Las guerras en Afganistán y en Iraq han costado hasta ahora 180.000 millones de dólares. Oposición a TLC atrincherada en Costa Rica Por José Eduardo Mora San Jose, Costa Rica, 21 jun (IPS) Aunque la resistencia
al tratado de libre comercio en construcción con Estados Unidos
crece en toda América Central, líderes sociales coinciden
en que la gran batalla tendrá como escenario a Costa Rica, donde
la oposición se centra en la propuesta de apertura de las telecomunicaciones
y los seguros.
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