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Daño corto y vergüenza larga
para OEA y Costa Rica
Por José Eduardo Mora
San Jose, Costa Rica, 9 oct (IPS) La renuncia del ex presidente
costarricense Miguel Angel Rodríguez a la Secretaría General
de la OEA y la petición de su captura por corrupción implican
un daño pasajero y una gran vergüenza para el foro hemisférico
y Costa Rica, estimaron analistas. Rodríguez, el primer centroamericano
en ocupar el máximo cargo de la OEA (Organización de los
Estados Americanos) en más de 50 años, se transformó
también en el primer secretario general de ese organismo que debió
renunciar al puesto, asediado por acusaciones de corrupción y enriquecimiento
ilícito en su país.
José Antonio Lobo, ex ministro y asesor de Rodríguez, lo
había acusado el 30 de septiembre de recibir durante su gobierno
(1998-2002) comisiones millonarias en negocios de telecomunicaciones con
la empresa francesa Alcatel, y el actual presidente de Costa Rica, Abel
Pacheco, exigió su dimisión.
Rodríguez, de 64 años, desmintió la acusación,
pero se vio forzado a presentar su renuncia a la Secretaría General
de la OEA el viernes, sólo 23 días después de asumir
ese cargo.
De inmediato, la Fiscalía General de Costa Rica pidió su
captura, que entrará en vigor el día 15, cuando el funcionario
deje efectivamente su puesto y quede sin efecto su inmunidad de diplomático
internacional.
Además de causar una conmoción en los 34 países integrantes
de la OEA (todos los del continente americano excepto Cuba), y en especial
en los que más apoyaron su candidatura, este escándalo implica
inestabilidad del sistema interamericano en el corto plazo
opinó el analista y experto en política exterior Luis Guillermo
Solís.
Sin embargo, su figura no es tan grande como para afectar de manera
permanente la imagen de la OEA y de Costa Rica, señaló
Solís, miembro de la Fundación para la Paz y la Democracia
y catedrático de la Universidad de Costa Rica, en entrevista con
IPS.
En Costa Rica, el presidente Pacheco se mostró complacido con la
salida de Rodríguez y aseguró que era necesaria para
evitarle mayores vergüenzas al país.
Estoy totalmente satisfecho con la renuncia. Debió hacerlo
antes, porque él es acusado de delitos muy graves y debe venir
a responder por ellos, dijo el mandatario a la prensa costarricense.
El gobierno de Pacheco le quitó el apoyo al ex presidente el 2
de este mes, tan sólo dos días después de que se
destapara el escándalo Alcatel-Instituto Costarricense de Electricidad
(ICE).
Alcatel ganó en 2001 una licitación del ICE por 148 millones
de dólares para instalar en el país centroamericano 400.000
líneas de teléfonos celulares.
De acuerdo con la confesión de un implicado, Alcatel premió
con 9,6 millones de dólares a quienes contribuyeron al éxito
de la licitación. De esa comisión, 2,4 millones fueron a
cuentas de la esposa de Lobo, 60 por ciento de los cuales eran para Rodríguez,
según admitió el ex director del ICE ante la fiscalía.
Lobo, que hoy está en la cárcel, explicó también
el movimiento de fondos desde cuentas de su esposa a cuentas de la esposa
de Rodríguez.
La explicación de Rodríguez fue que sólo le había
pedido a Lobo, su antiguo amigo personal, un préstamo de 140.000
dólares para solventar los gastos de su campaña por la Secretaría
General de la OEA.
Tras afirmar que no renunciaría, viajó a Haití y
luego a Grenada para inspeccionar la situación de esos países
caribeños después del paso de un devastador huracán.
Pero la presión por su renuncia fue muy grande. Uno de los países
que más presionó fue Argentina, cuyo apoyo resultó
clave para que el ex mandatario costarricense fuera elegido por aclamación
para el máximo cargo de la OEA, el pasado 15 de junio.
El embajador de Argentina ante la OEA, Rodolfo Gil, opinó que las
excusas dadas por Miguel Angel no son sólidas.
En su carta de renuncia presentada al Consejo Permanente de la OEA, Rodríguez
expresó su deseo de evitar costos a su familia y a
la organización, y aseguró que viajaría voluntariamente
a Costa Rica para enfrentar los cargos judiciales en su contra y aclarar
los hechos.
En Costa Rica, existe la percepción generalizada de que Rodríguez
debió renunciar mucho antes, para evitar lesionar la imagen internacional
del país que lo promovió a la OEA.
Para Mario Carazo, presidente en Costa Rica de la organización
anticorrupción Transparencia Internacional, Rodríguez debía
de renunciar de inmediato, para evitarle dificultades al sistema interamericano
y una vergüenza mayor a este país de América Central.
Por la situación presentada con Rodríguez y otros escándalos
de corrupción que se viven en Costa Rica, el próximo martes
habrá una marcha nacional convocada por las universidades en contra
de la corrupción pública.
La decisión de Rodríguez se había postergado
demasiado, opinó también Solís, pero insistió
en que el daño a la imagen del sistema interamericano y de Costa
Rica será transitorio.
Actualmente hay un gran malestar por lo sucedido con Rodríguez,
quien es una vergüenza para Costa Rica, pero su figura no es tan
grande como para afectar tanto al sistema interamericano, señaló
el analista.
La OEA tiene mecanismos para enfrentar las turbulencias y la primera
medida es que el secretario adjunto, (el estadounidense) Luigi Einaudi,
relevará a Rodríguez en su cargo, explicó.
Además, añadió, la renuncia de Rodríguez no
impedirá que la organización regional continúe con
las políticas previstas en el mediano y largo plazo.
Rodríguez había sustituido el 15 de septiembre al colombiano
César Gaviria, quien estuvo al frente de la organización
hemisférica durante dos períodos, cada uno de ellos de cinco
años. La ceremonia oficial de asunción fue el 23 de septiembre.
Organismos como Transparencia Internacional, la Asociación Nacional
de Empleados Públicos (ANEP) y el propio Congreso de Costa Rica
habían instado a Rodríguez a que renunciara.
La petición de captura en su contra fue entregada en San José
de Costa Rica a la embajada de Estados Unidos, por encontrarse en Washington
la sede de la OEA, declaró el fiscal general costarricense, Francisco
Dallnese.
Indigenas-Colombia: No al BID
Por Constanza Vieira
Bogota, Colombia, 9 oct (IPS) Los máximos representantes
de los pueblos indígenas de Colombia se niegan a recibir préstamos
del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y a ser involucrados
en los mercados formales, en los circuitos financieros o en la economía
de mercado. Los indígenas colombianos no aceptan ningún
tipo de apoyo, en forma de créditos o préstamos, que ponga
en riesgo su diversidad, su territorio, su patrimonio cultural y la sabiduría
ancestral, o la cosmovisión propia de cada comunidad.
Así lo hicieron saber esta semana en una Decisión
firmada por la Organización Nacional Indígena de Colombia
(ONIC) y por la agrupación de Autoridades Indígenas de Colombia
(AICO), que reúne a los ancianos sabios (líderes espirituales)
de los 90 pueblos originarios de este país sudamericano.
Aunque suman casi un millón, los aborígenes colombianos
no llegan a dos por ciento de la población nacional.
Los indígenas sólo admiten donaciones no reembolsables que
fortalezcan sus procesos organizativos, la afirmación
de su autonomía e identidad y la preservación
y conservación de sus territorios, garantías y derechos.
También aceptan la creación de fondos especiales que
atiendan los requerimientos de los pueblos indígenas según
sus propios planes de vida, trazados por cada comunidad en
pleno y equivalentes a los planes de desarrollo de la que ellos denominan
cultura occidental.
El BID invitó el lunes y el martes a representantes de organizaciones
indígenas nacionales y regionales a un taller de consulta
de dos días en La Vega, un poblado cercano al occidente de Bogotá
en el departamento de Cundinamarca, con el fin de recoger elementos para
el Marco Estratégico para el Desarrollo Indígena y la Política
Operativa para Pueblos Indígenas.
Ambos documentos están en elaboración y deben ser aprobados
en febrero por la dirección del BID, con sede en Washington.
En el cronograma del BID, el taller debía quedar como constancia
de que las comunidades habían sido consultadas. El proyecto prevé
también consultas con gobiernos, donantes y otros actores
de la sociedad civil y, según el banco, el procedimiento
ya se ha hecho en todos los demás países de América
Latina.
Entre los indígenas, una consulta implica numerosas asambleas de
toda la comunidad, en las que cada cual toma la palabra y finalmente los
ancianos resumen y orientan el consenso.
Cualquier acercamiento, conversación o consulta debe ser
el resultado final de un proceso interno de análisis y discusión
de las comunidades con sus autoridades, precisa la declaración
indígena.
La ONIC y la AICO rechazaron que se aplique a los pueblos indígenas
los conceptos de pobreza, bienestar e inclusión social asociados
con el desarrollismo occidental y que sólo buscan marcar
con indicadores ajenos a nuestra propia concepción del mundo, a
nuestras comunidades sustraídas y reducidas a la marginación,
añade.
La concepción de desarrollo, pobreza, bienestar e inclusión
social de los pueblos indígenas no es la de cubrir necesidades
creadas, sino la permanencia en el tiempo, en el territorio, la afirmación
de nuestra identidad y soberanía alimentaria.
El BID parte de la base de que hay correlación entre
comunidades indígenas y pobreza.
Para José Evelis Andrade, presidente de ONIC, mientras estos
bancos (internacionales) han tenido fracasos en la disminución
de la pobreza, no quieren asumir que existen otras formas de economía
para que la gente acceda al desarrollo.
A los bancos les interesa generar ganancias y crecimiento económico.
Pero lo que se ha hecho es agravar la situación social, que no
se compadece con ese crecimiento económico, dijo a IPS.
Lo que han hecho en América Latina es incrementar la deuda
externa, y lo que vemos es que el panorama es cada vez más devastador.
Queremos un crecimiento que no genere esas deudas y desigualdades, porque
con ese sistema los países ricos se hacen más ricos y los
pobres más pobres, afirmó.
La Decisión rechaza también el concepto de desarrollo
con identidad del BID, pues es sinónimo de endeudamiento,
que podría comprometer e hipotecar el futuro de nuestra autonomía,
territorio y nuestros derechos.
Para el BID, desarrollo con identidad significa generar condiciones
para que los indígenas puedan acceder a financiación.
Pero Andrade teme a la contraprestación. Como los indígenas
sólo poseen sus territorios para poner como prenda de garantía,
tendríamos que responder con nuestros territorios. Vemos con mucha
preocupación ese aspecto, arguyó.
Según el líder de ONIC, las prioridades de crecimiento económico
y social, no se constatan en la práctica. Lo que ha ocurrido
es devastación, deterioro cultural y problemas sociales,
dijo.
Añadió que los bancos necesitan financiar grandes
obras de infraestructura, que se han convertido, para los pueblos indígenas,
en motivo de inseguridad, deterioro ambiental y desarticulación
organizativa, sin hablar de la violencia que se ha generado en esos territorios.
Hace un año se leía en la revista BIDAmérica que
para fines del año 2002, los proyectos que incluían
a grupos indígenas como beneficiarios y participantes representaban
más del 20 por ciento de la cartera total del Banco en el
ámbito continental.
El BID considera que su Marco Estratégico para el Desarrollo Indígena
sirve para que estos pueblos puedan enfrentar los desafíos
de la globalización. Además, la institución
trata de incentivar la exportación de productos étnicos
y consolidar la economía en los territorios indígenas,
aumentando la productividad, así como reducir la discriminación
en los mercados comerciales y financieros.
Colombia es el país más avanzado en América Latina
en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas,
dueños de territorios colectivos de más de 27 millones de
hectáreas, una superficie más grande que Inglaterra.
En sus territorios, las autoridades indígenas tienen carácter
estatal y autonomía para el manejo de los asuntos comunitarios
internos, incluida la aplicación de justicia. La ley las respalda
a la hora de trazar sus opciones de vida, sus modelos de salud y educación
y definir sus prioridades de inversión.
Los proyectos desarrollados con y para los pueblos indígenas
no pueden ir en detrimento del ambiente, ni de los derechos ancestrales,
individuales y colectivos de nuestros pueblos, ni la economía tradicional,
los fundamentos cosmogónicos y las garantías a nuestros
saberes ancestrales, advierte la Decisión de ONIC y AICO.
Sucesivos gobiernos de Colombia han llevado al país a niveles de
endeudamiento irreversibles e insostenibles, según
diferentes expertos. El déficit fiscal podría llegar a 10
por ciento, al tiempo que la deuda pública podría alcanzar
50 por ciento del producto interno bruto.
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