No. 297, Sept. 23 - 29, 2004

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Después de recuperar cascos urbanos del sur del país, la ofensiva militar se traslada a la selva

Capturan a presunto responsable del asesinato en frontera con Colombia

Denuncia globalifóbico haber padecido tortura

 













Después de recuperar cascos urbanos del sur del país, la ofensiva militar se traslada a la selva

Colombia, Sept. 17— La segunda fase lleva a 17 mil hombres a recorrer 160 mil kilómetros de jungla en los departamentos de Caquetá y Guaviare.

El Tiempo logró establecer con fuentes oficiales que la segunda etapa del ‘Plan Patriota’ en el sur comenzó la semana pasada.

“Las circunstancias son duras, pero la gente está con la moral de saber que tienen una responsabilidad histórica”, dice el general Reinaldo Castellanos, encargado de comandar las tropas en el sur del país.

A pesar de que el hermetismo oficial que primó sobre esta operación se rompió la semana pasada y ya se dio a conocer un consolidado de la primera fase en el sur, los detalles sobre las circunstancias en las que combaten y avanzan los soldados siguen siendo un misterio.

Según el balance entregado la semana pasada por el ministro de Defensa, Jorge Alberto Uribe, y la cúpula militar, la fase de seguridad y control territorial de los cascos urbanos se cumplió. Ahora queda solo romper selva.

En las grabaciones de video que registran algunas de las acciones llevadas a cabo en los primeros ocho meses del ‘Patriota’ se ve cómo los soldados tienen que caminar durante horas atravesando quebradas y caños, doblegando selva con machetes y sin la posibilidad de entrar con equipos antiexplosivos o perros.

Esta primera etapa del Plan abarcó, en el departamento del Meta, toda la zona de confluencia de los ríos Duda y Guayabero hasta el municipio de La Macarena, incluidas las regiones de La Tunia y las Sabanas del Yarí.

En el Caquetá, desde San Vicente del Caguán hasta Remolinos, bajando por el río Caguán, Araracuara en límites con Amazonas y las poblaciones intermedias desde Cartagena del Chairá atravesando las Sabanas del Yarí.

Y en el Guaviare, por el río Guaviare hasta San José (la capital) y avanzando hacia el sur, los municipios de El Retorno, Calamar y Miraflores. Los puestos de mando están establecidos en la base militar de Larandia (Caquetá); Barrancón y Miraflores (Guaviare); y San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá (Caquetá).

Desde estos puntos, los hombres de la Fuerza de Despliegue Rápido y las Brigadas Móviles 9, 10 y 22 -bajo el mando del general Castellanos- han comenzado a avanzar en busca de los guerrilleros, en especial del Bloque Oriental de las FARC. Estos, según fuentes militares, se han encargado de dar el combate, mientras que la mayoría de los hombres del Bloque Sur se han replegado.

El desafío no es fácil, toda vez que las tropas ya han tenido que enfrentar pruebas mortales en la medida en que se internan en la selva.

Cuentan, por ejemplo, que los guerrilleros han instalado en las copas de los árboles trampas estilo vietnamita que explotan con la sola vibración de la tierra al paso de las tropas.

Y según los registros, por este tipo de tácticas les ha tocado evacuar cerca de 10 cuerpos de soldados descuartizados.

‘Retaguardia de 30 años’

La mayor parte de los 160.600 kilómetros cuadrados son de selva inexplorada y sede de campamentos de las FARC que alcanzan longitudes de hasta un kilómetro, construidos en tabla, según lo relatan militares que participan en las operaciones.

“Desde el cielo no se ven los cambuches, porque todo es un tapete verde interminable”, aseguran pilotos de la Fuerza Aérea.

Según el balance que presentaron los militares han encontrado 220 campamentos equipados con alojamientos en madera hasta para 300 guerrilleros, cocinas, algunos con baños, y otros, como pequeñas ciudadelas con todos los servicios, incluido el de comunicación satelital, construidos bajo árboles de más de 15 metros de altura. ‘Retaguardia de 30 años’

Los hombres que permanecen en la manigua ya saben que entraron en la segunda etapa del Plan Patriota. Para ellos, la parte más difícil.

Por eso, la cúpula militar le ha insistido al Ministro de Defensa que la base del éxito es la moral de los hombres que combaten en la selva.

“Las circunstancias y el terreno son diferentes a todos los que hemos enfrentado en el campo de operaciones. Somos nosotros contra una retaguardia de más de 30 años”, señaló el general Castellanos en la rueda de prensa que se ofreció sobre los primeros resultados hace diez días.

Aunque la mayor parte de los militares han mostrado gran fortaleza, han tenido que sortear episodios como el de 18 soldados del Batallón Los Guanes, que, cansados de las condiciones de combate de quince días seguidos, se ‘tomaron’ un helicóptero para que los sacara de la zona. Sin embargo, el comandante de las Fuerzas Militares, general Carlos Alberto Ospina asegura que la mitad de ellos ya solicitó el reingreso.

Por eso los generales dicen que no son partidarios de los triunfalismos por cada campamento o cada arsenal que se encuentre. “Los resultados los veremos al final de la operación”, recalca el general Ospina.

Hasta ahora se han empleado más de 1.500 horas de vuelo de aviones y helicópteros cargando y descargando tropa, evacuando muertos, heridos y capturados, llevando munición y trasladando de un lugar a otro la artillería pesada (morteros).

El Ejército mantiene dos hospitales bien equipados donde se han realizado cirugías de alto riesgo en San Vicente del Caguán y Larandia y, según su balance, se han registrado 49 muertos y 154 heridos en sus tropas.

Por ahora se sostienen los combates en La Tunia, antigua zona de distensión; Peñas Coloradas, El Billar y Las Ánimas en Cartagena del Chairá (Caquetá); los Llanos del Yarí, límites de Meta y Caquetá; y Lagos de El Dorado en Miraflores (Guaviare). Allí la retaguardia de las Farc se mantiene, señalan los militares.

Fuente: El Tiempo

Capturan a presunto responsable del asesinato en frontera con Colombia

Sept. 19— El Ministro de Defensa de Venezuela, Jorge Luis García, hizo el anuncio al tiempo que indicó que tropas venezolanas realizan acciones militares.

Por su parte, los ciudadanos del país vecino preparan marchas de protesta.

El alto oficial de la guarida venezolana explicó que la ingeniera, de 23 años, y los seis militares fueron ametrallados y atribuyó el hecho a ‘paramilitares narcotraficantes’, pero su homólogo colombiano, Jorge Alberto Uribe, dijo que fue obra de las FARC.

El ataque fue perpetrado el viernes en un sitio rural ubicado entre las poblaciones rurales de La Victoria y La Charca, ubicada en el llanero estado Apure, dijo García Carneiro.

Agregó que la emboscada también dejó heridos por bala al ingeniero Carlos Vargas y a un soldado venezolano.

García Carneiro sostuvo que la emboscada pudo ser efectuada por “paramilitares narcotraficantes” que operan en la frontera común de más de 2.200 km, asegura la página web del diario El Universal de Caracas.

En Bogotá, el ministro Uribe atribuyó el ataque a las Farc y pidió a Caracas que impida que los guerrilleros se refugien en Venezuela.

“La información es que hubo en territorio venezolano un enfrentamiento en el cual los narcoterroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia dieron muerte a varios miembros de la Guardia Nacional y uno o varios civiles venezolanos”, dijo el ministro colombiano a periodistas.

La frontera colombo-venezolana está plagada de guerrilleros, paramilitares y organizaciones del narcotráfico.

García Carneiro, quien se trasladó a la zona fronteriza para impulsar las investigaciones del caso, aseguró que Venezuela “despliega todos los servicios de inteligencia para dar con estos terroristas”.

“Estamos realizando todos los esfuerzos para que estos hechos no queden impunes”, señaló el ministro a periodistas.

Informó que un contingente de 60 soldados, con apoyo aéreo de tres helicópteros y dos aviones caza F-16, reforzaron las labores para capturar al grupo irregular.

El ataque del viernes fue uno de los más serios incidentes reportados recientemente en la vasta frontera binacional.

La emboscada se hace a menos de 24 horas que fuentes oficiales colombianas denunciaran ante la AFP que la guerrilla colombiana de las FARC mantiene al menos once campamentos en territorio de Venezuela cercano a Colombia.

“La guerrilla está acomodada en la frontera. Tenemos once campamentos identificados. Son campamentos de descanso y de entrenamiento de las FARC”, reveló una fuente que pidió el anonimato.

“Ellos vienen, golpean en Colombia y se meten allá, donde pareciera que están protegidos”, agregó la fuente.

El gobierno de Hugo Chávez ha rechazado sostenidamente ese tipo de acusaciones y las vincula a una campaña impulsada por sus opositores en el extranjero.

Fuente: El Tiempo

Denuncia globalifóbico haber padecido tortura

Por Pablo Hernández Batista

Ciudad Juarez, 19 de sept. — Sin mediar cargo y multa de por medio y tras haber permanecido detenido durante 24 horas, la Policía Municipal liberó ayer a José Julio Pacheco alias “Tubi”, miembro de “Kasa de la Kultura” y asistente al evento político-cultural “Colectividades 2004”, llevado a cabo en esta frontera.

El activista de 18 años fue detenido este viernes, cuando una decena de polimunicipales, a bordo de tres campers, lo interceptaron cerca del local en donde se celebran los talleres altermundistas.

La organización a que pertenece Pacheco organizó ayer una rueda de prensa para denunciar que los oficiales que participaron en su detención lo hicieron sin motivo legal alguno y basados en denuncias inexistentes.

Además, señalaron que al joven le “cortaron cartucho” al tiempo que le apuntaron en la cabeza con una arma de fuego.

“Pensamos próximamente hacer una denuncia ante Averiguaciones Previas; queremos que nos muestren los presuntos expedientes en donde consta que [Pacheco] tiene antecedentes de delitos por robo (…) nosotros sabemos que no existen tales delitos”, señaló Selene Solis, portavoz de la Kasa de la Kultura para Todas.

Pacheco fue trasladado en calidad de detenido a la estación Aldama, en donde la juez en turno, al ser suspuestamente señalado por un trabajador de una gasolinería, lo consignó por supuestos delitos de “pandillerismo, alterar el orden público y vandalismo”.

Denunciaron además que el activista fue incomunicado y las pruebas en su Contra nunca fueron presentadas.

Por su parte, el quejoso dijo a El Diario que aunque no recibió agresiones físicas durante su detención, si considera que fueron violentados sus derechos civiles y humanos.

“Decían que yo era un delincuente; la juez no me dio ningún papel ni me permitieron visitas ni llamadas (...) todavía al salir la juez me dijo que para la otra me traerían paseando, porque mis amigos la tenían harta”, abundó. Luego de denunciar los hechos, “como uno más dentro de la oleada de represión como activistas”, los voceros señalaron también que la policía desde la noche anterior merodeaba el “Campamento Pavel González”, localizado frente al Cine Alameda, así como la Kasa de la Kultura para Todas.

Aclararon que el carácter de sus actividades es político, cultural, independiente y autogestivo, donde lo que buscan es la convivencia y desarrollo de los colectivos e individuos “frente al sistema totalizante”.

Fuente: El Diario