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Hati: El eterno retorno de la violencia
Por Jane Regan
Puerto Pricipe, Haiti, 22 oct (IPS) Toda la noche
y hasta la mañana hubo furiosas batallas (...). Cuando el ejército
se impuso por fin, comenzó la recolección de muertos en
camiones. Las frases precedentes fueron escritas hace medio siglo,
pero describen cualquier día de las últimas tres semanas
en la capital haitiana.
Desde el 30 de septiembre, se ha reiterado en Puerto Príncipe los
cadáveres decapitados, maniatados o apilados en la morgue, las
batallas con armas automáticas y el terror generalizado. Más
de 55 personas han muerto, entre ellas nueve oficiales de policía.
La cita del comienzo procede del libro Escrito en sangre,
de Robert Debs Heinl, Nancy Gordon Heinl y Michael Heinl, y describe un
día de 1957 cuando masas enfurecidas invadieron las calles del
céntrico barrio Bel-Aire de Puerto Príncipe, debido a un
rumor sobre el asesinato del recientemente depuesto presidente Daniel
Fignolé.
Cinco décadas después, Bel-Aire es otra vez escenario de
violencia vinculada con seguidores de un presidente depuesto, pero no
son multitudes sino pequeños grupos los que están en el
centro de las acciones realizadas para demandar el retorno al gobierno
de Jean-Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica tras ser derrocado
por segunda vez en 13 años.
La actual oleada de violencia comenzó el 30 de septiembre, aniversario
del primer golpe de Estado contra Aristide, cuando cientos de personas
se manifestaron por su regreso y fueron reprimidas por la policía.
Los enfrentamientos de ese día causaron la muerte de tres o cuatro
policías y quizás otros tantos manifestantes.
Al otro día, aparecieron los cuerpos decapitados de tres policías,
y personas que se declararon partidarias de Aristide anunciaron que había
comenzado la Operación Bagdad (por la decapitación
de personas que realizan grupos armados contra la ocupación de
Iraq) y que continuaría hasta que el presidente depuesto regresara
al gobierno.
Aristide se exilió el 29 de febrero, tras meses de protestas civiles
acompañadas por el avance hacia la capital de un grupo armado de
policías rebeldes y ex soldados. El presidente derrocado asegura
que Estados Unidos y otras potencias extranjeras lo obligaron a abandonar
el país.
Ahora diplomáticos, políticos locales y enviados de la Organización
de las Naciones Unidas discuten planes sobre patrullaje, máquinas
para votar y proyectos de irrigación, en oficinas con aire acondicionado,
mientras en las calles se oyen disparos de ametralladora, hay olor a neumáticos
quemados y las escuelas, bancos y comercios se ven forzados a cerrar sus
puertas.
Lo que ocurre es literalmente insano, como lo que en filosofía
llamamos una marcha de la muerte. Si no detenemos esto, veremos
la destrucción de la nación haitiana. No sólo perderemos
la transición democrática, sino también nuestra propia
existencia, dijo a IPS el activista por los derechos humanos Jean-Claude
Bajeux.
El derrocamiento de Aristide fue el cambio de gobierno por medios violentos
número 33 en la historia del país, desde que en 1804 ex
esclavos triunfaron en una guerra revolucionaria de 13 años contra
las tropas del emperador francés Napoleón Bonaparte.
Casi desde el comienzo, clases, colores de piel, clanes y ambiciones dividieron
a los haitianos, reconoció el 17 de este mes el primer ministro
interino Gérard Latortue, en un homenaje a Jean-Jacques Dessalines,
héroe de aquella revolución y asesinado tres años
después de la independencia por sus propios soldados.
Por desgracia, desde entonces los haitianos no han aprendido
a superar las divisiones internas, alegó.
A pocos kilómetros de allí, un pelotón de hombres
con uniformes camuflados hacían ejercicios militares, portando
armas automáticas.
Aristide disolvió el ejército en 1995, tras ser restituido
en el poder, pero esos hombres son ex soldados que demandan que se restablezca
la fuerza armada, liderados por el ex capitán Remissainthe Ravix,
que a comienzos de este mes instaló una sede en la capital con
la intención de presionar al gobierno de Latortue.
La fuerza inconstitucional al mando de Ravix tiene por lo menos 1.000
y quizá 2.000 integrantes repartidos en varias ciudades, que circulan
armados e incluso detienen a personas en tareas de patrulla que se asignaron
a sí mismos.
Hace tres o cuatro semanas que estamos listos, a la espera de que
el gobierno nos llame a ordenar el desorden, pero parece que el gobierno
no nos quiere. Logramos desembarazar al país del dictador, y así
nos agradecen, dijo Ravix a IPS el 19 de este mes.
Latortue culpa a Aristide de la situación actual. Sólo
tiene capacidad para destruir. Sabe matar, incendiar, crear violencia
y armar a jóvenes de 12, 13 o 14 años- Es el símbolo
de la violencia y cree en ella, dijo a periodistas el 17 de este
mes.
En los dos últimos años de gobierno de Aristide, grupos
de jóvenes armados amenazaban y atacaban a opositores, periodistas
críticos e incluso a funcionarios del gobierno a los que no consideraban
suficientemente leales al presidente, sin que éste condenara con
claridad, como no ha condenado la actual oleada de violencia, aunque rechaza
las acusaciones de Latortue.
Latortue, deje de mentir y ponga fin a los asesinatos, expresó
el presidente depuesto el 20 de este mes, en una declaración escrita
en la que pidió diálogo.
Un seguidor de Aristide de 22 años que se identificó como
Pimienta Caliente dijo a IPS que las acusaciones de Latortue
son infundadas.
La policía viene y dispara contra cualquiera. ¿Por
qué? ¿Sólo porque creemos en Aristide? No me pueden
disparar por eso, alegó el joven, que llevaba un arma.
En las últimas semanas, las fuerzas de seguridad no sólo
han disparado, aunque lo niegan, sino también han arrestado a cientos
de personas, entre ellas a dos ex parlamentarios y al sacerdote Gérard
Jean-Juste, seguidor declarado de Aristide.
Los ex legisladores fueron acusados de ser autores intelectuales
de la violencia callejera, y las autoridades insinuaron que el clérigo
había permitido que pistoleros de la Operación Bagdad
se escondieran en su templo, pero no presentaron pruebas, como señalaron
su abogado y la organización no gubernamental humanitaria Amnistía
Internacional al protestar contra el arresto.
Jean-Juste se suma al creciente número de presos políticos
en Haití, opinó el profesor estadounidense de derecho Bill
Quigley.
La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití
ha sido criticada por no actuar para poner fin a la violencia, pero su
portavoz Damien Onses-Cardona sostiene que la situación no es tan
mala como la pintan los medios de comunicación locales e internacionales.
Pienso que algunas personas tratan de crear el caos, pero quiero
señalar que la violencia en Haití no es algo nuevo, que
haya comenzado de improviso hace unas semanas, dijo a IPS.
Precios disparan cada vez más alarmas
Por Humberto Márquez
Caracas, Venezuela, 22 oct (IPS) De récord en récord,
el barril de petróleo ligero comenzó esta semana en Nueva
York a 55,33 dólares para alcanzar este viernes una nueva marca,
de 55,45 dólares por unidad de 159 litros, avance que dispara alarmas
en busca de aprovisionamiento y alternativas entre los países consumidores.
El director gerente del Fondo Monetario Internacional, el español
Rodrigo Rato, advirtió en Ginebra riesgos bajistas
para las previsiones de crecimiento económico mundial, de 4,3 por
ciento en 2005, debido a los altos precios del crudo, precisamente, mientras
hacía las maletas para viajar a Medio Oriente, la mayor zona productora
de petróleo del mundo.
Francia anunció que seguirá adelante con su proyecto para
contar con un nuevo reactor nuclear, con el sistema EPR de agua presurizada
y una potencia de generación eléctrica de 1.600 megavatios,
como un nuevo paso en la búsqueda de salir de la dependencia de
los combustibles fósiles.
Países menos desarrollados y en América Latina, como la
caribeña República Dominicana, tomaban la mano tendida de
la petrolera Venezuela y discutían un nuevo acuerdo para comprar
combustibles con facilidades en el pago de la factura. Otro tanto hacen
Chile, Paraguay y Perú.
La razón es no sólo que el precio internacional del petróleo
ha subido, sino que, aun si retrocediera unos dólares, su costo
se sostendrá elevado quizá durante todo el año próximo
y a distancia de los 31 dólares en que se cotizó en promedio
en 2003 el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) y de los
26 dólares de 2002 en la media del mismo mercado.
El WTI promedia este año los 40,15 dólares por barril. Mientras
que el crudo Brent del Mar del Norte, que por su mayor densidad siempre
es unos dólares más barato que el estadounidense, también
llegó a un nuevo récord este viernes en Londres al venderse
a 51,55 dólares la unidad.
Los promedios de esta semana fueron de 54,12 dólares para el WTI,
50,49 dólares para el Brent, y de 46,31 dólares para la
cesta de siete crudos de la Organización de Países Exportadores
de Petróleo (OPEP), informó el Ministerio de Energía
de Venezuela.
La OPEP, integrada por Arabia Saudita, Argelia, Emiratos Arabes Unidos,
Indonesia, Irán, Iraq, Kuwait, Libia, Nigeria, Qatar y Venezuela,
produce 30 de los 82 millones de barriles que consume el planeta cada
día, y con su cesta este año a un promedio de 35 dólares
puede facturar un total anual superior a 350.000 millones de dólares.
Creemos que los precios se mantendrán en 2005, por lo menos
durante el primer semestre, a los mismos niveles, comentó
el ministro venezolano de Energía, Rafael Ramírez, antes
de viajar a República Dominicana para negociar un nuevo acuerdo.
La época de petróleo a buen precio (más barato)
sin duda ya pasó, y los próximos años pueden ser
estresantes para los consumidores de energía, observó
por su parte el gobernador (miembro del directorio) de la Reserva Federal
de Estados Unidos Ben Bernanke.
No sólo en los próximos años, sino ya estos días
son estresantes en los mercados de futuros de Nueva York y Londres, a
cuya actividad especulativa Venezuela atribuye en parte las alzas de precios
y entre cuyos operadores y analistas la agencia Bloomberg encontró
vaticinios de que habrá más aumentos en lo que resta de
octubre.
Una razón de los últimos días son los informes del
Departamento de Energía de Estados Unidos, según los cuales,
justo cuando se avecina el invierno boreal, los inventarios de destilados,
como el combustible diesel y el de calefacción (fuel oil), están
en 119 millones de barriles, 13,4 millones de unidades por debajo de su
nivel de hace un año.
El stock estadounidense de combustible de calefacción es de 49,5
millones de barriles, 15 por ciento bajo la media de los últimos
cinco años, y ese dato impulsa los precios del crudo, porque los
refinadores buscan aprovisiona-miento temprano en vista de la alta competencia
de otros demandantes de energía.
La mayor novedad es China, que entre enero y septiembre de este año
importó unos 455 millones de barriles, contra 350 millones de barriles
comprados en el mismo lapso de 2003.
Los productores trabajan casi a plena capacidad, con un margen muy pequeño
de producción cerrada y en parte de los crudos más densos
y, por ello, menos apetecidos por el mercado, lo que aumenta los temores
por disrupciones en el suministro en caso de contingencias en áreas
productoras, por lo demás con problemas de estabilidad política.
Sin embargo, los productores están empeñados en atender
la demanda. Arabia Saudita ofreció extraer el año próximo
11 millones de barriles por día, en vez de los actuales 9,5 millones,
y Emiratos Arabes Unidos se propone en un año elevar de 2,5 a 3,5
millones de barriles diarios su potencial de producción.
Pero los expertos coinciden en que el marcado ya no contará con
la amplia franja de producción cerrada que tuvo en la última
década del siglo XX y deberá encarar el futuro próximo
con volatilidad en los precios del crudo.
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