No. 296, Sept. 16-22, 2004

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Derecha acaricia el gobierno, 31 años después del golpe

Chávez y opositores a batalla territorial

 













 

Derecha acaricia el gobierno, 31 años después del golpe

Por Gustavo González

Santiago, Chile, 10 sep (IPS) — Al cumplirse 31 años del golpe de Estado de 1973 en Chile, la gobernante centroizquierda observa con preocupación la posibilidad de que los civiles que respaldaron la dictadura de Augusto Pinochet vuelvan al poder en las elecciones presidenciales de diciembre de 2005.

La canciller Soledad Alvear, del Partido Demócrata Cristiano (PDC) y una de sus aspirantes a la primera magistratura, concidió este viernes con el ministro del Interior, el socialista José Miguel Insulza, en que la centroizquierdista Concertación de Partidos por la Democracia, que gobierna desde 1990, debe definir su candidato presidencial tras los comicios municipales del 31 de octubre.

“No dejaremos que el otro siga corriendo solo”, dijo Insulza, aludiendo al alcalde de Santiago-Centro, Joaquín Lavín, único precandidato de la Alianza por Chile, el bloque derechista opositor que conforman su partido, la Unión Demócrata Independiente (UDI) y el Partido Renovación Nacional (PRN).

El ministro habló poco antes de encabezar en el palacio presidencial de La Moneda una eucaristía de homenaje a Salvador Allende, el mandatario izquierdista que se quitó la vida el 11 de septiembre de 1973 en ese mismo lugar, tras una resistencia heroica e infructuosa a los ataques por aire y tierra de los militares golpistas.

El derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), una coalición de socialistas, comunistas, socialdemócratas y cristianos de izquierda, abrió paso a la dictadura de Pinochet (1973-1990), quien 31 años después es objeto de investigaciones judiciales por crímenes contra los derechos humanos y enriquecimiento ilícito.

Este sábado “se cumplen 31 años de la muerte de Salvador Allende y estoy muy contenta de que la gente, cada día que pasa, reconoce su sacrificio, reconoce su lucha por la libertad, la democracia y los derechos humanos”, dijo Hortensia Bussi, viuda del mandatario socialista, luego de la ceremonia en La Moneda.

El reconocimiento a la figura y al legado de Allende aumenta, “pues antes la gente tenía miedo de hablar y ahora ya lo ha perdido”, agregó Bussi.

“La estatura histórica de Allende fue rescatada en toda su dimensión el año pasado, en el trigésimo aniversario del golpe, y sigue creciendo proporcionalmente al desprestigio de Pinochet, ya no solo violador de los derechos humanos, sino además corrupto”, dijo a IPS Leonardo Salas, profesor de historia de enseñanza media.

Pinochet, de 88 años, fue despojado el 24 de agosto de su inmunidad penal para establecer su responsabilidad en la creación del Plan Cóndor, el operativo represivo combinado de las dictaduras de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay en las décadas de los años 70 y 80.

El ex dictador, que comandó el Ejército entre 1973 y 1998, es investigado también por las cuentas secretas que mantuvo en el Banco Riggs de Estados Unidos, por montos de entre cuatro y ocho millones de dólares, según el Senado de ese país.

Pinochet no asistió en la noche del jueves a un homenaje de la fundación que lleva su nombre en el Club Manquehue de Santiago. Pero más comentada que su previsible ausencia, fue la falta de Lavín y del equipo de su no oficializada campaña presidencial.

El ministro Insulza estimó correcto el distanciamiento que Lavín ha tomado de Pinochet, en cuyo régimen el actual alcalde y economista fungió como alto funcionario del Ministerio de Planificación.

“No puedo criticar a una persona que fue pinochetista y que haya dejado de serlo. Mientras menos pinochetismo, mejor”, comentó el ministro. “Ya ha pasado mucha agua debajo del puente y ser pinochetista dejó de estar de moda”, añadió Insulza.

El jefe de la cartera del Interior se hizo eco de los llamados a la moderación del presidente Ricardo Lagos a raíz de polémicas públicas entre los aspirantes presidenciales de la coalición oficialista, pero al mismo tiempo señaló que es necesario resolver la candidatura “entre el 31 de octubre y el 31 de marzo de 2005”.

La Concertación por la Democracia, integrada por el PDC y los partidos Socialista (PS), Por la Democracia (PPD) y Radical Socialdemócrata (PRSD), gobierna desde 1990 con los presidentes Patricio Aylwin (1990-1994) y Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), ambos del PDC, y ahora con Lagos, líder del PS y el PPD.

Las dos principales cartas presidenciales de la coalición son la canciller Alvear y la ministra de Defensa Michelle Bachellet, del PS, la única que aparece actualmente aventajando a Lavín en varias encuestas sobre intención de voto.

Otro aspirante oficialista es el empresario y senador Fernando Flores, del PPD, mientras en el PDC afloraron en las últimas semanas las aspiraciones del ex presidente Frei Ruiz-Tagle, del ministro de Vivienda Jaime Ravinet y del intendente (autoridad del gobierno central) de la región Metropolitana, Marcelo Trivelli.

Lagos advirtió a los líderes de los partidos cogobernantes que la proliferación de precandidaturas favorece a Lavín, a quien él mismo derrotó estrechamente en una segunda vuelta electoral en enero de 2000, luego de un “empate técnico” en la primera ronda de diciembre de 1999.

Pero, al mismo tiempo, el mandatario considera inconveniente adelantar la competencia interna en la coalición, por los perjuicios que provocaría en la campaña para los comicios municipales, donde la alianza de derecha podría desplazar al bloque gobernante como primera fuerza política de este país.

En este ambiente de crecientes expectativas para la derecha y crisis del pinochetismo, el aniversario 31 del golpe de Estado servirá nuevamente de marco a los homenajes a Allende y a las más de 3.000 víctimas de la represión dictatorial, entre desaparecidos y asesinados.

La Asamblea de los Derechos Humanos realizará este sábado la masiva y tradicional romería desde el centro de Santiago hasta la tumba de Allende y el memorial de las víctimas de violaciones de los derechos humanos en el Cementerio General.

Insulza manifestó su esperanza de que en este aniversario no se produzcan actos de violencia, aunque admitió que, como en otros años, se pueden desatar desmanes en horas de la noche en las barriadas periféricas de Santiago y otras ciudades.

Chávez y opositores a batalla territorial

Por Humberto Márquez

Caracas, Veneuela, sep 4 (IPS) — Todavía con la resaca del referendo sobre la presidencia de Hugo Chávez, Venezuela encara una nueva prueba con las elecciones regionales del 31 de octubre, en las que la oposición arriesga gobernaciones ahora en sus manos, que corresponden a los estados más ricos y poblados del país.

“Vamos a sacar a todos los gobernadores de derecha para colocar a chavistas”, proclamó en un mítin en Punto Fijo (noroeste) el vicepresidente José Vicente Rangel, veterano operador político de izquierda.

En los comicios de octubre se elegirán gobernadores en 22 de los 23 estados del país —excepto en Amazonas, en el poco poblado extremo sur— y los alcaldes de 335 municipios, incluida la alcaldía mayor de Caracas, una entidad a caballo entre el Distrito Capital (que comprende dos tercios de la urbe) y el vecino estado de Miranda.

También se elegirán consejos legislativos egionales. Para un total de 609 cargos en juego se han presentado 8.097 candidatos. En numerosas plazas oficialistas y opositores acuden con varios aspirantes, lo que amenaza con dispersar sus respaldos.

El 15 de agosto, en el referendo sobre la continuidad de su mandato, Chávez ganó con 5,8 millones de votos, 59 por ciento, contra cuatro millones de sufragios, 41 por ciento, conseguidos por sus opositores. Al día siguiente el mandatario llamó a sus seguidores a la ?nueva batalla? para traducir ese logro en victoria en las regionales.

Los oficialistas exudan optimismo y deseaban que las elecciones se celebraran el 26 de septiembre, como se previó inicialmente. Pero el Consejo Nacional Electoral —pese a las críticas opositoras de parcialidad con el gobierno— postergó la consulta.

“El 15 de agosto al pueblo lo convocó la urgencia, pero ahora pesarán factores regionales y locales, como el liderazgo del candidato y la evaluación de la gestión de gobernadores y alcaldes que aspiren a la reelección”, advirtió el dirigente izquierdista Guillermo García Ponce.

En Venezuela “cada región y municipio tiene sus particularidades políticas, y electores y elegidos atienden a factores distintos a las claves que llegan desde el poder central. Se puede hablar de pequeños sistemas políticos”, observó a IPS Luis Salamanca, director del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central.

“La estructura motivacional para el voto en las regiones es distinta, pues atiende a las ofertas concretas y a la percepción de la capacidad gerencial y sensibilidad social de cada candidato”, comentó a IPS Oscar Schémel, director de la encuestadora Hinterlaces, que desde junio advirtió un probable triunfo de Chávez en el referendo.

Si los oficialistas quieren una carrera de velocidad, con Chávez como “portaaviones” para sus candidatos, la oposición desgrana lentamente su participación en el torneo, pues aún dedica ingentes esfuerzos a buscar y ventilar evidencias de un fraude en el referendo, pese a la contundente legitimación del proceso por parte de observadores internacionales.

Ninguno de los nueve gobernadores y más de 200 alcaldes militantes de distintas fuerzas opositoras ha anunciado su retiro de la justa de octubre a pesar de que acusan al poder electoral de conducta fraudulenta en el referendo de agosto.

Además, gobernadores como Enrique Mendoza, de Miranda, y Manuel Rosales, de Zulia (en el occidente del país), mantienen anuncios de televisión y prensa para promocionarse.

Rangel sostuvo en Punto Fijo que “hasta ahora sólo hemos conquistado el gobierno, tenemos que conquistar el poder, para democratizarlo. Es necesario el poder para la revolución, y eso lo vamos a hacer limpiamente, con la Constitución en la mano”.

Salamanca recoge la tesis según la cual el oficialismo es mayoría en los cinco poderes nacionales que implantó la Constitución de 1999, Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y Ciudadano, instituciones de contralor.

“Y en la búsqueda del poder total procura ahora el poder territorial. Sin controlar las entidades (estados) más pobladas, el chavismo es minoría desde el punto de vista poblacional”.

La oposición dirige siete de los diez estados más poblados y ricos, comenzando por el de Zulia, gran productor de petróleo, petroquímica, carbón, carne, lácteos y banano. Su gobernador, Rosales, es un disidente socialdemócrata que ha encabezado los sondeos de opinión en su búsqueda de la reelección.

Anzoátegui y Monagas, dos estados petroleros en el oriente del país, son gobernados por opositores, así como Bolívar, en el sureste, emporio industrial del hierro, acero, aluminio e hidroelectricidad, y cuyo titular, Antonio Rojas, fue elegido como compañero de ruta de Chávez pero rompió con el oficialismo hace más de un año.

En el centro-norte, los estados de Carabobo y Miranda, asiento de manufacturas y vitales nudos de carreteras, puertos y vías férreas, son bastiones de Henrique Salas y Enrique Mendoza, ex líderes socialcristianos que durante meses recibieron proyección como aspirantes a medirse con Chávez por la presidencia.

Completa el cuadro Alfredo Peña, un veterano periodista que fue elegido alcalde mayor de Caracas como seguidor de Chávez en diciembre de 2000, pero al año siguiente rompió con el presidente, y el gobierno lo acusa de colocar los 8.000 agentes de la Policía Metropolitana al servicio de las causas opositoras.

En términos gruesos, están en manos de la oposición las entidades que producen dos de cada tres dólares de los 110.000 millones anuales en que se cifra el producto interno bruto venezolano.

“Quien tiene una gobernación o una alcaldía tiene en la mano una caja chica y una parcela de poder que es lo que se va a defender en octubre”, comentó a IPS un diputado socialdemócrata que requirió el anonimato.

Por contraste, la mayoría de los estados y alcaldías que gobiernan los chavistas son los menos poblados, agrícolas, con mayor carga de pobreza rural y con menos peso en la política nacional.

Las excepciones son Aragua, asiento de industrias en el centro-norte y que dirige el socialista Didalco Bolívar, el estado de Lara, en el centro-oeste, y el municipio Libertador, donde viven dos de los tres millones de caraqueños.

Estas últimas circunscripciones las dirigen compañeros de ruta de Chávez desde que el ahora presidente dirigió, como teniente-coronel de paracaidistas, un cruento y fallido alzamiento militar en febrero de 1992.