No. 302, Oct. 28 - Nov. 3, 2004

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Hati: El eterno retorno de la violencia

Precios disparan cada vez más alarmas

 













 

Hati: El eterno retorno de la violencia

Por Jane Regan

Puerto Pricipe, Haiti, 22 oct (IPS) — “Toda la noche y hasta la mañana hubo furiosas batallas (...). Cuando el ejército se impuso por fin, comenzó la recolección de muertos en camiones”. Las frases precedentes fueron escritas hace medio siglo, pero describen cualquier día de las últimas tres semanas en la capital haitiana.

Desde el 30 de septiembre, se ha reiterado en Puerto Príncipe los cadáveres decapitados, maniatados o apilados en la morgue, las batallas con armas automáticas y el terror generalizado. Más de 55 personas han muerto, entre ellas nueve oficiales de policía.

La cita del comienzo procede del libro “Escrito en sangre”, de Robert Debs Heinl, Nancy Gordon Heinl y Michael Heinl, y describe un día de 1957 cuando masas enfurecidas invadieron las calles del céntrico barrio Bel-Aire de Puerto Príncipe, debido a un rumor sobre el asesinato del recientemente depuesto presidente Daniel Fignolé.

Cinco décadas después, Bel-Aire es otra vez escenario de violencia vinculada con seguidores de un presidente depuesto, pero no son multitudes sino pequeños grupos los que están en el centro de las acciones realizadas para demandar el retorno al gobierno de Jean-Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica tras ser derrocado por segunda vez en 13 años.

La actual oleada de violencia comenzó el 30 de septiembre, aniversario del primer golpe de Estado contra Aristide, cuando cientos de personas se manifestaron por su regreso y fueron reprimidas por la policía. Los enfrentamientos de ese día causaron la muerte de tres o cuatro policías y quizás otros tantos manifestantes.

Al otro día, aparecieron los cuerpos decapitados de tres policías, y personas que se declararon partidarias de Aristide anunciaron que había comenzado la “Operación Bagdad” (por la decapitación de personas que realizan grupos armados contra la ocupación de Iraq) y que continuaría hasta que el presidente depuesto regresara al gobierno.

Aristide se exilió el 29 de febrero, tras meses de protestas civiles acompañadas por el avance hacia la capital de un grupo armado de policías rebeldes y ex soldados. El presidente derrocado asegura que Estados Unidos y otras potencias extranjeras lo obligaron a abandonar el país.

Ahora diplomáticos, políticos locales y enviados de la Organización de las Naciones Unidas discuten planes sobre patrullaje, máquinas para votar y proyectos de irrigación, en oficinas con aire acondicionado, mientras en las calles se oyen disparos de ametralladora, hay olor a neumáticos quemados y las escuelas, bancos y comercios se ven forzados a cerrar sus puertas.

“Lo que ocurre es literalmente insano, como lo que en filosofía llamamos una ‘marcha de la muerte’. Si no detenemos esto, veremos la destrucción de la nación haitiana. No sólo perderemos la transición democrática, sino también nuestra propia existencia”, dijo a IPS el activista por los derechos humanos Jean-Claude Bajeux.

El derrocamiento de Aristide fue el cambio de gobierno por medios violentos número 33 en la historia del país, desde que en 1804 ex esclavos triunfaron en una guerra revolucionaria de 13 años contra las tropas del emperador francés Napoleón Bonaparte.

Casi desde el comienzo, clases, colores de piel, clanes y ambiciones dividieron a los haitianos, reconoció el 17 de este mes el primer ministro interino Gérard Latortue, en un homenaje a Jean-Jacques Dessalines, héroe de aquella revolución y asesinado tres años después de la independencia por sus propios soldados.

“Por desgracia, desde entonces los haitianos no han aprendido” a superar las divisiones internas, alegó.

A pocos kilómetros de allí, un pelotón de hombres con uniformes camuflados hacían ejercicios militares, portando armas automáticas.

Aristide disolvió el ejército en 1995, tras ser restituido en el poder, pero esos hombres son ex soldados que demandan que se restablezca la fuerza armada, liderados por el ex capitán Remissainthe Ravix, que a comienzos de este mes instaló una sede en la capital con la intención de presionar al gobierno de Latortue.

La fuerza inconstitucional al mando de Ravix tiene por lo menos 1.000 y quizá 2.000 integrantes repartidos en varias ciudades, que circulan armados e incluso detienen a personas en tareas de patrulla que se asignaron a sí mismos.

“Hace tres o cuatro semanas que estamos listos, a la espera de que el gobierno nos llame a ordenar el desorden, pero parece que el gobierno no nos quiere. Logramos desembarazar al país del dictador, y así nos agradecen”, dijo Ravix a IPS el 19 de este mes.

Latortue culpa a Aristide de la situación actual. “Sólo tiene capacidad para destruir. Sabe matar, incendiar, crear violencia y armar a jóvenes de 12, 13 o 14 años- Es el símbolo de la violencia y cree en ella”, dijo a periodistas el 17 de este mes.

En los dos últimos años de gobierno de Aristide, grupos de jóvenes armados amenazaban y atacaban a opositores, periodistas críticos e incluso a funcionarios del gobierno a los que no consideraban suficientemente leales al presidente, sin que éste condenara con claridad, como no ha condenado la actual oleada de violencia, aunque rechaza las acusaciones de Latortue.

“Latortue, deje de mentir y ponga fin a los asesinatos”, expresó el presidente depuesto el 20 de este mes, en una declaración escrita en la que pidió “diálogo”.

Un seguidor de Aristide de 22 años que se identificó como “Pimienta Caliente” dijo a IPS que las acusaciones de Latortue son infundadas.

“La policía viene y dispara contra cualquiera. ¿Por qué? ¿Sólo porque creemos en Aristide? No me pueden disparar por eso”, alegó el joven, que llevaba un arma.

En las últimas semanas, las fuerzas de seguridad no sólo han disparado, aunque lo niegan, sino también han arrestado a cientos de personas, entre ellas a dos ex parlamentarios y al sacerdote Gérard Jean-Juste, seguidor declarado de Aristide.

Los ex legisladores fueron acusados de ser “autores intelectuales” de la violencia callejera, y las autoridades insinuaron que el clérigo había permitido que pistoleros de la “Operación Bagdad” se escondieran en su templo, pero no presentaron pruebas, como señalaron su abogado y la organización no gubernamental humanitaria Amnistía Internacional al protestar contra el arresto.

Jean-Juste “se suma al creciente número de presos políticos” en Haití, opinó el profesor estadounidense de derecho Bill Quigley.

La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití ha sido criticada por no actuar para poner fin a la violencia, pero su portavoz Damien Onses-Cardona sostiene que la situación no es tan mala como la pintan los medios de comunicación locales e internacionales.

“Pienso que algunas personas tratan de crear el caos, pero quiero señalar que la violencia en Haití no es algo nuevo, que haya comenzado de improviso hace unas semanas”, dijo a IPS.

Precios disparan cada vez más alarmas

Por Humberto Márquez

Caracas, Venezuela, 22 oct (IPS) — De récord en récord, el barril de petróleo ligero comenzó esta semana en Nueva York a 55,33 dólares para alcanzar este viernes una nueva marca, de 55,45 dólares por unidad de 159 litros, avance que dispara alarmas en busca de aprovisionamiento y alternativas entre los países consumidores.

El director gerente del Fondo Monetario Internacional, el español Rodrigo Rato, advirtió en Ginebra “riesgos bajistas” para las previsiones de crecimiento económico mundial, de 4,3 por ciento en 2005, debido a los altos precios del crudo, precisamente, mientras hacía las maletas para viajar a Medio Oriente, la mayor zona productora de petróleo del mundo.

Francia anunció que seguirá adelante con su proyecto para contar con un nuevo reactor nuclear, con el sistema EPR de agua presurizada y una potencia de generación eléctrica de 1.600 megavatios, como un nuevo paso en la búsqueda de salir de la dependencia de los combustibles fósiles.

Países menos desarrollados y en América Latina, como la caribeña República Dominicana, tomaban la mano tendida de la petrolera Venezuela y discutían un nuevo acuerdo para comprar combustibles con facilidades en el pago de la factura. Otro tanto hacen Chile, Paraguay y Perú.

La razón es no sólo que el precio internacional del petróleo ha subido, sino que, aun si retrocediera unos dólares, su costo se sostendrá elevado quizá durante todo el año próximo y a distancia de los 31 dólares en que se cotizó en promedio en 2003 el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) y de los 26 dólares de 2002 en la media del mismo mercado.

El WTI promedia este año los 40,15 dólares por barril. Mientras que el crudo Brent del Mar del Norte, que por su mayor densidad siempre es unos dólares más barato que el estadounidense, también llegó a un nuevo récord este viernes en Londres al venderse a 51,55 dólares la unidad.

Los promedios de esta semana fueron de 54,12 dólares para el WTI, 50,49 dólares para el Brent, y de 46,31 dólares para la cesta de siete crudos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), informó el Ministerio de Energía de Venezuela.

La OPEP, integrada por Arabia Saudita, Argelia, Emiratos Arabes Unidos, Indonesia, Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar y Venezuela, produce 30 de los 82 millones de barriles que consume el planeta cada día, y con su cesta este año a un promedio de 35 dólares puede facturar un total anual superior a 350.000 millones de dólares.

“Creemos que los precios se mantendrán en 2005, por lo menos durante el primer semestre, a los mismos niveles”, comentó el ministro venezolano de Energía, Rafael Ramírez, antes de viajar a República Dominicana para negociar un nuevo acuerdo.

“La época de petróleo a buen precio (más barato) sin duda ya pasó, y los próximos años pueden ser estresantes para los consumidores de energía”, observó por su parte el gobernador (miembro del directorio) de la Reserva Federal de Estados Unidos Ben Bernanke.

No sólo en los próximos años, sino ya estos días son estresantes en los mercados de futuros de Nueva York y Londres, a cuya actividad especulativa Venezuela atribuye en parte las alzas de precios y entre cuyos operadores y analistas la agencia Bloomberg encontró vaticinios de que habrá más aumentos en lo que resta de octubre.

Una razón de los últimos días son los informes del Departamento de Energía de Estados Unidos, según los cuales, justo cuando se avecina el invierno boreal, los inventarios de destilados, como el combustible diesel y el de calefacción (fuel oil), están en 119 millones de barriles, 13,4 millones de unidades por debajo de su nivel de hace un año.

El stock estadounidense de combustible de calefacción es de 49,5 millones de barriles, 15 por ciento bajo la media de los últimos cinco años, y ese dato impulsa los precios del crudo, porque los refinadores buscan aprovisiona-miento temprano en vista de la alta competencia de otros demandantes de energía.

La mayor novedad es China, que entre enero y septiembre de este año importó unos 455 millones de barriles, contra 350 millones de barriles comprados en el mismo lapso de 2003.

Los productores trabajan casi a plena capacidad, con un margen muy pequeño de producción cerrada y en parte de los crudos más densos y, por ello, menos apetecidos por el mercado, lo que aumenta los temores por disrupciones en el suministro en caso de contingencias en áreas productoras, por lo demás con problemas de estabilidad política.

Sin embargo, los productores están empeñados en atender la demanda. Arabia Saudita ofreció extraer el año próximo 11 millones de barriles por día, en vez de los actuales 9,5 millones, y Emiratos Arabes Unidos se propone en un año elevar de 2,5 a 3,5 millones de barriles diarios su potencial de producción.

Pero los expertos coinciden en que el marcado ya no contará con la amplia franja de producción cerrada que tuvo en la última década del siglo XX y deberá encarar el futuro próximo con volatilidad en los precios del crudo.